¿Apetito o ansiedad? Tips para diferenciarlos

Muchas veces de las que creemos tener apetito lo que nos ocurre realmente es que estamos aburridos, estresados o preocupados. Debemos aprender a diferenciar las emociones para no comer por ansiedad
¿Apetito o ansiedad? Tips para diferenciarlos

Escrito por Yamila Papa Pintor, 09 Marzo, 2017

Última actualización: 30 Agosto, 2020

Saber la diferencia entre estas dos “emociones” es muy importante ya que, aunque nos lleven a lo mismo (comer), no surgen por los mismos motivos. ¿No sabes si tienes apetito o ansiedad? En el siguiente artículo te contaremos cómo hacer para identificarlos.

Apetito, ansiedad y saciedad

Apetito, ansiedad y saciedad

Cuando aprendemos a controlar las ansias por comer en cualquier momento, podemos no solo bajar de peso, sino también canalizar los sentimientos como corresponde.

  • El apetito es una sensación natural del organismo, pero la ansiedad es psicológica (y puede tener un papel en la cantidad o variedad de alimentos que consumes). De hecho, el mecanismo alimenticio comienza mucho antes de llevar comida a la boca.
  • Puede estar influenciado por diversos estímulos, ya sea una publicidad de una hamburguesa o un helado, un recuerdo de una receta o también cómo nos sentimos.
  • El cuerpo a veces nos da la “señal” de que tiene hambre cuando en realidad no es apetito, sino una necesidad que tiene la mente de llenar un espacio vacío.
  • En ocasiones, la comida comienza siendo una respuesta a ese requerimiento orgánico y luego se convierte en una situación ideal para comer sin parar, aun cuando el estómago está satisfecho.

¿Por qué sucede esto? Pues por muchas razones. Puede estar relacionado con un trastorno mental, con una discusión, con un problema familiar, con una insatisfacción o incluso con una mala noticia. También puede deberse a un cambio hormonal. Según investigadores españoles, principalmente esto sucedería debido a los afectos negativos y la práctica de dietas restrictivas.

¿Apetito o ansiedad? Comer por ansiedad

comer grasa o azúcar en exceso

Cuando comemos por ansiedad no prestamos atención a la señal del estómago que indica “ya no deseo más alimentos” o bien a la que afirma “no necesito comida en este momento”.

Si bien existen diferentes mecanismos físicos ligados al hambre y a la saciedad, la rutina o las actividades cotidianas pueden influir en los horarios, las cantidades y las calidades de los alimentos ingeridos.

En la mayoría de los casos las personas comen cuando sienten hambre, pero también hay otros que lo hacen porque respetan ciertos horarios. Así, comen cuando tienen libre en el trabajo o antes de ingresar a la universidad, independientemente de si están hambrientos o no.

Otro grupo lo conforman aquellos que ingieren alimentos en relación a su estado de ánimo: la tristeza, el enfado o la ansiedad pueden ser desenacadenantes de lo que se llama “hambre psicológica”.

El problema de esta reacción a las emociones es que, en primer lugar, incorporamos al cuerpo cualquier tipo de alimento (no siempre saludable). En segundo término, podemos llegar a consumir comida en exceso porque no podemos detenernos ni prestar atención a las señales del estómago cuando está satisfecho.

Ahora bien, esto no significa que tras la ingesta copiosa los problemas se vayan como por arte de magia. Cuando la sensación de saciedad se acabe, es probable que pensemos nuevamente en aquello que nos hizo comer. Es decir, que la comida solo llena ese vacío durante un tiempo.

¿Apetito o ansiedad? ¿Es posible evitar la ansiedad por comer?

Es posible evitar la ansiedad por comer

Para poder escapar de esa necesidad de comer sin apetito es preciso ser muy conscientes de las señales que nos ofrece el cuerpo.

Es difícil hoy en día con la gran oferta de productos alimenticios poco saludables, las publicidades y los estímulos. La industria nos “empuja” constantemente para que consumamos ciertos productos, pero igualmente podemos hacerle frente y evitarlos.

Presta atención a estos consejos:

1. Lleva una dieta equilibrada

No te prives de ciertos alimentos. Si lo deseas, incluye ciertos “caprichos” para calmar la ansiedad, como un trozo de chocolate o un puñado de patatas fritas.

Si mantienes una dieta saludable con algunas excepciones de vez en cuando no hay problema, siempre y cuando esos “caprichos” sean moderados. Además, te recomendamos que consumas proteínas, reduzcas la ingesta de azúcares refinados y que siempre tengas en casa una gran cesta de frutas.

comer bien

Así, cuando tengas apetito o quieras algo dulce, puedes optar por una manzana, una pera o un racimo de uvas.

2. Reflexiona antes de comer

Cuando el impulso te lleve hacia la cocina para abrir la nevera o la alacena, tómate unos segundos para pensar mejor. ¿Realmente tienes hambre o es que te sientes triste, ansioso o aburrido? Si prestas atención, tu cuerpo solo te dará la respuesta.

En el caso de que sean tus emociones las que te hacen actuar, aléjate de las tentaciones. Puedes tomar una ducha caliente, leer un libro, escuchar una canción que te alegre, etc.

3. Haz deporte

Una de las mejores actividades a nuestra disposición para dejar de lado la ansiedad, el estrés y la depresión es el ejercicio.Quizás cuando nos sentimos tristes no tenemos ganas de hacer deporte. Sin embargo, con mover un poco el cuerpo oyendo una bonita canción puede ser suficiente.

Si el cuerpo y la mente están calmados es menos probable que tengas antojos por comer.

4. Busca recetas divertidas

La creatividad en la cocina puede ser la respuesta a tu problema de “alimentación psicológica”.

Prepara las comidas de manera diferente para no aburrirte, ten a mano siempre verduras y frutas, navega en internet para encontrar recetas nuevas, ve a restaurantes distintos… Así no relacionarás la comida sana con la rutina.

En resumen, estos consejos pueden serte de ayuda para aprender a diferenciar entre apetito y ansiedad. Sin embargo, si crees que la ansiedad por comer te domina, te recomendamos que consultes con un psicólogo o psiquiatra.

Te podría interesar...
El trastorno por atracón: todo lo que debes saber
Mejor con SaludLeerlo en Mejor con Salud
El trastorno por atracón: todo lo que debes saber

El trastorno por atracón se incluye en el grupo de enfermedades de la conducta alimentaria. Te contamos en qué consiste y cuáles son sus síntomas.



  • Bratanova, B., Loughnan, S., Klein, O., Claassen, A., & Wood, R. (2016). Poverty, inequality, and increased consumption of high calorie food: Experimental evidence for a causal link. Appetite. https://doi.org/10.1016/j.appet.2016.01.028
  • Robbins, T. W., & Fray, P. J. (1980). Stress-induced eating: Fact, fiction or misunderstanding? Appetite. https://doi.org/10.1016/S0195-6663(80)80015-8
  • Schneider, K. L., Appelhans, B. M., Whited, M. C., Oleski, J., & Pagoto, S. L. (2010). Trait anxiety, but not trait anger, predisposes obese individuals to emotional eating. Appetite. https://doi.org/10.1016/j.appet.2010.10.006
  • Rodríguez, S., Mata, J. L., & Moreno, S. (2007). Psicofisiología del ansia por la comida y la bulimia nerviosa. Clínica y Salud, 18(1), 99-118.