3 emociones que debes evitar para ser más feliz

La culpa, la tristeza, la vergüenza, el resentimiento son algunas fuentes de malestar más comunes que intentamos evitar porque creemos que solo nos hacen daño.
3 emociones que debes evitar para ser más feliz

Escrito por Okairy Zuñiga, 22 Noviembre, 2016

Última actualización: 22 Abril, 2021

Nadie está exento de molestarse, actuar injustamente, hacer daño (a otros y a uno mismo, deliberadamente o no), frustrarse, darse por vencido y experimentar otras formas de malestar. Esto es parte del día a día y del propio hecho de ser humanos. Es normal. Ahora bien, ¿sería posible mejorar la manera en que gestionamos todo eso? ¡Por supuesto! Por ello mismo, hoy profundizaremos sobre las emociones que debes evitar para ser más feliz.

Más que evitar por completo experimentar ciertas emociones negativas o formas de malestar, lo que podemos hacer es prestarle atención a qué nos indican para poder aprender de ello y mejorar.

Así como cuando tenemos frío miramos alrededor para ver si nos dejamos una ventana abierta y la cerramos, buscamos una manta, un poncho u otro tipo de abrigo y nos preparamos una taza de una bebida caliente para sentirnos mejor, debemos mirar alrededor y en nuestro propio interior qué es lo que nos pasa cuando sentimos determinadas cosas y tratar de ponerle solución.

No es necesario (ni sano) evitar sentirnos tristes. Negar la tristeza y vivir huyéndole no va a brindarnos beneficios a largo plazo. Al negarla, dejaremos de aprender lo que intenta comunicarnos sobre nosotros mismos y nuestras necesidades.

En cambio, aceptar que nos sentimos tristes, que algo nos afecta e impide desenvolvernos en un aspecto u otro, puede ayudarnos a indagar en qué es lo que necesitamos (y no tenemos en ese momento), qué podemos hacer al respecto, cómo hacer las paces con aquello que nos produce malestar, cómo desarrollar la resiliencia, trabajar en nosotros mismos y seguir adelante sintiéndonos mejor.

En la medida en que dejamos de negar lo que nos inquieta o produce malestar, lo reconocemos y le “plantamos cara”, podemos empezar a subir la escalera del crecimiento personal.

Veamos un poco más acerca de algunas de las emociones que solemos evitar a menudo.

1. Culpa

Mujer sintiendo culpa por depresión encubierta

Si quieres estar en paz contigo mismo, la primera de las emociones que debes trabajar (más no evitar) es la culpa. Cuando la experimentes, no le huyas inmediatamente solo porque sí. Trata de poner las cosas en perspectiva, presta atención a lo que intenta decirte y úsala para detectar el origen de tu malestar.

La culpa no tiene por qué ser una cadena perpetua, puede ser una herramienta para crecer.

¿En verdad te sientes culpable porque hiciste algo mal según tu escala de valores o porque alguien te dijo que lo que hacías estaba mal? Cuando dejas que la culpa sea la que guíe tus decisiones y tu vida, es momento de parar un minuto para reconsiderar las cosas y hacer algunos ajustes. No permitas que la culpa te controle y limite.

No se trata de romper con tus valores, convertirte en un rebelde sin causa, sino de aprender a velar por tu bienestar. Piensa que lo peor que puedes hacer es (mal)vivir sintiéndote culpable a cada segundo por buscar los caminos y las formas que te hacen feliz o simplemente te hacen bien, y que no se corresponden al 100 % con lo que los demás consideran que es lo que debe hacerte bien.

2. Vergüenza

Sentir vergüenza es normal en determinados momentos, pero cuando esta se convierte -junto con la culpa, el resentimiento, la angustia, la tristeza y otras emociones negativas- en sombras pegadas a tus talones todo el tiempo, es hora de hacerle frente y “ponerla en su sitio”.

¿No sales de casa con tu abrigo favorito porque te da vergüenza que los demás piensen esto o aquello? ¿Cuántas cosas dejas de hacer, decir y pensar porque te avergüenza? ¿Te avergüenza equivocarte, pero no quedarte paralizado en una falsa zona de confort? ¿No ves que esta vergüenza te está limitando? 

3. Resentimiento

Mujer sintiendo culpa y resentimiento.

Es importante que aprendas a alejarte del resentimiento, una vez hayas entendido por qué ha aparecido y lo que te ha comunicado. No desaparecerá por arte de magia, mucho menos si le huyes o lo niegas.

Identifica la raíz de ese resentimiento, asume responsabilidad sobre él, empieza a trabajar en ello y poco a poco llegarás a una solución.

En ocasiones, puede que debas aprender a soltar ciertas cosas y dejar ir otras para vitar que el resentimiento sea tu piloto o copiloto 24/7. Otras veces, puede que necesites mucho más que eso. En todo caso, hazle frente, responzabilízate.

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Hay que evitar “huirle” a las emociones negativas

En el día a día, el problema no es experimentar emociones negativas, sino permitir que estas se anclen en lo más profundo de la mente y el cuerpo, e impidan crecer y vivir. Por tanto, en vez de “huirle” a las emociones negativas, lo más adecuado es que intentemos prestar atención a lo que pretenden comunicarnos. 

Como comentábamos al inicio, la voz del malestar o las emociones negativas te puede ofrecer una pauta, una idea más, una opinión sobre aquello que debes atender para mejorar y avanzar con mejor pie. No te define, ni determina tu vida en cada paso. Tenlo en cuenta, pues al final del día, la única persona que decide si eres o no feliz, eres tú mismo.

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