Artritis idiopática juvenil: síntomas, causas y tratamientos

La artritis idiopática juvenil es un término que engloba a 7 patologías distintas. Todas ellas cursan con dolor articular en pacientes menores de 16 años.
Artritis idiopática juvenil: síntomas, causas y tratamientos
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 01 mayo, 2021.

Última actualización: 01 mayo, 2021

La artritis idiopática juvenil es la enfermedad reumática sin origen claro más común durante la infancia. La prevalencia de esta patología ronda los 1,6 a 23 casos por cada 100 000 niños menores de 16 años y de los 3,8 a 400 casos por cada 100 000 adolescentes mayores de 16. Dependiendo de las regiones consultadas, se registran muchas disparidades.

De todas formas, cabe destacar que el término artritis idiopática juvenil (AIJ) no designa a un solo cuadro clínico, sino que hace referencia a varios subtipos de patologías. Es importante tener presente que este concepto engloba en su interior a las formas más típicas de artritis inflamatoria crónica pediátrica.

De todas las variantes, la oligoartritis es la más común, pues representa el 50-60 % de los casos. Si quieres saber más sobre este grupo heterogéneo de enfermedades, sigue leyendo.

Tipos de artritis idiopática juvenil y sus síntomas (AIJ)

Tal y como indica el portal StatPearlsla artritis idiopática juvenil se define como un grupo heterogéneo de artritis inflamatorias sin causa conocida que afectan a niños menores de 16 años y que duran 6 semanas o más. Antes, el término se escindía en 2 conceptos diferentes: artritis crónica juvenil (ACJ) y artritis reumatoide juvenil (ARJ). Desde el año 1995 se unificaron.

Tras el consenso ideado en el año 2001 por la International League of Associations for Rheumatology (ILAR), se estipuló que existen 7 tipos de artritis idiopática juvenil. Te contamos sus particularidades en las siguientes líneas.

1. Oligoartritis

Es la causante del 50 al 60 % de los cuadros clínicos de artritis idiopática juvenil. Esta variante afecta de 1 a 4 articulaciones, con foco en las más grandes (codos, muñecas o rodillas). Es la más común en la primera infancia, pues muestra un pico epidemiológico a los 2-4 años de edad.

Además, presenta otras 3 subformas, dependiendo del intervalo de aparición. Son las siguientes:

  • Oligoartritis típica: no se extiende más allá de los 6 meses.
  • Persistente: dura todo el curso patológico
  • Extendida: sobrepasa los 6 meses de duración.
Niña con dolor en rodilla por artritis.
La localización del dolor es indicativa del tipo de artritis que padecen los niños con el cuadro.

2. Poliartritis positiva para el factor reumatoide (FR)

El factor reumatoide puede considerarse un anticuerpo de tipo IgM de naturaleza protectora, pues se encuentra en concentraciones elevadas en sangre durante las infecciones persistentes. En una situación de normalidad, esta molécula forma complejos que serán fagocitados por las células inflamatorias, ayudando al sistema inmune.

Por desgracia, las mutaciones genéticas pueden hacer que este factor se exprese de más y presente actividad inflamatoria prolongada. Así pues, el 80 % de los pacientes con artritis reumatoide son FR positivos. Por esta razón, la poliartritis juvenil puede asociarse también a una disfuncionalidad en el factor reumatoide.

La poliartritis positiva para el factor reumatoide afecta solo a un 5-10 % de los niños con AIJ, así que no se considera común. Tal y como indica la Sociedad Española de Reumatología (SER), esta variante es típica de jóvenes entre 11 y 16 años, que comienzan con síntomas inespecíficos. Afecta a 5 o más articulaciones durante los primeros 6 meses.

Como carácter diferencial, cabe destacar que es simétrica. Si se inflama la extremidad de un plano corporal, también lo hace la del otro lado. Suele afectar a articulaciones pequeñas, como las muñecas y las estructuras articulares de manos y pies.

3. Poliartritis negativa para el factor reumatoide (FR)

Esta variante afecta al 20 % de los niños con IAJ, lo que la hace la segunda más común, después de la oligoartritis. Al igual que la FR positiva, toma 5 articulaciones o más durante los primeros 6 meses, pero es negativa para el test del factor reumatoide (FR).

4. Artritis psoriásica

Se presenta solo en el 2 % de los pacientes con IAJ y es bifásica, es decir, tiene 2 picos epidemiológicos (uno a los 2-4 años y otro en los 9-11 años). Tal y como su nombre indica, en este caso el dolor articular va a acompañado de psoriasis, una patología que cursa con lesiones cutáneas en forma de descamaciones.

En esta ocasión, el sistema inmune del paciente redirige de forma errónea sus esfuerzos. Los linfocitos T CD4+ liberan citoquinas y desencadenan eventos inflamatorios, lo que hace que la capa epidérmica externa crezca más de lo que debe (hiperplasia epidérmica local). A su vez, provoca inflamación articular.

Para que una artritis psoriásica sea considerada como tal debe cumplir al menos 2 de los siguientes parámetros, además del dolor articular:

  1. Dactilitis: inflamación de los dedos de las manos y los pies. Con frecuencia se presenta en los dedos de toda la extremidad afectada de forma simultánea.
  2. Hoyuelos ungueales: lesiones típicas visibles a nivel de las uñas.
  3. Onicolisis: que una o varias uñas se separen del lecho ungueal.
  4. Un historial familiar de psoriasis de primer grado.

5. Artritis sistémica

Tal y como indica la Asociación Española de Pediatría(AEPED), la artritis sistémica afecta al 5-15 % de los pacientes con AIJ y, a diferencia del resto, no hay una predilección clara según el género y la edad. Esta variante puede afectar al cuerpo entero (mínimo una articulación) y viene acompañada de fiebre cotidiana, presente durante al menos 3 días.

La fiebre se muestra en picos, subiendo hasta los 40 grados centígrados en algunos momentos. También se puede constatar una inflamación de los ganglios linfáticos, exantemas eritematosos evanescentes, hepatomegalia (aumento de tamaño del hígado), esplenomegalia (agrandamiento del bazo) o serositis (inflamación de los tejidos adiposos).

Para que una AIJ sea sistémica, la fiebre y uno de estos signos accesorios deben estar presentes, más allá del dolor articular.

6. Artritis relacionada con entesitis

Representa al 10-15 % de los pacientes con AIJ y se observa en niños mayores de 6 años de edad. La entesitis es un proceso inflamatorio de la entesis, es decir, la zona de inserción de un tendón con un hueso, un músculo o un ligamento. Afecta las rodillas, las caderas, la pelvis e incluso el tracto digestivo (como colitis ulcerativa).

Esta variante está asociada a un factor genético, el HLA-B27. Los que son positivos para él presentan artritis relacionadas con entesitis.

7. Artritis indiferenciada

Supone un 10% de los casos totales, de forma aproximada. No responde a ninguno de los criterios clasificatorios nombrados con anterioridad. También puede ser un tipo de AIJ que cumpla los criterios de 2 o más de las categorías listadas.

Causas y factores de riesgo

Tal y como indica el portal Rheumathology and Therapyla causa de la artritis idiopática juvenil aún continúa siendo un misterio. Se cree que muchas de las variantes se deben a respuestas inmunes mal direccionadas después de un desencadenante exógeno, como puede ser una infección grave. De todas formas, estos terrenos son especulativos.

A día de hoy se está investigando el papel de agentes patógenos como el parvovirus, el virus de Epstein-Barr, las bacterias entéricas y otros posibles desencadenantes de la AIJ, aunque los resultados no son concluyentes. Las infecciones, el estrés y los trauma infantiles parecen ser los 3 factores que, de forma conjunta, desembocan en artritis idiopática.

De todas formas, este grupo patológico también tiene un claro componente genético. Existen variaciones de antígenos leucocitarios humanos (HLA) y sus genes que podrían predisponer a ciertos tipos de AIJ, además de otros eventos de índole inmune, como la uveítis.

Posibles complicaciones

Según el portal médico Pediatría Integralla uveítis crónica anterior es la complicación más común, pues se presenta en el 10-30 % de todos los casos. Esta patología implica la inflamación de la parte frontal de ojo, en forma de ataques que duran pocos días o semanas y finalizan con el tratamiento pertinente.

En muchos casos, la causa de la uveítis se desconoce, pero en otros se vincula a las mismas reacciones autoinmunes fallidas que desencadenan los fenómenos de la artritis. Es necesario prevenir esta complicación, pues puede desembocar en glaucoma, cataratas y otros eventos.

Exámenes diagnósticos para la artritis idiopática juvenil

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos nos muestra, de forma detallada, cómo diagnostican los médicos la artritis idiopática juvenil. En primer lugar, la exploración física puede dar ciertas pistas, ya que el paciente suele mostrar articulaciones inflamadas, calientes, enrojecidas y dolorosas al tacto.

De todas formas, cada tipo de AIJ es un mundo. Como hemos visto, la variante psoriásica se presenta con descamaciones cutáneas y la sistémica con una inflamación de los ganglios linfáticos. Por ello, suelen ser necesarias muchas pruebas, entre las que destacamos las siguientes:

  • Exámenes de sangre: aquí se detecta al factor reumatoideo (RF) circulante en sangre, si es que está presente. También se cuantifica la tasa de sedimentación eritrocítica (ESR), la presencia de anticuerpos antinucleares (AAN) y se aprovecha para hacer un conteo sanguíneo completo.
  • Radiografía: para cuantificar el daño y estado de las articulaciones afectadas.
  • Exámenes regulares de los ojos: como la uveítis afecta hasta al 30 % de los niños con AIJ, deben ir al oftalmólogo de forma asidua.
  • Resonancias magnéticas y otras pruebas por imagen: se realizan para descartar fracturas y lesiones superficiales.

Más allá de todas estas pruebas, los profesionales seguirán el mismo criterio clasificatorio que hemos expuesto con anterioridad para diagnosticar el tipo específico de AIJ. Si el paciente presenta signos de varias de las categorías, se considera que presenta una artritis idiopática juvenil indiferenciada.

Radiografía para la artritis idiopática juvenil.
Con las pruebas de imágenes se intenta cuantificar el daño articular de la enfermedad, rastreando las más dolorosas.

Posibles tratamientos para la artritis idiopática juvenil

Tal y como indican portales ya citados, la artritis idiopática juvenil requiere un abordaje multidisciplinar que se encargue de manejar tanto el dolor de la enfermedad como los posibles efectos psicológicos y patologías que deriven de ella. A continuación te mostramos el tratamiento en 2 frentes diferentes, pero complementarios.

1. Tratamiento farmacológico

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son el tratamiento a largo plazo de todas las formas de AIJ. De todas formas, se recomienda cambiar de estrategia si la artritis sigue igual de activa tras 2 meses del inicio del plan. Solo unos pocos AINEs están aprobados para niños: el naproxeno y el ibuprofeno son los más comunes.

Por otro lado, las inyecciones intraarticulares de corticosteroides son muy utilizadas en niños con AIJ, sobre todo en los que presentan oligoartritis. También se pueden recetar corticosteroides sistémicos de consumo oral, pero solo en los casos en los que haya síntomas más allá de las zonas articulares afectadas.

Por último, la droga antirreumática metotrexato (MTX) es otro de los fármacos de elección para algunos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide y la AIJ. Se receta en dosis de 10 miligramos por metro cuadrado corporal, una vez a la semana, de forma oral.

2. Tratamiento no farmacológico

En el tratamiento no farmacológico encontramos los cambios en el estilo de vida y la búsqueda de ayuda por parte de otros profesionales. Por ejemplo, la visita al fisioterapeuta podrá contribuir a que el niño conserve su tono muscular y la amplitud de movimientos. Por otro lado, la psicoterapia es útil para gestionar el dolor y el malestar que supone una condición crónica.

No hay una sola enfermedad en la artritis idiopática juvenil

La artritis idiopática juvenil no hace referencia a una sola enfermedad, sino a un conjunto de patologías que tienen en común el dolor articular en niños menores de 16 años a largo plazo, acompañado o no de otros síntomas. Cada variante conlleva diferentes malestares y riesgos. Por tanto, deben ser tratadas de forma autónoma.

Por desgracia, esta condición no tiene cura. Hacer ejercicio, llevar un estilo de vida sano y no descuidar el cuerpo siempre ayudará a los niños a sobrellevar la enfermedad correctamente, sobre todo si los médicos dan con el tratamiento adecuado.

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