8 aspectos de la enfermedad de Alzheimer que se malinterpretan

La enfermedad de Alzheimer constituye la primera causa de demencia en el mundo, por lo que es ampliamente conocida. Sin embargo, existen aspectos que se malinterpretan.
8 aspectos de la enfermedad de Alzheimer que se malinterpretan
Maryel Alvarado Nieto

Escrito y verificado por la médica Maryel Alvarado Nieto.

Última actualización: 07 julio, 2022

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la principal causa de demencia de origen neurodegenerativo en el mundo. Asimismo, dentro de estas patologías, es la más conocida y estudiada, a pesar de que aún persisten diversos aspectos por dilucidar.

Es bastante frecuente que tanto los pacientes como su entorno cercano accedan a información poco veraz al respecto. Esto complica el panorama del alzhéimer.

La finalidad de este artículo es aclarar las principales dudas que surgen con el diagnóstico, para así comprender de forma más honesta la enfermedad y su progresión. En especial, porque al ser una condición degenerativa, los síntomas empeoran con el paso del tiempo.

Es por ello que forma parte de un grupo de entidades agrupadas bajo el término demencia. Las mismas conducen a la incapacidad del paciente para afrontar las tareas cotidianas de su vida.

1. La genética y la enfermedad de Alzheimer

Si bien es cierto que la EA tiene un componente hereditario, también lo es que está considerada una enfermedad multifactorial. Esto implica que para que se desarrolle, deben interactuar varios factores involucrados en su ocurrencia y no solo uno de forma aislada.

Dentro de estos factores de riesgo, los más importantes son la edad. Es más frecuente después de los 65 años, en el sexo femenino y cuando existe síndrome de Down.

Debido a este origen múltiple, no es correcto asumir que tener un progenitor con enfermedad de Alzheimer implica una sentencia de EA para los hijos. Sin embargo, tampoco es acertado desestimar el componente hereditario que se observa en los pacientes.

Se estima que cerca del 40 % de las personas con enfermedad de Alzheimer presentan una historia familiar de demencia de este tipo después de los 65 años de edad.
Genética en la enfermedad de Alzheimer.
No puede establecerse la genética como única causa del alzhéimer. Es un factor más asociado, entre otros.

2. La EA y la senectud

Otra afirmación frecuente es considerar que la enfermedad de Alzheimer solo aparece en personas de edad avanzada. Esto se debe a que en la mayoría de los casos esta es la forma de presentación.

Sin embargo, existe una variante de la demencia en la que los síntomas comienzan en los jóvenes. Aunque en este grupo se incluyen todos los pacientes menores de 65 años, las manifestaciones clínicas pueden debutar desde los 30 años de edad.

Además, la evolución clínica de la enfermedad de Alzheimer de inicio precoz suele seguir un curso tórpido y devastador. Por ello, posee un peor pronóstico que la forma tardía. Asimismo, a pesar de ser una entidad rara, en la EA temprana se ha demostrado un claro componente genético, que asciende incluso hasta el 90 % de asociación familiar.



3 ¿Es la enfermedad de Alzheimer un sinónimo de demencia?

Al ser la EA la causa más frecuente de demencia de origen degenerativo, es común asumir que corresponden a la misma entidad. Sin embargo, no todas las demencias son causadas por el alzhéimer.

Aparte de la EA, otras patologías causantes del trastorno neurocognitivo mayor conocido bajo el término demencia son las siguientes:

En cada una de estas entidades, las manifestaciones clínicas van a depender del área neuronal afectada. Y del mismo modo, los factores de riesgo, las características y la fisiopatología es diferente para cada una de ellas.

Sin embargo, están catalogadas como demencias debido a que conducen a un deterioro neurocognitivo progresivo, que interfiere con la ejecución de actividades cotidianas para los pacientes. Todas requieren el apoyo de un cuidador.



4. ¿Es efectivo el tratamiento de la EA?

Uno de los aspectos que más atemorizan a pacientes y familiares es que en la actualidad no se cuenta con una cura para el alzhéimer. Aun así, existen fármacos prescritos para minimizar los síntomas cognitivos, aunque sin ofrecer una solución definitiva.

Esto ha llevado a que en ocasiones se postergue la instauración de un tratamiento precoz. Reina la suposición fatalista de que la progresión es inevitable.

Sin embargo, luego del diagnóstico es necesario establecer una pauta terapéutica oportuna. Para ello, hay que recurrir a dichos medicamentos, ya que han demostrado efectividad en el manejo de las manifestaciones, permitiendo una mejora significativa en la funcionalidad.

Y aunque su beneficio sea modesto y quede mucho por investigar, es errado negarles una posibilidad de tratamiento a los pacientes. En especial, sabiendo que existe.

5. ¿Es posible prevenir la enfermedad de Alzheimer?

Un apartado complejo de abordar es la prevención de la EA. Existen múltiples opiniones al respecto.

Son incontables las publicaciones que comparten dietas milagrosas, ejercicios físicos definitivos y terapias alternativas mágicas sobre cómo evitar que se desarrolle la patología. No obstante, ninguna de estas opciones ofrece una contribución realista a la prevención del alzhéimer, debido a que su origen es multifactorial.

Por esta razón, ha sido difícil la investigación sobre los factores de riesgo individuales involucrados. Sin embargo, se han realizado estudios para establecer medidas preventivas que permitan al menos postergar la edad de comienzo.

La sintomatología es resultado de la afectación neuronal que ocurre durante décadas y no se trata de una patología con comienzo súbito.

Factores de riesgo asociados

Sin importar la complejidad que expone el estudio de cada factor, algunos autores proponen la incorporación de un estilo de vida más saludable con el fin de disminuir el riesgo de padecer alzhéimer. A pesar de estas sugerencias, no existe un consenso que garantice una prevención efectiva.

Dentro de las recomendaciones más aceptadas se encuentran las siguientes:

6. El diagnóstico definitivo de la EA: ¿una tarea imposible?

Otro aspecto que resulta preocupante para los pacientes recién diagnosticados y su familia es la exactitud de dicho diagnóstico. La razón es que los cambios histológicos cerebrales con los que se define la enfermedad solo podrían ser evidenciados en una autopsia.

Este concepto sigue en boga. Aunque en la actualidad, una mayor comprensión de la EA ha llevado a la creación de criterios válidos que disminuyen los errores diagnósticos.

Además, es posible detectar dichos cambios histológicos sin necesidad de recurrir a una confirmación post mórtem. Esto se realiza a través de biomarcadores detectados en pruebas complementarias. Dentro de estos estudios se encuentran la punción lumbar y la imagenología con resonancia magnética (RMN) y tomografía con emisión de positrones (PET).

Resonancia magnética para diagnóstico de alzhéimer.
Las imágenes cerebrales contribuyen al diagnóstico, aunque se deben combinar con otros elementos.

7. La EA no define al paciente

La percepción que tienen los propios pacientes con respecto a su enfermedad es otro aspecto relevante. Esto ha sido recopilado en un artículo por parte de la Asociación de Alzheimer, con el fin de desmitificar la patología y disminuir el estigma que conlleva el diagnóstico.

Algo tan agobiante como el diagnóstico en sí, y con lo que deben lidiar los pacientes en las fases tempranas, es la presunción de sus allegados de que la EA significa la desintegración de la independencia. Aunque esta reacción puede ser en inicio razonable, debe evitarse. La pérdida cognitiva es progresiva en el tiempo, por lo que la personalidad del paciente no se evapora con el diagnóstico.

8. Minimizar el alzhéimer

Siempre es importante considerar a alguien que lidia día a día con la enfermedad, por lo que ciertos comentarios se deben evitar. Algunos pacientes con la patología afirman que hay quienes subestiman el diagnóstico, cuestionando la edad de la persona o asumiendo que sus conceptos al respecto no son los correctos.

Y aunque es posible que no exista ninguna mala intención en hacerlo, la realidad es que no representa ningún apoyo para el paciente. La información es siempre la mejor herramienta.

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