8 alimentos que debes evitar si sufres de inflamación

Aunque no lo relacionemos, hay determinados alimentos que favorecen la inflamación del organismo y cuya ingesta puede derivar en problemas de salud importantes.
8 alimentos que debes evitar si sufres de inflamación

Última actualización: 25 enero, 2022

La inflamación es una reacción natural del cuerpo cuando algunos tipos de virus y bacterias ocasionan infecciones. Tras detectar los patógenos, se desencadena la liberación de una serie de sustancias químicas. Estas junto a los glóbulos blancos, inhiben su proliferación para evitar enfermedades graves.

No obstante, hay una amplia variedad de patologías autoinmunitarias. Incluso sin alguna amenaza en particular, ocasionan un desequilibrio en los procesos inflamatorios.

Como consecuencia, en los casos más graves, se originan daños en los tejidos internos, las articulaciones se vuelven más rígidas y aumenta el riesgo de crecimiento anormal de las células. Además, aparecen dolores crónicos recurrentes y otros incómodos síntomas. Muchos de ellos afectan de forma significativa la calidad de vida.

Lo más preocupante es que muchos hábitos, en especial alimenticios, tienden a empeorar esta condición por su composición y efectos en el cuerpo. A continuación queremos compartir los 8 alimentos que es mejor evitar ante los problemas inflamatorios.

1. Productos lácteos

lácteos

La leche, el queso y otros productos lácteos se han convertido en uno de los principales enemigos de los pacientes con trastornos de inflamación.

Se estima que por lo menos un 40% de la población mundial padece intolerancia o alergia a la lactosa. Una condición que desencadena desequilibrios en el sistema digestivo. No obstante, solo es recomendable retirar este tipo de productos de la alimentación si un especialista te ha diagnosticado una intolerancia.

De lo contrario, lo mejor es incluirlos en la dieta habitual. Cabe destacar que muchas molestias intestinales derivadas del consumo de lácteos dependen de las interacciones entre los mismos y una microbiota con un bajo grado de salud. Los procesos de disbiosis intestinal se relacionan muy de cerca con la malabsorción de la lactosa.

Su consumo está relacionado con problemas como:

  • Malestar estomacal.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Urticaria.
  • Dificultades respiratorias.

2. Margarina

La margarina contiene una alta concentración de grasas trans y aceites hidrogenados. Estos, al llegar al organismo, ocasionan trastornos metabólicos y afecciones inflamatorias, tal y como afirma un artículo publicado en la revista Progress in Lipid Research .

Este producto contiene un elevado contenido de calorías que puede influir de forma negativa en los pacientes con obesidad y sobrepeso. Además, dado que muchas presentaciones refinadas contienen sustancias añadidas, podría estimular la producción de los químicos que aumentan la respuesta inflamatoria.

3. Carnes curadas y procesadas

Carnes procesadas

Las carnes curadas y procesadas se han convertido en una alternativa fácil para disfrutar de una amplia variedad de platos. El problema es que son ricas en sal, nitratos, nitritos y otras sustancias químicas. Aunque las conservan frescas, son potentes inflamatorios relacionados con la aparición de enfermedades autoinmunitarias.

Esto, sumado a su contenido de grasa, empeora los síntomas de trastornos como la artritis, el dolor muscular y las enfermedades óseas. Además, el consumo de carnes procesadas se relaciona con el aumento del riesgo de desarrollar enfermedades complejas a medio y largo plazo, según un estudio publicado en la revista Oncotarget .

4. Aceites vegetales refinados

Los aceites vegetales refinados han invadido el mercado. De esta forma, cada vez están más presentes en la dieta habitual de las personas.

Si bien se obtienen de fuentes vegetales como la soja o la palma, su alto contenido de ácidos grasos omega 6 puede influir negativamente en la inflamación. Eso sí. Cabe aclarar que aceites como el de oliva y el de canola (colza) tienen ácidos grasos omega 3. Estos por el contrario, resultan beneficiosos en el control de estos problemas.

5. Sal

Salero de mesa.
Quitar el salero de la mesa es una buena medida, pero se requieren acciones más específicas y contundentes.

Se estima que más del 90% de la población ingiere una cantidad excesiva de sal. Muy por encima de lo recomendado para la salud.

Aunque esta sustancia es necesaria para algunas funciones del cuerpo, sus excesos están vinculados con la retención de líquidos en los tejidos. Este es uno de los factores que influyen en la aparición de enfermedades inflamatorias. Incluso, ingerirla aumenta el riesgo de padecer hipertensión y problemas en el sistema circulatorio.

6. Frituras

Las frituras y comidas empaquetadas tienen un alto contenido de grasas trans y compuestos añadidos que alteran el metabolismo y la inflamación.

Estas no solo incrementan el peso corporal, sino que dificultan el proceso de digestión. Además aumentan los niveles de colesterol malo (LDL) en las arterias y la oxidación del mismo.

Por otro lado empeoran las dolencias en los pacientes con artritis y afecciones en los huesos.

7. Harinas refinadas

Las harinas refinadas son aquellas que han sido sometidas a una serie de procesos industriales en los que pierden su fibra.

Están presentes en alimentos como la pizza, los pasteles y todo tipo de bollería. Sin embargo, se trata de un peligroso enemigo para quienes luchan contra la hinchazón. De hecho, muchos son intolerantes a sus compuestos y, tras ingerirlos, presentan reacciones alérgicas y dolencias.

8. Bebidas carbonatadas

Refrescos de cola.

Las gaseosas y bebidas carbonatadas tienen muchos efectos negativos en la salud. No solo por su contenido de químicos sino por su alto aporte de azúcares refinados.

Además de ser bastante adictivas, tienen altos niveles de dióxido de carbono cuya ingesta dificulta el proceso de digestión. También aumentan la acidez y la hinchazón.

Reduce el consumo de ciertos alimentos para evitar la inflamación

En conclusión, estamos acostumbrados a ingerir de forma habitual los alimentos mencionados. Sin embargo, lo más conveniente es limitar su consumo para evitar el riesgo de problemas inflamatorios.

Además, en caso de estar padeciendo alguno, lo mejor es suprimirlos por completo para evitar todo tipo de complicaciones.

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  • Valenzuela CA., Baker EJ., Miles EA., Calder PC., Eighteen carbon trans fatty acids and inflammation in the context of atherosclerosis. Prog Lipid Res, 2019.
  • Zhao Z., Yin Z., Zhao Q., Red and processed meat consumption and gastric cancer risk: a systematic review and meta analysis. Oncotarget, 2017. 8 (18): 30563-30575.

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