Ansiedad nocturna: síntomas, causas y medidas terapéuticas

Valeria Sabater·
22 Octubre, 2020
La elevada activación física y emocional que experimentamos con la ansiedad dificulta el descanso nocturno. Es más, no solo es común padecer insomnio, sino que muchas personas llegan a sufrir incluso ataques de ansiedad en medio de la noche.

Problemas para conciliar el sueño, una mente que no deja de «fabricar» preocupaciones, sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de ahogo… La ansiedad nocturna es más frecuente de lo que pensamos. Tanto es así, que puede estar detrás del insomnio recurrente que recorta nuestra calidad de vida.

Es importante saber que una parte significativa de los trastornos del sueño se relaciona de manera directa con los estados de ansiedad. De este modo, es más que común que al llegar la noche y anhelar un buen descanso, lo que obtengamos sea justo lo contrario.

Así, condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada o incluso el estrés postraumático son claros desencadenantes del mal descanso nocturno. Más aún, algo que suele suceder es lo siguiente: el nerviosismo y la angustia se incrementan al llegar la noche.

Gran parte de la excitación fisiológica y emocional acumulada durante el día se internaliza hasta derivar en un estado de hiperactividad nocturna. Así, es muy común por ejemplo, sufrir en un momento dado un ataque de ansiedad durante la madrugada.

Hombre no puede dormir debido a la ansiedad nocturna
La ansiedad nocturna se puede combinar con un insomnio recurrente que altera la calidad de vida.

Ansiedad nocturna: la manifestación oculta de un problema

Definimos la ansiedad nocturna como ese estado de hiperactivación y respuesta de alerta que irrumpe en medio del descanso de la noche. Asimismo, hay algo evidente: esta alteración aparece con frecuencia en personas que padecen durante meses los sentimientos de preocupación, de inquietud y de angustia.

Por otro lado, ver alterados nuestros ciclos del sueño en estas situaciones es algo habitual. Asimismo, también lo es llegar a nuestra cama por la noche y perdernos en el laberinto de los pensamientos, retroalimentando así el ciclo de la ansiedad.

No nos extrañará saber, por tanto, que buena parte de quienes padecen insomnio evidencian a menudo una ansiedad acusada y pocas veces tratada. Estudios como los llevados a cabo por el doctor Luc Staner del Hospital Rouffach (Maryland, Estados Unidos), por ejemplo, nos indican que la prevalencia de la ansiedad entre quienes sufren trastornos del sueño estaría entre el 24 y el 36%.

La cifra es lo bastante alta para considerar la gravedad de esta relación. No podemos olvidar que un mal descanso nocturno crónico puede ser origen de diferentes enfermedades.

¿Con qué síntomas se presenta?

Una de las principales características de quien padece ansiedad nocturna es la hiperactivación. No solo la mente parece más dispuesta a dejarse llevar por la deriva de la preocupación; el cuerpo, aunque agotado, acumula tensión, como si estuviéramos preparados para escapar o lanzarnos a una carrera.

Además, son identificables los siguientes signos:

  • Es común sentir taquicardias, presión en el pecho y sensación de ahogo.
  • Las cefaleas o los pinchazos en las sienes también son frecuentes.
  • La persona puede tardar horas en conciliar el sueño y cuando lo hace, experimenta despertares frecuentes.
  • La ansiedad nocturna cursa con la sensación de no haber descansado. Ello se explica por la dificultad de alcanzar el sueño REM (rapid eye movement), imprescindible para conferir una sueño profundo y poder efectuar tareas como el procesamiento de la información, el aprendizaje y la consolidación de la memoria.
  • La falta de sueño REM intensifica aún más el malestar emocional, lo que incrementa la propia ansiedad.
  • Por otro lado, hay un detalle importante: cuando alcanza niveles elevados el trastorno, la persona puede padecer un ataque de ansiedad.

También podría interesarte: Ansiedad al despertar: ¿por qué me ocurre?

¿Cuáles son las causas de la ansiedad nocturna?

Mariano Chóliz, profesor de la Universidad de Valencia, dispone de un interesante trabajo de investigación sobre la ansiedad y los trastornos del sueño. En él nos habla de la conocida como hipótesis de Monroe (Monroe, 1967). Según este enfoque, el origen de la ansiedad nocturna estaría en los siguientes aspectos:

  • Las personas que padecen esta condición se caracterizan por un grado más elevado de activación fisiológica (arousal según el término técnico empleado en fisiología neuronal): padecen una mayor frecuencia respiratoria, una temperatura corporal más elevada, así como una tensión muscular más intensa.
  • A esta sintomatología se le añaden los factores cognitivos (pensamientos negativos y preocupaciones) y las emociones (angustia, temor): todo ello orquesta esa triangulación sintomática que intensifica la ansiedad en los periodos nocturnos.
mujer que sufre ansiedad nocturna
Las preocupaciones aparecen durante la noche y producen despertares frecuentes que interrumpen el descanso del sistema nervioso central.

¿Cómo podemos tratar la ansiedad que se eleva durante la noche?

La ansiedad y el insomnio asociado son solo síntomas de un problema subyacente. De nada nos valdrá, en este caso, recurrir a las infusiones relajantes o incluso a los fármacos para dormir, si no manejamos el origen del trastorno.

Los medicamentos hipnóticos (somníferos) nos permitirán conciliar el sueño, pero no son la solución. ¿Cuál es la estrategia más efectiva en estas situaciones? La terapia psicológica, bien para abordar el desencadenante de esa situación, bien para ofrecernos habilidades con las que mejorar la calidad de vida.

Veamos, por tanto, qué claves deben tenerse presentes para reducir la ansiedad nocturna:

  • Conocer el entorno, los hábitos de vida y las situaciones que pueden estar mediando en esa situación.
  • Hacer un adecuado diagnóstico: debemos conocer qué tipo de ansiedad padece el paciente.
  • Por término medio, la terapia cognitivo-conductual es la más acertada en estos casos.
  • Es necesario, a su vez, seguir siempre unos mismos horarios en las rutinas (hora de levantarse y de acostarse).
  • Los ejercicios de relajación y respiración profunda también están indicados.
  • Es recomendable restringir el uso de los móviles y ordenadores dos horas antes de acostarnos.
  • Evitar consumir alimentos con azúcar antes de ir a la cama, ya que pueden potenciar la activación cerebral, a causa de la glucosa.

Descubre más: Trastorno por insomnio: causas y tratamiento

No dejar que avance la ansiedad nocturna

Por último, solo cabe destacar un aspecto. No es conveniente dejar pasar estas situaciones. La ansiedad nocturna que no se maneja y el insomnio que no se tratan generan cambios en el organismo.

Se recorta la salud y la calidad de vida queda afectada. Consultemos con buenos profesionales lo antes posible y ayudemos a la rutina a regularizar el momento de acostarnos.

  • Coren, S. (1988): Prediction of insomnia from arousability predisposition scores: scale development and cross-validation. Behaviour Research and Therapy, 26, 415-420.
  • Coyle, K. y Watts, F.N. (1991): The factorial structure of sleep dissatisfaction. Behaviour Research and Therapy, 29, 513-520.
  • Chóliz, M. (1994): Cómo vencer el insomnio. Madrid: Pirámide.
  • Chóliz, M. (1999). Ansiedad y trastornos del sueño. En E.G. Fernández-Abascal y F. Palmero (Eds.): Emociones y Salud (pp. 159-182). Barcelona: Ariel.
  • Cox, R. C., & Olatunji, B. O. (2020, June 1). Sleep in the anxiety-related disorders: A meta-analysis of subjective and objective research. Sleep Medicine Reviews. W.B. Saunders Ltd. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2020.101282
  • Haynes, S.N.; Adams, A.E. y Franzen, M. (1981): The effects of pre-sleep stress on sleep-onset insomnia. Journal of Abnormal Osychology, 90, 601-606.
  • Panameño, Andrea Cortes, et al. "Dormir o no dormir… no es un dilema: La falta de sueño es causa de la obesidad y diabetes." Contactos, Revista de Educación en Ciencias e Ingeniería 112 (2019): 40-48.
  • Antón, Alejandra. "Tratamiento cognitivo-conductual en un niño con ansiedad a la hora de dormir." Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes 1.1 (2014): 37-43.
  • González, MA Álvarez-Mon, and F. Ortuño. "Tratamiento del insomnio." Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado 12.23 (2016): 1359-1368.
  • Medina-Chávez, Juan Humberto, et al. "Guía de práctica clínica Diagnóstico y tratamiento del insomnio en el adulto mayor." Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social 52.1 (2014): 108-119.
  • Mellman, T. A. (2008, June). Sleep and Anxiety Disorders. Sleep Medicine Clinics. https://doi.org/10.1016/j.jsmc.2008.01.010
  • Taylor, D. J., Lichstein, K. L., Durrence, H. H., Reidel, B. W., & Bush, A. J. (2005). Epidemiology of insomnia, depression, and anxiety. Sleep28(11), 1457–1464. https://doi.org/10.1093/sleep/28.11.1457
  • Yakupov, E. Z., & Troshina, Y. V. (2016). Anxiety, insomnia, depression — In conjunction with or opposite to functional disorders. Zhurnal Nevrologii i Psihiatrii Imeni S.S. Korsakova. Media Sphera. https://doi.org/10.17116/jnevro201611651119-12