Apoplejía: factores de riesgo y síntomas

La apoplejía puede causar cefalea brusca, pérdida de visión o hemiplejía.
Apoplejía: factores de riesgo y síntomas
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 14 noviembre, 2021.

Escrito por Carmen Martín, 18 junio, 2019

Última actualización: 14 noviembre, 2021

La apoplejía es un síndrome neurológico brusco que consiste en una hemorragia o pérdida de la circulación sanguínea en el cerebro.

Cuando el riego sanguíneo no llega de manera correcta al cerebro, se produce muerte del tejido cerebral. Esto se traduce en un déficit neurológico que puede ser causa de discapacidad o de muerte.

En realidad, el término apoplejía se refiere simplemente al sangrado o interrupción sanguínea en cualquier órgano. De este modo, existen numerosas apoplejías dependiendo al órgano que se refieran. Sin embargo, cuando la palabra se utiliza sola suele referirse a un accidente cerebrovascular.

La prevalencia de la apoplejía es elevada, especialmente en personas de edad avanzada. Los expertos indican que “las apoplejías son raras antes de los 60 años, pero después de esa edad aumenta frecuencia. El riesgo de una apoplejía es mayor en las personas que tienen familiares que las han sufrido”.

Por todo ello, es importante conocer sus síntomas y sus factores de riesgo. Vamos a ello a continuación.

¿Qué significa apoplejía?

medidas preventivas contra el ictus

En la actualidad, los términos de ictus, accidente cerebrovascular y apoplejía suelen usarse como sinónimos. Sin embargo, existen ciertas diferencias:

 

  • Ictus o infarto cerebral. Es un cese del riego sanguíneo en el cerebro.
    • En primer lugar, puede estar causado por una obstrucción en alguno de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro (isquemia). Esto se suele relacionar con problemas de ateroesclerosis.
    • Por otro lado, puede deberse a una hemorragia intracerebral. Entonces se denomina ictus hemorrágico.
  • La apoplejía es un término antiguo. Se empleaba para denominar la suspensión de alguna función cerebral. Existe una apoplejía funcional en la que no existen alteraciones estructurales en el cerebro, como se dan en el ictus; solo se producen síntomas similares, pero sin anomalías subyacentes.

Factores de riesgo para sufrir apoplejía

Existen numerosos factores de riesgo para sufrir apoplejía. Por una parte están los factores de riesgo no modificables, que engloban la edad, el sexo o los antecedentes familiares.

A partir de los 55 años, se duplica el riesgo de padecerla con cada 10 años que pasan. Además, hay una mayor incidencia en hombres que en mujeres. También cabe destacar que si algún familiar ha sufrido apoplejía, incrementa la posibilidad de que ocurra.

Por otro lado, existen numerosos factores que sí son modificables, y los vamos a exponer a continuación.

Hipertensión arterial

Desde la American Heart Association nos explican que la hipertensión arterial es el trastorno vascular más frecuente en la población y su incidencia aumenta con la edad. Daña las arterias de todo el cuerpo (incluyendo el cerebro), haciendo que se rompan u obstruyan con mayor facilidad. Por ello mismo es tan importante aprender a controlarla para reducir el riesgo de apoplejía.

Fumar

Por su composición, el tabaco tiene un efecto nocivo directo en las arterias. De acuerdo con  la información compartida por los expertos de la Society for Vascular Surgery, el tabaquismo:

  • Acelera el proceso de endurecimiento y estrechamiento de las arterias.
  • Eleva el riesgo de coágulos de sangre.
  • Reduce los niveles de colesterol bueno y aumenta el colesterol malo.
  • Además, “disminuye el movimiento del colesterol a través del cuerpo y contribuye a su acumulación en las arterias. Esto te pone en un mayor riesgo de ataque cardíaco, derrame cerebral y pérdida de extremidades”.

Descubre: Colesterol HDL y LDL: todo lo que debes saber

Colesterol

Cómo debes comer para controlar el colesterol alto

Las cifras de colesterol por encima de 200 mg/dL se relacionan con problemas de ateroesclerosis y con un mayor riesgo de obstrucción arterial. Por ello, es esencial cuidar la dieta y reducir el consumo de grasas, especialmente saturadas. Para lograrlo, lo mejor es seguir las indicaciones del médico y el nutricionista.

Sedentarismo

El sedentarismo es uno de los principales enemigos de la salud en todo sentido. Se ha comprobado que afecta al sistema cardiovascular en gran medida, y también otros sistemas y órganos del cuerpo. Por ello mismo los expertos en salud e instituciones como la Organización Mundial de la Salud no dejan de hacer hincapié en la importancia que tiene adoptar y mantener un estilo de vida activo.

Generalmente, se recomienda, como mínimo, caminar media hora al día, cinco días a la semana. Esto ayuda a reducir el riesgo de desarrollar diversas patologías (o que las ya presentes empeoren), e incluso una apoplejía.

Estrés

El estrés crónico es otro importante factor de riesgo cardiovascular, según confirman los expertos de la Fundación Española del Corazón.

Si bien es cierto que no siempre es fácil gestionar el estrés crónico, es posible aprender a hacerlo. Para ello, existen diversas técnicas y, por supuesto, el apoyo psicológico.

Diabetes

La diabetes también se considera determinante, al igual que el haber sufrido anteriormente una enfermedad cardiovascular. Por ello, es fundamental aprender a controlarlos desde el primer momento en que se recibe el diagnóstico.

La dieta sin hidratos de carbono se relaciona con la incidencia de diabetes.
La diabetes mellitus podría prevenirse al consumir menor cantidad de azúcares refinados.

Descubre: Hipercolesterolemia familiar: todo lo que deberías saber

Síntomas de la apoplejía

Los síntomas varían en función del área cerebral afectada. Pueden ser sensoriales, motores o mixtos. Los más comunes son:

  • Disartria. Consiste en una dificultad para hablar o entender el lenguaje.
  • Hemiparesia y hemiplejía. Es la pérdida de fuerza o parálisis en el brazo y pierna del mismo lado del cuerpo y de una parte de la cara.
  • Problemas de equilibrio y coordinación. También suele haber mareo.
  • Dificultad al caminar.
  • Dolor de cabeza brusco e intenso. Se puede acompañar de pérdida de visión.

No obstante, hay situaciones en las que el cuadro es de baja intensidad y duración y pasa desapercibido. Puede cursar solo con debilidad muscular sutil, pequeños episodios de amnesia o desorientación. 

Si cualquiera de estos síntomas tiene lugar, es importante acudir a urgencias. La apoplejía es una patología tiempo-dependiente que debe ser tratada lo antes posible.

Ante una apoplejía, es vital acudir de manera precoz a un centro hospitalario para instaurar el tratamiento cuanto antes, ya que, durante las primeras horas, es más fácil recuperar las funciones cerebrales afectadas.

Te podría interesar...
¿Sabemos reconocer los síntomas de un infarto?
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
¿Sabemos reconocer los síntomas de un infarto?

Curiosamente, siendo una de las principales causas de muerte en el mundo, muchas veces no se llega a reconocer los síntomas de un infarto