15 infusiones diuréticas para eliminar líquidos del cuerpo

Con ajo, cola de caballo, perejil o caléndula puedes preparar infusiones diuréticas para eliminar agua y sodio del cuerpo. Descubre las mejores opciones y recomendaciones de consumo.
15 infusiones diuréticas para eliminar líquidos del cuerpo
Gilberto Adaulfo Sánchez Abreu

Revisado y aprobado por el médico Gilberto Adaulfo Sánchez Abreu.

Última actualización: 22 julio, 2024

Las infusiones diuréticas son bebidas con propiedades que contribuyen a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo. El hibisco, el té verde y el diente de león, entre otros, estimulan la producción de orina y favorecen la disminución de la hinchazón en áreas como los tobillos, las piernas, los pies y las manos.

Las causas de la retención de líquidos o edema son variadas, desde una dieta alta en sodio y sedentarismo hasta problemas circulatorios o enfermedades renales. En los casos leves, estos tés pueden apoyar la terapia médica. También, pueden servir para otras afecciones, como insuficiencia cardíaca o hipertensión.

¿Qué infusiones son más diuréticas?

Según detalla el World Journal of Pharmacy and Pharmaceutical Sciences, los diuréticos naturales reducen la cantidad de líquidos en el cuerpo gracias a que estimulan los riñones. Así, estos envían más fluidos hacia la vejiga, que luego se expulsan a través de la orina. De todos modos, ten presente que solo un médico puede autorizarte a usar las siguientes bebidas como complemento.

1. Infusión de abedul

En la medicina tradicional, el abedul ha sido un coadyuvante para combatir la inflamación y estimular la eliminación de líquidos. Sus flavonoides y aceite esencial se asocian de forma positiva con el tratamiento del edema. De hecho, la planta suele aprovecharse para incrementar la diuresis en caso de infecciones en las vías urinarias bajas o en trastornos renales.

Ingredientes

  • 1 cucharadita de hojas de abedul secas (3 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • Para empezar, añade las hojas de abedul en una taza de agua hirviendo. A continuación, déjalas reposar por diez minutos.
  • Pasado el tiempo aconsejado, fíltrala con un colador.

Modo de consumo

  • Bebe una taza a media mañana y repite la toma a media tarde.
  • Evita añadirle azúcar o edulcorantes.
Está contraindicada en mujeres embarazadas y personas con hipertensión o enfermedades cardíacas. No es conveniente exceder la dosis sugerida, pues puede derivar en intoxicación y síntomas como vómito, náuseas y dificultades respiratorias.


2. Infusión de hibisco

El hibisco o flor de Jamaica tiene un amplio historial como medicina natural. En particular, se ha valorado como diurético natural por su capacidad para estimular la excreción de líquidos.

Una investigación del Journal of Drug Delivery & Therapeutics realizada en animales detalla que estos efectos pueden derivarse de su contenido de flavonoides, alcaloides y esteroides. No obstante, se requieren más evidencias.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de cálices de hibisco secos (3 gramos)

Preparación

  • En primer lugar, lleva a ebullición la taza de agua.
  • Luego, incorpora los cálices de hibisco y déjalos reposar por diez minutos.
  • Pasado este tiempo, cuélala.

Modo de consumo

  • Ingiere dos tazas al día, o según te indique el médico.
Evita su consumo durante el embarazo y la lactancia. No debe tomarse antes de una cirugía o si se están tomando medicamentos para la presión arterial. En exceso, puede provocar malestar estomacal, gases y estreñimiento.

3. Té verde

Debido a su contenido de cafeína, el té verde se asocia con un aumento de la diuresis del cuerpo. Además, esta planta provoca un aumento el flujo sanguíneo renal y el gasto cardíaco.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de té verde (3 gramos)

Preparación

  • Para empezar, hierve el agua y agrégale el té verde.
  • Tápala y déjala reposar por diez minutos.
  • Una vez libere sus extractos, fíltrala con un colador.

Modo de consumo

  • Ingiere 2 o 3 tazas al día, según las indicaciones médicas.
Es necesario consultar con un médico en caso de embarazo y lactancia y evitarlo si tienes anemia ferropénica, hipotensión y nerviosismo. Evítala también antes de dormir.

4. Infusión de alcachofa

Su composición nutricional la hace destacar entre muchos alimentos. Tomar alcachofa aporta compuestos fenólicos, vitaminas y minerales que no solo favorecen la diuresis, sino también la prevención de enfermedades.

Uno de sus polifenoles, la cinarina, se vincula a su efecto secretor. En cualquier caso, hay que aclarar que se requieren más estudios para evaluar esta propiedad.

Ingredientes

  • ½ alcachofa
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • En primer lugar, separa las hojas de media alcachofa y agrégalas en una taza de agua hirviendo.
  • Después, reduce el fuego y déjala durante dos o tres minutos.
  • Para acabar, apágala, déjala reposar y cuélala.

Modo de consumo

  • Tómala en ayunas y, si gustas, repite la toma a media tarde.
  • Evita consumir por las noches antes de dormir.
Esta bebida no se recomienda para embarazadas, en etapa de lactancia o personas con cálculos biliares. Además, puede provocar efectos secundarios, como malestar estomacal.

5. Infusión de diente de león

Los beneficios del diente de león están bien documentados. Desde hace cientos de años, la planta se emplea como un té diurético. Su ingesta incrementa la producción de orina y ayuda a tratar enfermedades renales. Aunque tiene efectos prometedores en humanos, se necesitan más estudios al respecto.

Ingredientes

  • 1 cucharadita de diente de león (5 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • En primer lugar, incorpora el diente de león en una taza de agua hirviendo y tápalo.
  • Después, deja que repose cinco o diez minutos y cuélalo.

Modo de consumo

  • Ingiere una taza al día.
No se debe consumir en caso de embarazo, de lactancia, eczema, trastornos hemorrágicos, alergia a la ambrosía, insuficiencia renal o cirugías programadas.

6. Infusión de perejil

En la medicina popular, el remedio con perejil y limón es uno de los más populares para el tratamiento de acumulación de líquidos. En efecto, esta hierba tendría propiedades útiles para tratar la hinchazón, el edema y la retención de agua. Aun así, se requieren más evidencias para evaluar estos efectos.

Ingredientes

  • 1 cucharada de hojas frescas de perejil (6 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • Gotas de limón (opcional)

Preparación

  • Vierte las hojas frescas de perejil en una taza de agua hirviendo.
  • Tápala y déjala reposar unos diez o quince minutos.
  • Luego, pásala por un colador y agrégale unas gotas de limón.

Modo de consumo

  • Ingiere una o dos tazas al día, o según te indique el médico.
En grandes cantidades puede tener efectos secundarios, como anemia o problemas hepáticos y renales. Evítala si tienes enfermedades renales, problemas hemorrágicos, tomas medicamentos anticoagulantes o antidiabéticos o si estás embarazada.

7. Infusión de cola de caballo

De forma popular, se suele emplear la cola de caballo para eliminar líquidos. Gracias a que posee flavonoides, compuestos fenólicos y sales minerales, su extracto tiene un efecto comparable con el fármaco hidroclorotiazida.

Ingredientes

  • 1 cucharada de cola de caballo (5 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • Vierte la cola de caballo en una taza de agua hirviendo.
  • Tapa la bebida y déjala reposar por diez minutos.
  • Para terminar, pásala por un colador.

Modo de consumo

  • Ingiere dos o tres tazas al día, según te sugiera el médico.
No se recomienda su uso en el embarazo y la lactancia. Hay que tener precaución si se padece de niveles bajos de potasio o de tiamina, o si se toman antidiabéticos.

8. Infusión de semillas de hinojo

Con semillas de hinojo también puedes obtener un té. Sus extractos tienen potencial como secretor y como complemento para reducir la presión arterial. Además, muchas personas toman infusiones diuréticas con semillas de hinojo para adelgazar.

Ingredientes

  • 1 cucharadita de semillas de hinojo (3 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • Incorpora las semillas de hinojo en una taza de agua hirviendo.
  • Deja reposar durante diez minutos, cuela y consume.

Modo de consumo

  • Ingiere dos o tres tazas al día, o las que indique el médico.
Se debe evitar si hay sensibilidad a los efectos de los estrógenos. También en el embarazo, la lactancia, si padeces trastornos hemorrágicos y en niños pequeños.

9. Infusión de salvia

En la medicina popular, la salvia es utilizada como agente para estimular la diuresis. Pese a esto, se requieren más investigaciones para corroborarlo. Por eso, es importante que consultes con un médico antes de incluirla en la terapia como un remedio casero complementario.

Ingredientes

  • 1 cucharada de hojas de salvia (5 gramos)
  • 1 taza de agua (250 mililitros)

Preparación

  • Vierte la salvia en una taza de agua hirviendo.
  • Retírala del fuego, tápala y déjala reposar unos diez minutos.
  • En seguida, pásala por un colador y consúmela.

Modo de consumo

  • Ingiere una o dos tazas al día, según las indicaciones médicas.
No abuses de su consumo, ya que contiene una sustancia llamada tujona que puede ser perjudicial para la salud. Evítala en caso de trastornos hormonales o convulsivos, presión arterial alta, embarazo y lactancia.


10. Té de cilantro

El té con las hojas de cilantro es utilizado para eliminar las sales y toxinas a través de la orina. Como posee flavonoides, alcaloides y saponinas, esta planta puede aumentar más la excreción de sodio que de potasio, por lo que se considera seguro.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharada de hojas de cilantro (5 gramos)

Preparación

  • Calienta una taza de agua y agrega el cilantro.
  • Luego, deja reposar por diez minutos.
  • Antes de consumir, cuélala.

Modo de consumo

  • Bebe una o dos tazas diarias, de acuerdo con las sugerencias del médico.
Suspende su consumo si notas alergia o hinchazón. No lo consumas en el embarazo y la lactancia o si presentas problemas hemorrágicos. Consulta con el médico si tomas anticoagulantes.

11. Infusión de verbena

Las hojas de esta hierba tienen efectos positivos en las infecciones del tracto urinario y en los cálculos, de acuerdo con un trabajo divulgado en la revista Planta Medica. Así mismo, ayuda a reducir los líquidos retenidos en el cuerpo. Sin embargo, se necesitan más estudios al respecto para entender su función.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de verbena (5 gramos)

Preparación

  • Primero, calienta el agua y agrega en ella las hojas.
  • Luego, deja hervir por diez minutos antes de colar y beber.

Modo de consumo

  • Sugerimos consumir este té una o dos veces al día.
Es probable que su uso moderado sea seguro. Sin embargo, se recomienda abstenerse en caso de embarazo o lactancia.

12. Infusión de caléndula

Las distintas variedades de caléndula aportan muchos beneficios para la salud. En el caso de Calendula officinalis, no solo es antiinflamatoria, sino que también es diaforética y ayuda en la diuresis, es decir, que hace sudar. Relacionado con ello, es una hierba desintoxicante.

Ingredientes

  • 1 taza de agua caliente (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de flores de caléndula (5 gramos)

Preparación

  • En una taza de agua caliente, agrega la caléndula.
  • Espera unos diez minutos y, después, cuela antes de consumir.

Modo de consumo

  • Bebe dos o tres tazas al día, según las indicaciones del médico.
No lo bebas durante el embarazo y la lactancia o si tienes alergia a la ambrosía.

13. Té de limón

El jugo de este cítrico es reconocido por sus propiedades. Sobre todo, por su cantidad de vitamina C. Pero, además de ello, también posee un efecto de eliminación de líquidos moderado que lo convierte en un buen complemento para tratar la hipertensión o enfermedades urinarias.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de té negro o verde (3 gramos)
  • 1 cucharadita de jugo de limón (10 mililitros)

Procedimiento

  • Calienta el agua y agrega el té que hayas elegido.
  • Una vez que hayan pasado diez minutos, cuela y añade el jugo de limón. De forma opcional, puedes sumar una rodaja de la fruta.

Modo de consumo

  • Puedes beber hasta tres tazas diarias o según te diga tu médico.
No lo consumas durante el embarazado, la lactancia, en caso de anemia o de hipotensión.

14. Infusión de ortiga

Dentro de sus varios componentes, esta hierba contiene flavonoides, saponinas, aminoácidos y fitoesteroles. Por esto, sus hojas se usan para diversas finalidades. Entre ellas, para aumentar la excreción de líquidos del cuerpo. Además, se forma tradicional, su té se emplea como un purgante natural.

Ingredientes

  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de ortiga (3 gramos)

Preparación

  • Calienta el agua y suma las hojas de ortiga.
  • Espera unos diez minutos, cuela y consume.

Modo de consumo

  • Bebe una o dos tazas diarias.
Evítalo si estás embarazada o en etapa de lactancia. Consulta con un médico si tomas antidiabéticos y suspende si sientes malestar estomacal.

15. Té de ajo

Entre las propiedades del ajo, ayuda al cuerpo a expulsar el exceso de líquidos. La mayoría de las funciones de esta planta se deben a uno de sus componentes, la alicina. Por esto, serviría en los casos de reumatismo, gota, artritis o edema, según la revista IJSRSET.

Ingredientes

  • 1 diente de ajo
  • 1 taza de agua (250 mililitros)
  • 1 cucharadita de miel (10 gramos)

Procedimiento

  • Corta el ajo en pequeños trozos y agrégalo a la taza de agua caliente.
  • Espera de diez a quince minutos y cuela.
  • Para finalizar, puedes añadir miel.

Modo de consumo

  • Bebe una taza al día.
Suspende su consumo si presentas acidez, diarrea o gases. No es recomendable usarlo con frecuencia en niños, embarazadas, lactancia, al tener trastornos hemorrágicos o consumir antidiabéticos y anticoagulantes.

Recomendaciones para su consumo seguro

Es importante hacer algunas consideraciones para evitar efectos indeseados. En general, estas bebidas no provocan problemas en la mayoría de los adultos sanos. Sin embargo, deben ingerirse de forma puntual y moderada. Además, deben emplearse solo como complemento de la terapia que indique el médico.

Hay quienes creen que por ser «naturales» son la mejor opción de tratamiento y no tienen efectos secundarios. Lejos de la realidad, no son una opción de primera elección para tratar enfermedades y sí pueden derivar en reacciones adversas, sobre todo en condiciones especiales. Así pues, hay que evitar su consumo en los siguientes casos:

  • Niños pequeños
  • Insuficiencia renal
  • Embarazo y lactancia
  • Insuficiencia cardíaca
  • Enfermedades hepáticas
  • Tratamientos con fármacos diuréticos
  • Tratamientos con fármacos para la hipertensión, las várices o la circulación

Otras formas de eliminar los líquidos retenidos del cuerpo

No solo estas bebidas pueden promover la excreción de agua y sodio del cuerpo. También hay otras estrategias naturales que ayudan a eliminar los líquidos retenidos. Estas abarcan lo siguiente:

  • Limitar la ingesta de sal.
  • Hacer ejercicio físico regular.
  • Usar guantes o medias de compresión.
  • Incluir alimentos diuréticos en la dieta.
  • Consumir abundante agua (baja en sodio) para mantener el cuerpo hidratado.
  • Evitar conservas, embutidos, patés, salsas comerciales, caldos concentrados, comidas rápidas, panes con sal, quesos curados y semicurados.

Ahora bien, los expertos de la Fundación Española del Corazón indican que, además de una mejora en los hábitos alimentarios y el ejercicio, otras medidas que ayudan a disminuir los edemas son «mantener las piernas elevadas y evitar estar sentado durante periodos de tiempo muy largos».

¿Qué debes recordar?

La preparación de estos tés puede ayudar a reducir la retención de líquidos leve, asociada a las fluctuaciones hormonales, al sedentarismo o a la dieta. No obstante, hasta la fecha las evidencias sobre sus propiedades siguen siendo limitadas. Por tanto, deben emplearse con moderación y cuidado, bajo supervisión médica.

Dado que el edema puede ser indicio de una enfermedad de más cuidado, lo mejor es acudir al médico si el síntoma empeora o es persistente. El profesional, tras establecer el diagnóstico, puede orientar hacia otros tipos de tratamientos.


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