5 cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo

Las relaciones íntimas tras el embarazo pueden tardar bastante en suceder, ya que los cambios a nivel físico y emocional están 'a flor de piel'. Además, hay muchas modificaciones de hábitos y costumbres.
5 cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo

Escrito por Yamila Papa Pintor, 13 agosto, 2018

Última actualización: 14 marzo, 2021

La llegada de un bebé cambia la vida de la pareja de una forma indescriptible. Los ahora padres ya no tienen tanto tiempo para estar solos y si eso sucede, parece que la libido está por el suelo. ¿Cuáles son los cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo?

En el siguiente artículo te contaremos cuáles son los principales y más frecuentes. De esta manera, no sentirás que solo a ti te suceden.

¿Cuándo regresan las relaciones íntimas tras el embarazo?

relaciones íntimas en el embarazo

Esta es una pregunta que muchos padres y madres se hacen, pero que no tiene una respuesta específica, ya que depende de varios factores. Lo que sí deben tener en cuenta es que las cosas ya no serán como antes. Esto no quiere decir que empeoren, sino que habrá muchos cambios. El sexo no regresa al otro día siguiente del parto.

La intimidad postparto se va dando poco a poco, con mucho miedo e incluso sin ganas. Por lo tanto, la paciencia y el cariño son esenciales. Es normal que, al menos durante los primeros tres meses tras dar a luz, la mujer solo piense en su hijo.

No existe nada más a su alrededor (incluyendo la pareja). La libido sexual no existe prácticamente. Pero, en algunos casos, este periodo se mantiene hasta el año del niño.

No se recomienda tener sexo durante la etapa del puerperio, es decir, desde el parto hasta las seis semanas posteriores. Algunos la llaman ‘cuarentena’ debido a que son más o menos esa cantidad de días, aunque el cuerpo humano no es algo tan puntual ni exacto.

Desde el punto de vista médico, este es el lapso que necesita el cuerpo femenino para recuperarse del trabajo de alumbrar a su hijo. Si el nacimiento haya sido por cesárea, este periodo se acorta a un mes aproximadamente. En los partos naturales, el principal problema son las infecciones.

Durante estos días, el útero debe volver a su tamaño, han de cesar las pequeñas hemorragias y la vagina tiene que reponerse del traumatismo del parto. En ocasiones es prudente esperar a que los desgarros se cicatricen.

¿Cuáles son los cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo?

Más allá de los temas biológicos y físicos, existen otros motivos por los cuáles el sexo se posterga después del parto. Estos son los cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo más comunes:

1. Relaciones íntimas tras el embarazo: se pierde el deseo sexual

No quiere decir que ya no haya amor en la pareja, mucho menos pasión. Sin embargo, las hormonas femeninas están ocupadas en cuidar a su bebé.

Tras dar a luz, la mujer produce mucha prolactina, que favorece la lactancia y al mismo tiempo menos estrógenos, que se relacionan con el deseo. Por lo tanto, aquellas mujeres que amamantan tienen menos ganas de intimidad con sus parejas.

2. Cansancio y falta de tiempo

Cuidar de un bebé recién nacido es un trabajo de 24 horas, sin vacaciones, fines de semana ni feriados. Es normal entonces que cuando el niño se duerme, la madre en lo que menos piense sea en tener sexo. ¡Quiere descansar! O en algunos casos, realizar los quehaceres domésticos o darse una buena ducha.

Y eso también atañe a los padres, ya que por la noche no pueden descansar bien si el pequeño se despierta cada dos o tres horas. Todo ello lleva a que los encuentros íntimos se espacien.

3. Dolores, temores y sensibilidad

Las primeras semanas de posparto e incluso una vez pasado el puerperio, la mujer puede continuar sintiendo molestias en la vagina, sobre todo si el parto fue natural. El miedo a que duela la penetración puede llevar a evitar los encuentros sexuales.

De hecho, un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de São Paulo investigó acerca de estos dolores y temores. Se centraron en observar los cambios y comportamientos de seis madres primerizas durante el postparto mediante entrevistas.

Según los investigadores, las mujeres que participaron en el estudio refirieron dolor, malestar y dificultad en las relaciones sexuales.

Si los dolores o la sensibilidad se extienden más de tres meses, es necesario consultar con el médico. Lo mismo si hay sangrados, ardor o hinchazón genital tras el coito.

4. Compartir la habitación con el bebé

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Durante los primeros meses, los bebés duermen al lado de sus madres por una cuestión de comodidad y sobre todo de apego. El ‘colecho’ es uno de los mejores anticonceptivos que existen, se dice en broma. Pero es más que real.

Si bien existen otros espacios de la casa donde tener sexo, como la sala o la cocina, el hecho de compartir la habitación con el bebé puede ser determinante para no disfrutar de encuentros íntimos con la pareja.

De hecho, según el estudio mencionado anteriormente, la presencia del bebé en el dormitorio durante las relaciones sexuales fue un motivo de preocupación para estas madres primerizas. El hecho de tener relaciones sexuales en la misma habitación en la que duerme el bebé significaba una falta de respeto por el niño, por lo que algunas de estas madres no pudieron tener sexo por este motivo.

5. Ansiedad, depresión y autoestima

Otros cambios en las relaciones íntimas tras el embarazo están ligadas al factor emocional, sobre todo de la madre, pero también del padre. Ella puede sentir la famosa depresión posparto, sufrir trastornos de ansiedad por el estrés o la falta de sueño.

También hay mujeres que tras dar a luz se sienten menos atractivas y eso aumenta sus inseguridades. En el plano masculino, algunos experimentan celos de sus hijos ya que no reciben atenciones como antes. Esto puede llevar a no querer tener sexo o incluso a ser demasiado insistentes para sí practicarlo.

Nadie dice que sea fácil la llegada de un bebé a la pareja. Los cambios se experimentan desde el primer momento en que se enteran del embarazo. Es recomendable tener mucha paciencia, aceptar que las cosas no serán como antes y no forzar situaciones.

De a poco, las cosas se ‘normalizarán’ y podrán volver a disfrutar del sexo, quizás no como al inicio de la relación, pero sí como personas más maduras y responsables.

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