5 mitos sobre cómo tener una vida saludable

Para ponerse en forma y tener una vida saludable no hace falta ir al gimnasio. Si no tienes tiempo para ello, prueba a salir a caminar o haz ejercicio en casa.
5 mitos sobre cómo tener una vida saludable
Carlos Fabián Avila

Revisado y aprobado por el médico Carlos Fabián Avila el 10 marzo, 2021.

Escrito por Okairy Zuñiga, 12 octubre, 2016

Última actualización: 10 marzo, 2021

Tener una vida saludable es uno de los propósitos de año nuevo de muchas personas. Y si bien cada día hay más personas que lo logran, aún hay muchas a las que les cuesta. Principalmente, porque caen los mitos que aún existen en torno a cómo lograrlo.

Pongamos un ejemplo: a principios de año, muchos se apresuran a apuntarse a un gimnasio, sin tener en cuenta el tipo de rutinas, el tiempo de adaptación al ejercicio, entre otros aspectos importantes para acostumbrarse y acertar a largo plazo.

Luego, se presentan el primer día en el gimnasio y se encuentran perdidos, rodeados de personas que hacen distintos ejercicios. Hacen levantamiento de pesas, corren un poco en la trotadora, intentan hacer algunos abdominales y cuando ya les falta el aliento, se van a casa y se tiran en el sofá.

Después de uno o varios intentos más, puede que pierdan las ganas de ir al gimnasio y terminen abandonando su propósito de ponerse en forma y tener una vida saludable. Asocian el ejercicio con esfuerzo, dolor y cansancio, todo negatividad. Y las excusas se hacen tan presentes como los mitos que vamos a comentar a continuación.

1. No tengo tiempo para hacer ejercicio

Mujer usando pulsera fitness para motivarse a volver a hacer ejercicio.
Los relojes deportivos son ideales para llevar un control de los resultados logrados con el entrenamiento.

A decir verdad, puedes comenzar tu camino hacia tener una vida saludable simplemente dedicando 30 minutos de deporte a tu día. No tienes por qué destinar muchas horas al ejercicio si consideras que tu agenda es muy apretada.

Si nunca antes has incorporado la actividad física a tu vida es mejor que empieces poco a poco. Puedes simplemente comenzar con una actividad que se ajuste a tu estilo actual de vida, como caminar. Otras opciones que puedes considerar serían las siguientes:

  • Pasear al perro.
  • Hacer una sesión de estiramientos en casa.
  • Dar una vuelta al exterior del edificio.
  • Subir las escaleras en lugar de usar el ascensor.
  • Estacionar tu auto lejos, para caminar más.
  • Pasar la aspiradora, barrer el suelo o pasar la fregona por toda la casa.

Cuando haces más esfuerzos te sientes mejor, aumentas tu resistencia y, con el tiempo, incrementas tu actividad física de forma natural.

2. Para ver resultados necesito pasar horas en el gimnasio

Entendemos que caminar no sea lo tuyo, pero tienes una membresía de 6 meses en el gimnasio. Esto se debe a que nadie suele tener tiempo para pasar varias horas al día en el gimnasio.

La mayoría de las veces basta con incorporar actividades de distintas clases a tu día a día. Antes ya mencionamos varios ejemplos pero también puedes comprar tus propias máquinas y usarlas en casa.

Una caminadora sencilla o una elíptica básica son bastante baratas y te ahorran mucho tiempo. Lo mejor es que los pocos minutos que tengas libres en casa podrás aprovecharlos para ejercitarte sin gastar tiempo de más.

3. Puedo lograr resultados solamente haciendo cardio o levantamiento de pesas

Falso. Aunque este sea tu entrenamiento favorito, centrarte únicamente en la fuerza o el cardio no significa que estés haciendo un entrenamiento completo. Por el contrario, terminará dejándote frustrado.

Puedes perder peso con el cardio, pero llegarás a un punto en el que, si no estás tonificando tus músculos, tendrás la piel flácida. Por otro lado, tonificarte sin hacer cardio tampoco te llevará lejos. Lo ideal es que combines una mezcla saludable de ambos entrenamientos para obtener los mejores resultados.

Hacer más repeticiones no hace el mismo efecto que cargar más peso.

4. Entreno con regularidad y por esto puedo comer lo que quiera

Este puede ser el mito más grande de todos. Muchas personas tienen el errado pensamiento de que pueden comer lo que quieran mientras estén ejercitándose mucho en el gimnasio y esto no es verdad.

La dieta representa alrededor del 80 % del esfuerzo para tener una vida saludable. Es una parte decisiva para mejorar tu salud en general. De hecho, puedes mantener un peso saludable mediante la modificación de tus hábitos alimenticios. No obstante, ten en cuenta que lo importante no es cuánto comes, sino la forma en la que comes.

No necesariamente se trata de que hagas una dieta muy estricta o te prives y comas muchísimo menos. Más bien se trata de que comas más de los alimentos que son buenos para tu cuerpo, tales como:

  • Frutas
  • Proteínas
  • Carbohidratos saludables
  • Verduras (especialmente las de hojas verdes)

Con hacer estas simples sustituciones en tus comidas lograrás tener una vida saludable a largo plazo. Si consideras que estás comiendo sano y tu peso no disminuye, trata de mantener un diario de alimentos o bien consulta con un nutricionista en la brevedad posible.

Es posible que debas hacer modificaciones en tu dieta hasta que consigas el camino correcto hacia tu meta.

5. Tener una vida saludable es demasiado caro

Uno de los mitos más extendidos en la población es que tener una vida saludable es demasiado caro. Esto es porque se limitan a pensar en los alimentos etiquetados como “bio, light, gluten free” y otros por el estilo. También puede que se limiten a pensar en los complementos especialmente diseñados para perder peso, aumentar músculos, entre otros.

Frutas y verduras
Visita al médico para que elabore la mejor dieta personalizada para ti.

Sin embargo, para tener una vida saludable no hace falta atenerse solamente a este tipo de productos. En realidad, con priorizar la compra de alimentos frescos (no necesariamente bio) sobre los ultraprocesados, la chatarra, las golosinas y otros, es suficiente y ¡económico!

Cuando dejas de invertir dinero en dulces y productos comestibles que no te aportan nada a tu salud, dejas de pedir a domicilio cada dos por tres y, en general, minimizas el consumo de todo aquello que no sea fresco y casero, comenzarás a notar beneficios en tu salud, tu apariencia y tu billetera.

Por otra parte, ¿quién dijo que estabas obligado a pagar un gimnasio para moverte? Si investigas bien, puedes encontrar rutinas de entrenamiento online que pueden venirte de maravilla para empezar. Asimismo, puedes aprovechar las áreas verdes de tu ciudad o pueblo para caminar, trotar y realizar otras actividades. 

Como puedes ver, tener un estilo de vida saludable no tiene por qué ser difícil ni costoso si nos mantenemos firmes en nuestro propósito, buscamos soluciones, desechamos las excusas y aprovechamos lo que sí tengamos a mano.

Recuerda que todo lo que inviertas en un estilo de vida saludable te resultará mucho más agradable y satisfactorio que cualquier receta médica o tratamiento ambulatorio.

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