8 consejos para mejorar la capacidad de pensamiento independiente

Expresar y defender las ideas personales frente a los demás no siempre resulta sencillo. Si es tu caso, ¡descuida! Te traemos 8 secretos para desarrollar tu capacidad de pensamiento independiente. ¡No te los pierdas!
8 consejos para mejorar la capacidad de pensamiento independiente
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 23 septiembre, 2021.

Escrito por Andrea de los Angeles Salas Suarez, 21 septiembre, 2021

Última actualización: 23 septiembre, 2021

Es probable que conozcas a mucha gente que siempre coincide con las ideas de otros o, al menos, eso aparenta, o personas que difieren de algún planteamiento ajeno, pero deciden callar su opinión. Por el contrario, algunos tienden a expresar una posición distinta y un punto de vista innovador. ¿Con qué grupo te identificas? Si es con el último, ¡enhorabuena! Tienes un pensamiento independiente.

En este sentido, romper el «molde» de los pensamientos colectivos es una muestra clara de liderazgo, autonomía y seguridad. Sin dudas, hay quienes nacen con este don. Sean estudiantes, profesionales o trabajadores, tienen terreno ganado, pues su aptitud los distingue del resto, impulsa su libre expresión, les da credibilidad y sus aportes suelen ser muy valiosos para el equipo.

Sin embargo, aquellos que no tienen muy desarrollada esta capacidad cuentan con la oportunidad de mejorarla. ¿Te gustaría saber cómo? Mantén tu vista en la pantalla y aprovecha este artículo hasta la última línea. ¡Toma nota!

¿Qué es el pensamiento independiente?

El pensamiento independiente te permite ser tú mismo.

Se refiere a la cualidad que posee una persona para procesar las ideas, las creencias o los patrones de la sociedad y, luego, asumir una postura propia. De este modo, en vez de copiar lo que otros piensan o dejarse influenciar por ello, hace un razonamiento personal conforme a su crianza, sus experiencias y sus ideales.

El pensamiento independiente es una muestra clara de una personalidad bien definida, crítica y libre. Sin duda, quienes lo practican son inconformistas por naturaleza.

Para muchos, esta habilidad es un arma de doble filo, puesto que defender un planteamiento único o minoritario puede implicar debilidad en medio de un debate. No obstante, los pensadores independientes no tienen miedo de sustentar sus argumentos.

En su estilo de vida, no hay espacio para apoyar el pensamiento general (si no están de acuerdo), aunque esto signifique menos comodidad, complacencia y armonía con el resto. ¡Es una cuestión de coherencia entre lo que sienten, piensan, dicen y hacen! ¿Hay algo más valioso que eso?

Lo mejor de todo es que, gracias al pensamiento independiente, aumentan la productividad, el rendimiento, la eficiencia, la autoestima, la autoconciencia, el nivel de exigencia y las competencias personales.

8 consejos para pensar de manera independiente

Si bien el cerebro humano está diseñado para reciclar la información externa, es posible reprogramarlo a fin de desarrollar un pensamiento independiente. Relájate, abre tu mente y toma en cuenta estos consejos súper útiles para tu vida cotidiana:

1. Reconoce tus fortalezas y debilidades

Parece un cuestionamiento necio, pero la respuesta es más importante de lo que imaginas. De hecho, el autoconocimiento es fundamental en la tarea de formar un pensamiento independiente.

Cabe destacar que la percepción que cada individuo tiene sobre sí mismo funciona como una limitación o un empuje a la hora de hacer cualquier cosa en la vida. Reconocerte y aceptarte tal cual eres te permitirá superarte. De otro modo, la evolución personal será lenta y frustrante.

Por ejemplo, si te consideras tímido, sabes que, poco a poco, encontrarás las estrategias para mejorar tu participación en las relaciones interpersonales. Te sentirás más confiado al punto de justificar tu criterio y debatir con los demás sin ningún tipo de nerviosismo o vergüenza.

Por otra parte, vale la pena comentar que tu entorno no te define. Puede emitir alguna opinión sobre ti, hacerte un halago o una crítica, pero esto no sustituye tu autoestima, que es solo tuya y se fortalece con la convicción de que tus competencias son geniales, ya que te hacen brillar con luz propia.



2. ¡Explora!

Conformarte con lo que sabes, tienes, oyes, vives… no es una opción. Es imprescindible que te nutras de libros, documentales, talleres, cursos, empresas, viajes, culturas y personas. Si exploras, aprendes y si aprendes, ten por seguro que te llenarás de conocimientos y vivencias claves para tu crecimiento.

Resulta interesante que apuntes a cosas que no encajen con lo que piensas. Por ejemplo, si eres muy religioso, prueba leyendo un libro sobre el ateísmo. Igualmente, sería provechoso salir a dar un paseo y hablar con alguien mayor o de otra ideología política; no perderás nada.

Por el contrario, esto te servirá para ampliar tu visión del mundo y, por qué no, sobre ti mismo. La diversidad es una de las bondades de la vida; la hace única y sorprendente. A propósito, ¡el pensamiento independiente fluirá libremente!

3. Renuncia a las creencias limitantes

Desde la infancia, tus padres, tus abuelos y demás figuras primordiales te inculcan qué es bueno y qué es malo. Pero ¿esa es la verdad plena? Pues no del todo. Como tantos, creces con creencias limitantes que condicionan buena parte de lo que te sucede.

Pensar que el dinero es malo, que mojarte en la lluvia te hace daño, que la mujer atiende al hombre o que debes trabajar demasiado duro para ser «alguien» se encuentran entre las más repetidas.

Estos programas no hacen más que encadenarte a una forma de pensar y de vivir que no te pertenece. Desde ahora, decide soltar lo que te ata, te frena, te estanca… Elige ser tú y tendrás la libertad de pensamiento. ¡Conéctate con tus ideas! ¿Te animas a empezar ahora?

4. Aprende a escuchar

Hay amigas que encanjan en el perfil de las personas socialmente inteligentes.
Escuchar es enriquecedor y te permite desarrollar tu pensamiento independiente.

La opinión de terceros es determinante para algunos e insignificante para otros. Pero, en realidad, es tan valiosa como la tuya; aquel tiene tanto derecho como tú. Como ves, una virtud de un buen pensador es ser un buen oyente. Se trata de respetar los pensamientos de todos, no de cambiar el tuyo, ni de demostrar que tienes la razón, ni pretender transformar la mentalidad de alguien más.

5. ¡Cuestiónate!

Este punto no podía pasar por alto y tiene mucho que ver con lo que acabas de leer. Dos de los peores defectos del ser humano son la terquedad y la intransigencia. Ten claro que el pensamiento independiente no tiene nada que ver con la falta de reflexión ni te obliga a mantenerte en la misma postura por siempre, sin derecho a cambiar de opinión.

No te vendría nada mal hacerte esta pregunta cuando lo creas conveniente: «¿y si fuese distinto a como pienso?». Si en el camino te encuentras con que estabas equivocado, ¡no pasa nada! Reconócelo y sigue adelante. Eso te hará una mejor persona, más valiente, más humilde, más sabia, con la mente abierta, ¿no lo crees?

6. Ve más allá de los problemas

Los obstáculos se convierten en retos perfectos para modificar el modo de pensar. En consecuencia, cuando estés frente a una dificultad, trabaja en soluciones diferentes a las que asumes con frecuencia. Descarta de tu lista lo esperado o predecible. Esta técnica te ayudará a transitar sobre un escenario desconocido y te llevará a un buen resultado.

Además, funciona alejarse un poco de la situación para mirarla desde otra óptica. Así, con una nueva perspectiva, llegarán a tu mente luces que aclararán el panorama y te mostrarán las respuestas que necesitas en el momento preciso.



7. Combina ideas que parezcan incompatibles

¿Quién dijo que no podías probar con algo nuevo? Lo cierto es que la creatividad es una gran aliada de los pensadores independientes.  ¡Dale rienda suelta! Piensa siempre y no deseches las ideas que parecen no engranar.

Es común ver que de conceptos «incompatibles» surgen grandes descubrimientos, proyectos, investigaciones… Y sí, muchas veces, terminarán en un disparate, pero, de vez en cuando, se convertirán en un éxito con tu sello personal. Entonces, habrás creado algo único y tan tuyo como tu huella dactilar.

8. ¡Persiste para lograr el pensamiento independiente!

La perseverancia está en la lista VIP de los valores humanos. El motivo es muy simple: te anima a alcanzar las metas y disfrutar mucho más de ellas. No tiene sentido rendirte al primer intento, ni al segundo. Dale tiempo al tiempo… Cambiar los patrones de pensamiento no es una tarea que se completa de un día para otro.

¡Prepárate para crecer!

En definitiva, el pensamiento independiente abre las puertas del éxito en la vida en general: en los estudios, en el trabajo, con la pareja, los amigos y la familia. Así, podrás expresarte, generar productos creativos y conseguir soluciones prácticas ante cualquier inconveniente. Esta forma de pensar tiene que ver con la fidelidad personal y la autenticidad. ¡Sé tú y muéstrate tal cual eres!

No tiene discusión el hecho de que la familia y la escuela, principalmente durante los primeros años de vida, juegan un papel primordial en el modelaje de este tipo de pensamiento positivo. Con menos represión y más libertades, son capaces de formar personas autónomas desde todo punto de vista: intelectual, moral, emocional…

El recorrido no será fácil, pues implica compromiso, pero tampoco difícil; estás preparado para esto y más. Como dijo el filósofo griego Heráclito: «no hay nada permanente, excepto el cambio». Anímate a transformar tu pensamiento, ¡hazlo independiente!

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