5 errores en la dieta de un paciente con colesterol alto

Daniela Echeverri Castro·
27 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas al
04 Junio, 2019
Los pacientes con colesterol alto deben seguir una serie de recomendaciones para controlar el problema a través de la dieta.

Los pacientes con colesterol alto son conscientes de la importancia de la alimentación a la hora de controlar esta condición. Sin embargo, por desconocimiento o mala información, algunos cometen errores en la dieta que hacen que muchos esfuerzos sean en vano.

Esta situación resulta un tanto frustrante durante el tratamiento. Lo más preocupante es que puede conducir a varias complicaciones, pues a veces puede empeorar el problema.

Debido a esto es primordial que todos conozcan cuáles son esos errores y por qué, aunque parecen inofensivos, resultan perjudiciales. A continuación queremos compartir en detalle las 5 más comunes para que todos puedan empezar a controlarlo de forma adecuada.

Errores en la dieta que pueden dificultar el control del colesterol

Todos los pacientes diagnosticados con colesterol alto o hipercolesterolemia deben seguir las recomendaciones alimentarias del médico. Aunque a veces implica hacer cambios drásticos en la dieta habitual, es determinante para evitar agravamientos u otras consecuencias.

Colesterol.

Pero seguir una dieta apropiada no solo se trata de comer más frutas y vegetales. Si bien algunos lo pasan por alto, hay otros cambios significativos que resultan esenciales. De hecho, estos pueden variar en cada caso en particular, ya que cada cuerpo y situación puede ser diferente.

¿Crees que estás cometiendo errores en la dieta? ¿No consigues regular los niveles de colesterol malo (LDL)? Si respondes afirmativamente a estos interrogantes, descubre si estás fallando en algunos aspectos en la alimentación.

1. Ignorar el azúcar en la dieta

El consumo de azúcar no tiene una repercusión directa sobre los niveles de colesterol en el organismo. No obstante, los productos que la contienen en grandes cantidades –como los postres, la bollería, las golosinas, etc.– también suelen ser ricos en grasas perjudiciales como las trans o saturadas.

Por lo tanto, ingerirlos de forma habitual puede incidir en el sobrepeso y obesidad, trastornos muy ligados con el aumento de LDL. Así mismo, el índice glucémico alto de estos eleva los niveles de glucosa en la sangre, un problema que a largo plazo puede ocasionar otras patologías.

Donuts de chocolate.

Leer también: ¿Las dietas proteinadas son beneficiosas o perjudiciales?

2. Centrarse solo en los alimentos con colesterol

Hay quienes creen que la mejor forma de mejorar su alimentación es eliminando los alimentos que contienen esta sustancia en abundancia. Pues bien, aunque es una de las medidas que se deben tomar, es un error centrarse solo en dicha idea.

El colesterol es un componente graso que se obtiene tanto de algunos alimentos como de su síntesis endógena. Por ende, no es suficiente con disminuir su consumo a través de las comidas. Además de suprimir las comidas ricas en colesterol, es primordial evitar las fuentes de grasas trans y saturadas que sobrecargan el hígado.

3. Eliminar toda la grasa de la dieta

Eliminar toda fuente de grasa (incluso las saludables, como el aceite de oliva) es quizá es uno de los errores en la dieta que más cometen los pacientes con problemas de colesterol.

En lugar de eliminar drásticamente toda fuente de grasa, lo correcto es aprender a elegir las fuentes beneficiosas.

Los alimentos contienen una mezcla de los distintos tipos de grasas: las saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas (omega 3 y 6). De todos estos es conveniente ingerir los que tienen un mínimo aporte de saturadas y más grasas buenas.

Las grasas saturadas aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mientras que las insaturadas contribuyen a incrementar el denominado colesterol bueno (HDL) para ayudar a prevenir una enfermedad coronaria o un accidente cardivascular.

Así pues, algunos ejemplos de grasas buenas son el aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos. Además, se recomienda alimentos que incluyen la fibra de manera natural. Como por ejemplo la avena y las legumbres.

Te interesará: ¿Cómo aumentar el colesterol bueno (HDL) naturalmente?

4. Pasar de una dieta milagro a otra

Las dietas milagro parecen una vía rápida para restablecer los niveles de colesterol, dado que ayudan a reducir el sobrepeso. El problema con estos planes de alimentación es que son restrictivos o se limitan a solo ciertos tipos de grupos de nutrientes. Además, pueden suponer un riesgo para la salud.

Debido a esto, muchos de los que logran resultado rápidos se enfrentan con el fracaso unas semanas después. Si bien disminuyen peso y medidas, tras volver a los hábitos alimentarios habituales todos los esfuerzos se van a la basura.

Por otro lado, una buena dieta para reducir el colesterol debe ser permanente. Si solo se mejora durante algunos días, sus niveles bajan, pero vuelven a aumentar al igual que el peso.

5. Tomar las estatinas con zumo de pomelo

Las estatinas se suelen recomendar para disminuir los picos altos de colesterol. Pero el consumo de zumo de pomelo es uno de los errores en la dieta que pueden interferir en su adecuada asimilación. Aunque esta bebida es muy saludable y baja en calorías, no está recomendada en estos casos.

Si tienes dudas consulta con el nutricionista

Es importante corregir los errores en la dieta para que no fracase el plan para disminuir el colesterol. De la misma manera es fundamental recibir una continua vigilancia médica. Los cambios en la alimentación deben ser aprobados por un facultativo y en ningún caso debe suspenderse un tratamiento.

  • Colpo, A. (2005). LDL Cholesterol:” Bad” Cholesterol or Bad Science? Journal of American Physicians and Surgeons.
  • De Andrés, S., Lucena, A., & De Juana, P. (2004, July). Interacciones entre los alimentos y las estatinas. Nutricion Hospitalaria.
  • Ma, H. (2006). Cholesterol and Human Health. Nature and Science.
  • Scirica, B. M. (2005). Treatment of Elevated Cholesterol. Circulation.
  • Schaefer, E. J. (2002). Lipoproteins, nutrition, and heart disease. American Journal of Clinical Nutrition.
  • Verschuren, W. M. M. (2012). Diet and cardiovascular disease. Current Cardiology Reports.