Aspiración y biopsia de médula ósea: ¿en qué consiste?

La leucemia y la aplasia medular son algunas enfermedades que se pueden diagnosticar con la aspiración y biopsia de médula ósea. ¿En qué consisten estos procedimientos? Te lo contamos.
Aspiración y biopsia de médula ósea: ¿en qué consiste?
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 31 enero, 2021.

Última actualización: 31 enero, 2021

Las células sanguíneas se originan en la parte interna de los huesos, un lugar conocido como médula ósea. La aspiración y biopsia del tejido son técnicas que permiten su visualización directa.

Gran parte de las enfermedades hematológicas pueden diagnosticarse mediante este método, cuyo beneficio es excelente para el tratamiento oportuno de estos pacientes. ¿En qué consisten? ¡Sigue leyendo!

¿Por qué se realiza la aspiración y biopsia de médula ósea?

La médula ósea es un tejido especializado en la producción de células sanguíneas. Estas son los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos y las plaquetas. El proceso se denomina hematopoyesis, y las células pasan por un complejo proceso de evolución (diferenciación), caracterizado por varias etapas bien definidas.

Por desgracia, múltiples enfermedades hematológicas tienen su origen en la médula ósea. Estas se caracterizan por variaciones patológicas en el número total de las células, debido a un aumento o déficit en su producción. Algunas de estas enfermedades son las siguientes:

  • Anemia aplásica y anemia arregenerativa, en el caso de los glóbulos rojos.
  • Leucemia linfoblástica aguda, en el caso de los leucocitos.
  • Trombocitosis esencial y trombocitopenia vera, en el caso de las plaquetas.

¿Cuáles son sus principales diferencias?

A pesar de que el hueso es un tejido muy duro, la médula es mucho más blanda y tiene un componente acuoso que permite su extracción. Debido a este fenómeno, se desarrolló la técnica de aspiración y biopsia de médula ósea. La misma permite visualizar el interior del tejido y evaluar el desarrollo de las células sanguíneas.

La principal diferencia radica en que el aspirado permite la obtención del material acuoso en el que se encuentran suspendidas algunas células, mientras que la biopsia es una muestra de tejido sólido. Por lo tanto, hay que considerar lo siguiente:

  • El aspirado permite ver las células, su estructura y alteraciones.
  • La biopsia permite ver una parte de la médula ósea de forma integral, tanto de las células como del tejido en el que se encuentran alojadas.

Ambos requieren una tinción específica para su observación a través de un microscopio. El especialista encargado de ver los aspirados suele ser el hematólogo, mientras que el patólogo se encarga de la evaluación de la biopsia.

¿Por qué se realiza la aspiración y biopsia de médula ósea?
Tanto la aspiración como la biopsia de médula ósea facilitan el diagnóstico de enfermedades hematológicas.

¿Qué se debe tener en cuenta en caso de ser sometidos a estos procedimientos?

Por lo general, se realizan de forma ambulatoria. Es decir, puedes acudir al especialista para que realice el procedimiento y esperar los resultados en casa. En otros casos, puede que se realice en pacientes que ya se encontraban hospitalizados, como parte del plan de estudio de alguna patología hematológica.

Si bien la toma de muestras suele realizarse en cuestión de instantes, es conveniente planificar alrededor de 30 minutos para todo el procedimiento. Esto implica la administración de medicamentos sedantes o anestésicos locales.

Existen varias zonas en donde puede hacerse la punción, pero por lo general se realiza en la parte posterior de la cadera (mejor conocida como cresta ilíaca). También puede realizarse en su parte anterior, así como en el esternón y el borde anterior de la tibia (en edades tempranas).

Antes

El personal de enfermería o médico tomará tus signos vitales, en especial la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Por lo general, es necesario colocarse una bata desechable en la que solo se encuentra expuesta la zona donde se tomará la biopsia, cuya ubicación dependerá del criterio médico.

Se recomienda guardar la calma y entender que se trata de un procedimiento seguro y que solo tiene finalidad diagnóstica. Para evitar complicaciones, es necesario comunicarle al médico cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Alergia a medicamentos anestésicos o sedantes.
  • Condiciones médicas preexistentes en las que exista tendencia al sangrado, como la hemofilia o cualquier otro trastorno de la coagulación.
  • Si estás tomando algún medicamento o suplemento.
  • Ansiedad excesiva.

Después

Es normal que luego de extraer la aguja empiece a salir sangre a través del orificio. Para controlar la hemorragia, basta con la colocación de gasas estériles con un vendaje que ejerza suficiente presión.

En caso de haber requerido sedantes, es normal que esperes unos minutos en la sala de recuperación para evitar cualquier tipo de inconveniente. Por eso, es recomendable no conducir luego del procedimiento e ir siempre acompañado.

Si bien el dolor tiende a desaparecer con el paso de los días, es recomendable consultar al médico sobre el control de los síntomas. En dado caso, este podría recomendar analgésicos orales como el paracetamol.

A pesar de que las complicaciones son muy raras, es recomendable acudir al médico si presentas los siguientes síntomas:

  • Fiebre (temperatura corporal mayor de 38,3°).
  • Sangrado excesivo que no mejora con la aplicación de presión directa sobre la herida.
  • Signos persistentes de inflamación local (aumento de temperatura, coloración rojiza, dolor e hinchazón) y malestar general.

Riesgos asociados a la aspiración y biopsia de médula ósea

Como comentamos en el apartado anterior, el riesgo de padecer complicaciones es muy bajo. En los casos que se presentan, suele haber un antecedente médico de patologías que comprometen la adecuada coagulación de la sangre o la defensa del organismo ante las infecciones (inmunodepresión).

De forma paradójica, la médula ósea se encarga de la producción de las células encargadas de ambas funciones. Las infecciones que suelen asociarse a estos procedimientos son la osteomielitis y los abscesos.

  • La osteomielitis es la infección del tejido óseo, producida por la entrada de microorganismos a través del orificio que se creó. Suele ser de difícil tratamiento, ya que requiere de intervenciones médicas y quirúrgicas para garantizar un adecuado control de la infección.
  • En el caso de los abscesos, se producen alrededor del músculo iliopsoas, tal como se explica en este reporte de caso publicado en el año 2016. Desde un punto de vista clínico, puede existir fiebre, dolor a la palpación en la región pélvica correspondiente y dificultad para la marcha. En algunos casos, puede requerirse drenaje quirúrgico para apoyar el tratamiento con antibióticos.

¿Qué significan los resultados de la aspiración y la biopsia de médula ósea?

Al igual que cualquier otro estudio complementario, estos informes médicos pueden incluir términos difíciles de comprender. Por lo general, el hematólogo o patólogo describirá lo observado bajo el microscopio, como la morfología de las células, la apariencia del tejido circundante, el número de estructuras que ve y si estas tienen una disposición o forma anormal.

En ocasiones, y en especial con las biopsias, es posible que los resultados sugieran la realización de nuevas pruebas. Estas pueden ser estudios complementarios que requiera realizar el patólogo, como la inmunohistoquímica.

Cuando se utiliza esta técnica, es posible ver algunas estructuras microscópicas que permiten diferenciar, por ejemplo, ciertos tipos de leucemias. Es recomendable acudir al médico tratante después de haber recibido los resultados, sobre todo cuando no hay un diagnóstico completo en el informe médico.

En ocasiones, el médico requerirá realizar una nueva evaluación clínica para determinar con exactitud la causa del problema. Si bien el estudio más concluyente es la biopsia, se requieren ambos análisis para lograr un diagnóstico preciso.

¿Qué significan los resultados de la aspiración y la biopsia de médula ósea?
Tras recibir los resultados de la aspiración o biopsia de médula ósea, es primordial acudir al médico para conocer el diagnóstico e iniciar un tratamiento oportuno.

Aspiración

Es importante la morfología que tienen las células. Durante el desarrollo de los linfocitos, por ejemplo, existen varias características particulares que permiten determinar si se trata de células en desarrollo o maduras.

Las leucemias son un tipo de enfermedades neoplásicas malignas (cáncer) que se caracterizan por la proliferación descontrolada de ciertas células en la médula ósea. Existen varios tipos, y las principales son las siguientes:

  • Leucemias agudas, que pueden ser mieloides y linfoides.
  • Leucemias crónicas, que se clasifican de igual manera que las agudas.

La diferencia radica en las células involucradas. La leucemia linfoide (o linfocítica) aguda se caracteriza por la proliferación de formas inmaduras de linfocitos denominadas blastos pre-B o pre-T.

Resulta importante comprender que la multiplicación exagerada de un tipo de células tiende a desplazar el crecimiento normal del resto de las estructuras. Por ello, en casos de leucemia, es común encontrar déficit de glóbulos rojos (anemia) o de plaquetas (trombocitopenia). Ambos factores tienden a empeorar el pronóstico de estos pacientes.

Biopsia

Uno de los aspectos más importantes reportados en estos informes es la celularidad de la muestra. Es decir, la cantidad de células de cada grupo o línea (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). En ciertos casos, encontrar escasa cantidad de estas células implica que la hematopoyesis no se está realizando de forma correcta.

La aplasia medular es un caso representativo. Debido a distintos factores físicos, farmacológicos o infecciosos, este tejido se ve afectado en tal medida que deja de ser capaz de producir las células sanguíneas. Como parte del tratamiento puede ser necesaria la realización de un trasplante de médula ósea.

Una de las ventajas de la biopsia respecto al aspirado es que permite valorar la «arquitectura del tejido». Es decir, las características del espacio que rodea y sostiene a las células hematopoyéticas. Este espacio, lejos de servir solo como soporte físico, está muy ligado al correcto desarrollo de las células.

La mielofibrosis es una condición médica en la que este espacio en la médula ósea está ocupado por un tejido cicatricial, mediante un proceso conocido como fibrosis. Según la Clínica Mayo, puede considerarse un tipo de cáncer muy extraño que también es capaz de inhibir el desarrollo adecuado de las células normales.

Desde un punto de vista clínico, los pacientes suelen tener los siguientes síntomas:

  • Cansancio, debilidad y palidez, debido a la anemia.
  • Tendencia a las infecciones, por la leucopenia (disminución del número de glóbulos blancos o leucocitos).
  • Trastornos hemorrágicos, por la trombocitopenia.

¿Qué hay que recordar?

La aspiración y biopsia de médula ósea son procedimientos seguros, pero que deben ser realizados bajo indicación médica. En caso de presentar los síntomas antes mencionados, es recomendable acudir a cualquier médico para evaluación oportuna. Si llega a ser necesario, este podría referirte a un hematólogo, que es un especialista en enfermedades de la sangre.

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