15 consejos que debe considerar un médico para evitar negligencias

Muchos errores en la atención médica nacen de una aplicación inadecuada de los protocolos. Asimismo, de una mala comunicación tanto con el paciente como con otros profesionales que lo atienden. Evitar negligencias comienza por resolver esto.
15 consejos que debe considerar un médico para evitar negligencias
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 10 agosto, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 10 agosto, 2021

Última actualización: 10 agosto, 2021

Evitar negligencias médicas es una tarea que compete a todo profesional de la salud. Para nadie es un secreto que las demandas por este motivo vienen en aumento desde hace varios años en los países desarrollados. Esto es un indicador de que se debe prestar más atención al tema.

Las demandas asociadas a esta problemática pueden generar graves consecuencias para la carrera de un médico. Eso sin contar la carga que implica para la administración de justicia y para los mismos pacientes. Por eso, es fundamental evitar negligencias en el marco de la salud. ¿Qué hacer para evitar negligencias? Los siguientes son algunos consejos que vale la pena considerar.

Los requisitos para el ejercicio profesional

El benazepril solo es indicado por médicos.
Todo profesional de la salud debe estar titulado y contar con la documentación pertinente.

Aunque parezca obvio, lo cierto es que no lo es. Un médico en ejercicio debe estar titulado y tener todos sus documentos en regla. Esto debe ser debidamente corroborado por las autoridades pertinentes. Lo mismo cabe para quienes ofrecen servicios médicos alternativos o complementarios.

1. Competencia y actualización: dos claves para evitar negligencias

Una de las mejores maneras de evitar negligencias es con una formación sólida y una actualización constante. Los pacientes deben recibir una atención que sea coherente con el nivel actual de la ciencia. La formación del profesional de la salud no termina con la obtención del título.

2. Tramitar la historia clínica de forma adecuada

La historia clínica es una herramienta muy útil, siempre y cuando esté completa y sea consultada por el médico antes de atender al paciente. Lo ideal es que contenga los datos relevantes de forma muy clara. Asimismo, no sirve de nada si solo se revisa de paso durante la consulta. La historia clínica ofrece un marco que debe tomarse en cuenta.

3. Un seguimiento adecuado

Es importante llevar un registro ordenado y claro de las citas y las pruebas pedidas. Esto debe documentarse de la forma adecuada, ya que es uno de los elementos que reduce la posibilidad de ser objeto de una demanda. Además, permite monitorear la adherencia del paciente al tratamiento.

4. Considerar las evidencias disponibles

Una medida eficaz para evitar negligencias es la de tomar decisiones médicas con base en las evidencias disponibles; esto es, en las pruebas de las que se disponga, la exploración física y los datos referidos por el paciente. Aunque la medicina no es una ciencia exacta, atenerse a esa información reduce los errores.

5. Identificar al paciente de manera precisa

Un paciente debe estar identificado de manera precisa y sin lugar a duda, antes de realizar cualquier procedimiento, dispensar medicamentos o realizar pruebas de laboratorio. La propia OMS ha señalado que esta es una de las fallas que da lugar a errores importantes. Esta medida es aún más crucial con quienes se encuentran hospitalizados.

6. Derivar de forma correcta

Una de las maneras de evitar negligencias es lograr que cada médico reconozca sus propias limitaciones y derive los casos a otro especialista cuando sea necesario. Así mismo, no es conveniente forzar los medios técnicos con los que se cuenta para llegar a un diagnóstico, si dichos medios no son los idóneos.

7. Comunicación efectiva durante el traspaso

Muchos de los errores surgen porque un mismo paciente debe ser atendido por diferentes médicos, bien sea porque requiere un abordaje multidisciplinario o bien por el cambio de turnos. Para que eso no genere dificultades, lo indicado es ajustar los protocolos de comunicación de modo que no haya lugar a imprecisiones o confusiones.



8. Medicación segura

Los medicamentos deben administrarse de forma segura. En primer lugar, con una prescripción clara y específica que no genere ninguna duda. En segundo lugar, vigilando las interacciones riesgosas entre los fármacos y cuidando de que no haya sobremedicación.

9. Seguridad en los procedimientos quirúrgicos

Aunque, en general, los procedimientos quirúrgicos no suelen generar errores, tampoco están exentos de ellos. La sala de cirugía debe estar equipada con equipos de emergencia y contar con sangre compatible con la del paciente a intervenir. Asimismo, lo indicado es marcar el lugar de incisión antes de iniciar el procedimiento para que no haya equívocos.

10. Reducción del riesgo de infección

También parece obvio, pero nunca está de más recordarlo: el médico debe lavarse muy bien las manos con agua y jabón, o antiséptico, antes de examinar al paciente. Esto reduce el riesgo de contagiar a la persona con alguna bacteria o virus que pueda ser de difícil tratamiento. Es una forma básica de evitar negligencias.

11. Reducción del riesgo de caída

Esto aplica en especial para los pacientes hospitalizados. Lo primero es colocar pasamanos en los baños, las habitaciones y los pasillos. Lo segundo, tener especial precaución con quienes toman alguna medicación que causa somnolencia o aturdimiento. Si se trata de un paciente externo, es necesario recalcar los cuidados que debe tener para evitar caídas.

12. Eventos adversos

Los eventos adversos se deben reportar de inmediato, sin dilación. Son factores que pueden cambiar por completo el tratamiento y deben ser tenidos en cuenta. Además, en caso de muerte, siniestro o error grave, se convierten en elementos que exige la ley para adelantar las pesquisas correspondientes.

13. Comunicación óptima con el paciente

La sífilis requiere atención médica.
Escuchar al paciente atentamente ayuda a evitar negligencias.

La buena comunicación con el paciente es una de las formas más eficaces de evitar negligencias. El médico debe asegurarse de que el paciente comprende su estado y las medidas que debe tomar para adelantar el tratamiento. Por supuesto, está en el deber de escucharlo con atención para no pasar por alto algún dato relevante. La confianza mutua es un factor fundamental.

14. Promover una cultura de seguridad

Tiene que ver con hacer una evaluación periódica de la implementación y el cumplimiento de los protocolos de seguridad con los pacientes. Si surge un error, es indispensable hacer el seguimiento de la cadena de hechos que llevaron a este. El objetivo es identificar dónde, cuándo y por qué se producen las fallas.

15. Resumen de las 8 negligencias médicas más comunes

Si de lo que se trata es de evitar negligencias, nada mejor que identificar cuáles son los aspectos o ámbitos en donde se concentran ese tipo de eventos. Los siguientes son los más comunes.



Falta de pericia

Tiene lugar cuando el profesional de la salud no tiene el conocimiento o la habilidad para tratar una afección o realizar algún procedimiento. Esta es una negligencia médica que puede ocasionar consecuencias graves y dar lugar a una demanda. Se evita al actuar con madurez y responsabilidad.

Falta de prudencia

Ocurre cuando el médico subestima o desestima la relevancia de una afección. También cuando pasa por alto o no le da importancia a las posibles complicaciones que pueden presentarse. Esto lleva a que no se tomen las medidas de prevención o precaución adecuadas. Evitar negligencias de este tipo es fundamental.

Error en cirugía

Una intervención quirúrgica requiere de la máxima atención y el máximo cuidado. No es frecuente que se presenten errores importantes en el marco de una cirugía, pero cuando tienen lugar suelen generar consecuencias muy graves. Por lo tanto, siempre se deben mantener las más elevadas medidas de seguridad.

Falla en el diagnóstico

Evitar negligencias en el diagnóstico es algo que se logra al atender a la evidencia disponible. Se deben emplear todos los medios a la mano, no solo para formular el diagnóstico, sino también para corroborarlo. Un error en este aspecto da origen a una cadena de fallas que puede resultar fatal en algunos casos.

Errores en la prescripción

En muchos casos no se toma en cuenta a fondo la interacción entre fármacos y esto origina problemas para un paciente. Asimismo, es frecuente que se incurra en la sobremedicación al no abordar la condición del paciente de forma integral, sino sectorizada. También se da el caso de equivocar la medicación y llevar a que una persona empeore.

Falta del consentimiento informado

Se debe informar en detalle al paciente sobre los riesgos de cualquier tratamiento al que se le someta, incluso si es para un resfriado. En los casos en los que se requiera, es necesario que el paciente firme el consentimiento informado. Esto significa que se le ha explicado el contenido de lo que firma y se han absuelto las dudas al respecto.

Infecciones

Algunos procedimientos intra y extrahospitalarios entrañan el riesgo de infección. En especial aquellos que implican el uso de agujas, sondas o catéteres. Se debe cuidar al máximo de que esto no ocurra, ya que es motivo suficiente para instaurar una demanda. Para evitar negligencias de este tipo es fundamental seguir los protocolos de higiene y asepsia.

Lesiones en el parto

Comprenden cualquier afectación fuera de lo común que puedan tener la madre o el bebé durante el parto. La más común es el daño en la zona pélvica, lo cual está catalogado como una negligencia médica.

Evitar negligencias es posible si se presta atención

En la mayoría de los casos, las negligencias médicas son fruto de una mala comunicación o de un desapego a los protocolos establecidos. Estos son los dos factores que con mayor frecuencia dan origen a errores que a veces generan consecuencias muy graves.

En la medida en que se estandarice la atención se reduce el riesgo de incurrir en errores o negligencias. Asimismo, se le debe dar gran importancia a la buena comunicación tanto con el paciente como con el personal médico involucrado en su atención.



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