La adicción al ejercicio físico

11 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
El ejercicio físico tiene muchos beneficios para la salud, sobre todo cardiovascular. Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar una adicción a la actividad física, conocida como vigorexia.

El deporte activa redes nueronales de recompensa en nuestro cerebro, haciendo que nos resulte placentero. Sin embargo, esta activación de la recompensa puede generar una adicción al ejercicio físico o vigorexia.

La dependencia o adicción al ejercicio es definida como la necesidad de actividad física que resulta en una conducta excesiva e incontrolable por la realización de un deporte. En ausencia de la práctica, la persona manifiesta síntomas de ansiedad o depresión, como el síndrome de abstinencia.

Vigorexia o adicción al ejercicio

Aunque hayan cambiado, los cánones de belleza siempre han estado presentes desde la existencia de la humanidad. Sin embargo, el culto al cuerpo tomó un nuevo camino en el siglo XXI, donde comienza una obsesión por la perfección.

La vigorexia o adicción al ejercicio se trataría de una forma manifiesta de esta obsesión, como una alteración de la salud. La persona con vigorexia tiene una preocupación patológica por el desarrollo muscular y se nota a sí mismo débil y sin masa de musculatura.

La apariencia física toma control de la existencia. Hay incapacidad de ver con exactitud el tamaño del propio cuerpo. La distorsión no se encuentra en la vista, sino en el cerebro y en la interpretación que se hace de la realidad que se observa.

Este trastorno se describió, inicialmente, cuando se estaban haciendo estudios sobre los esteroides anabolizantes en culturistas. Se notó que estos deportistas presentaban comportamientos psicóticos y tenían visiones distorsionadas acerca de su organismo y su constitución corporal.

fisicoculturismo y vigorexia
En el culturismo se describió por vez primera la distorsión de la percepción corporal entre los atletas

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El género influye en la adicción al ejercicio físico

Aunque la sociedad relaciona los trastornos de la apariencia del cuerpo con las mujeres, casi en exclusiva, esto no es así. Los hombres también padecen la distorsión de la percepción y pueden obsesionarse con sus cuerpos.

Si bien es cierto que los trastornos de la conducta alimentaria suelen considerarse típicos del sexo femenino, en los último años se notó un incremento en la presión social sobre los hombres. Se les exige tener menos grasa y mayor musculatura.

Por tanto, vemos que las mujeres suelen tender al deseo de delgadez, y en cambio los hombres quieren ganar peso a través de la masa muscular. Esto es porque la sociedad marca como ideal de belleza masculino al cuerpo musculado.

Causas de la vigorexia

La vigorexia tiene una causa multifactorial, donde la distorsión de la imagen corporal viene dada por los siguientes factores:

  • Influencia de la sociedad: los cánones de belleza marcados y estipulados por la publicidad.
  • Grado de interiorización del ideal de belleza
  • Personalidad obsesiva: la persona tiene tendencia a la baja autoestima y un esquema perfeccionista, con comportamientos que promueven la distorsión.
  • Déficit serotoninérgico: la depresión relacionada a la falta de serotonina en cantidades adecuadas está detrás de muchas obsesiones, incluida la vigorexia.

¿Qué produce el ejercicio físico en nuestro cerebro?

El ejercicio excesivo puede ocasionar una adicción, ya que está recompensado de varias maneras: mejora el estado de ánimo, aumenta las condiciones de salud, y proporciona más ocasiones de relación social, lo cual es un refuerzo muy positivo para cualquier persona.

El ejercicio libera endorfinas, que son neurotransmisores cerebrales opioides que actúan como relajantes o analgésicos. Por tanto, si la persona hace mucho ejercicio, en vez de estar cansado, querrá hacer más, ya que las endorfinas calmarán los síntomas de dolor y de agotamiento que sientan.

Igual que en todas las adicciones, el cerebro se acostumbra, y necesita más dosis para sentirse como la primera vez. Es lo que llamamos tolerancia. En este caso, cada vez se necesitarán más endorfinas para aguantar los síntomas de dolor. Es decir, la persona se vuelve adicta al ejercicio físico por la adicción a estas endorfinas.

obsesión por el cuerpo
La obsesión por el cuerpo perfecto se estimula en la publicidad y en la adicción a las endorfinas

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El cuidado con las otras adicciones

Hay sustancias exógenas que activan la liberación de endorfinas. Las personas con vigorexia, con cierta frecuencia suelen consumir esteroides anabolizantes. Los esteroides anabolizantes son sustancias sintéticas que tienen relación con los andrógenos naturales, las cuales son hormonas masculinas.

Muchas personas inician su recorrido adictivo solo con el aumento de la frecuencia de los ejercicios, pero terminan empleando drogas para mejorar el rendimiento. Hay que poner atención a estas obsesiones para no caer en una serie de hábitos maliciosos que culminen en un daño severo a la salud.

Ninguna adicción es buena. Si te interesa la salud de tu cuerpo, o la musculación como un hobby, regula la intensidad y concéntrate en lo importante, que es tu organismo sano.

  • Sánchez, Rosario Muñoz, and Amelia Martínez Moreno. "Ortorexia y vigorexia:¿ Nuevos trastornos de la conducta alimentaria?." Trastornos de la conducta alimentaria 5 (2007): 457-482.
  • Alonso, Carlos A. Martell. "Vigorexia: enfermedad o adaptación." Revista Digital Buenos Aires 11.99 (2005): 55-61.
  • Molina, José Miguel Rodríguez. "Vigorexia: adicción, obsesión o dismorfia; un intento de aproximación." Salud y drogas 7.2 (2007): 289-308.