Atender las emociones durante el embarazo también es salud

Valeria Sabater·
03 Noviembre, 2020
Durante el embarazo cuidamos la salud, vamos a las revisiones, atendemos la alimentación. Pero, ¿y nuestras emociones? El estado de ánimo es un aspecto más que tener en cuenta. Profundizamos en ello.

Miedo, ansiedad, alegría, incertidumbre… Las emociones durante el embarazo conforman, en ocasiones, un desafío más en ese periodo en el que los cambios no siempre son fáciles. Durante las 40 semanas cada mujer afronta retos propios y necesidades particulares que es necesario comprender y saber manejar.

La salud mental es un pilar que, casi sin darnos cuenta, se queda siempre en segundo lugar. Así, cuando vemos a una mujer embarazada damos por sentado que está viviendo el mejor momento de su vida. Seguramente lo sea, es cierto. No obstante, también cabe la posibilidad de que esté sufriendo en silencio sin saber qué hacer o a quién acudir.

Durante este periodo es común que los sentimientos fluctúen, que se sienta más ansiedad, que haya días en que solo haya ganas de llorar. Habrá momentos de infinita dicha y felicidad, pero los malos instantes son complicados de gestionar y ese malestar no siempre es fruto de los cambios hormonales. Comprendamos un poco más el relieve psicológico de estas vivencias durante la gestación.

Las emociones durante el embarazo

Mujer sufriendo cambios en las emociones durante el embarazo.
Gran parte de los altibajos en el estado de ánimo se deben al incremento de la progesterona y el estrógeno.

Cuando una mujer vive su embarazo atiende, en primer lugar, los cambios físicos. Lo más decisivo es que todo avance de manera adecuada y que las revisiones nos demuestren que, trimestre a trimestre, el bebé se desarrolla como debe.

Se presta atención a la alimentación, se hace algo de deporte y hasta se apura el desempeño en el trabajo, pensando ya en el periodo que habrá baja maternal. Sin embargo, las emociones durante el embarazo pueden hacer que se viva este periodo con mejor o peor ánimo.

Descuidar este aspecto y dejar, por ejemplo, que el estrés y la ansiedad sean una constante puede ser algo negativo. Estudios, como los realizados en la Universidad de Columbia, señalan que el estrés, la depresión y la ansiedad constante a lo largo de los tres trimestres afectan al desarrollo del feto.

La angustia persistente de la madre se equipara a un estado de malnutrición. No podemos olvidar que estos estados psicológicos adversos cursan con niveles elevados de cortisol y de adrenalina. Todo ello podría ser contraproducente para el bebé.

Hay mujeres más sensibles al aumento del estrógeno y la progesterona

No todas las mujeres reaccionan de igual modo ante los cambios hormonales. Así, el aumento en el nivel del estrógeno y la progesterona puede hacer que el estado de ánimo se vea afectado. En muchos casos surge lo que conocemos como labilidad emocional; es decir, hay instantes en que sentimos ganas de llorar sin saber por qué y momentos en que nos reímos casi por nada.

Por otro lado, los cambios hormonales pueden alterar el funcionamiento de neurotransmisores como la serotonina. Ello hace, por ejemplo, que nos sintamos menos motivadas, que nos cueste centrar la atención o incluso que suframos alteraciones del sueño.

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Cada trimestre presenta unos retos emocionales

No todos los trimestres durante el embarazo se viven de igual manera. A los cambios físicos y al propio desarrollo del bebé se le añaden también desafíos a nivel emocional. Así, por término medio, podemos encontrarnos las siguientes situaciones:

  • Primer trimestre: si el embarazo ha sido deseado y buscado, esta primera etapa se vive con gran positividad. No obstante, no todas las mamás esperaban serlo y puede darse un periodo de dudas, estrés y miedos. Por otro lado, estos primeros meses pueden ser muy duros a nivel físico; hay quien sufre más malestares, vómitos, mareos, agotamiento. Todo ello hace a la mamá más irritable.
  • Segundo trimestre: el aumento de la progesterona y los estrógenos pueden hacer más mella en este periodo. A ello se le añade un factor habitual: el miedo a la pérdida, al aborto. La incertidumbre, combinada con la euforia y esa ilusión que se arremolina con los miedos es una constante.
  • Tercer trimestre: el último trimestre es el más emocionante y el más angustiante. Aparece el miedo al parto y es común que la madre empiece a preguntarse si será capaz de afrontar todos los retos y enormes responsabilidades de cuidar a un recién nacido. Las dudas, la inquietud y la emoción ante la cercanía del nacimiento impregnan cada momento.

No todas las alteraciones emocionales durante el embarazo se deben a las hormonas

Las emociones durante el embarazo fluctúan; nos hacen reír, llorar, nos llenan de preocupaciones y hasta nos angustian. Así, algo común cuando vivenciamos estas situaciones es que nos digan aquello de “¡No te preocupes, son las hormonas!”. Sin embargo, gran parte de estas experiencias no se deben solo al plano físico:

  • El embarazo supone una reformulación de la propia identidad. Damos paso a una etapa personal ante la que no siempre estamos preparadas.
  • Surgen dudas… ¿cómo será ahora mi futuro laboral? ¿Cómo combinaré la crianza con el desarrollo de mi profesión?
  • Es inevitable sentir miedos ante los problemas económicos, ante si podremos darle lo mejor a nuestro hijo.
  • En muchos casos, las alteraciones en el plano emocional pueden surgir también debido a problemas con la pareja.
Mujer sintiendo las emociones durante el embarazo.
Poder desahogar nuestras emociones y preocupaciones con la pareja nos permitirá lidiar mejor con estos estados.

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¿Cómo manejar este tiovivo de emociones durante el embarazo?

La gestión de las emociones es esa materia pendiente que siempre descuidamos. Sin embargo, atenderlas es tan relevante como cuidar de la salud o promover buenos hábitos de vida.

De este modo, si cada día te vistes, te cuidas, te preocupas del buen desarrollo del bebé, es imprescindible que atiendas el bienestar de tu salud psicológica:

  • Una mamá que atiende y promueve su bienestar emocional es una mamá feliz capaz de dar lo mejor a su hijo.
  • Es necesario comprender que muchas de esas variaciones en el estado de ánimo tienen como origen los cambios orgánicos que estás sufriendo. Por tanto, no estás perdiendo el control. Forma parte normal del embarazo.
  • Las emociones no se reprimen, no se descuidan ni se guardan para después. Toda emoción sentida tiene un fin y debes entender su mensaje. Es ideal que lleves, por ejemplo, tu diario de pensamientos y emociones. Describe lo que sientes e intenta racionalizar cada miedo, cada ansiedad.
  • Apóyate en tu pareja. El embarazo es un viaje entre dos personas en el que es importante el apoyo cotidiano.
  • Habla, comparte, desahógate también con otras figuras cercanas, en especial con esa amiga o hermana que ya ha pasado por un embarazo.

Entiende, no obstante, que cada mujer es un mundo y cada cuerpo un universo singular. Cada quien lo vive de un modo, pero siempre es necesario y saludable poder comunicar lo que sientes con alguien que sepa escuchar. No dudes en hacer uso de una buena inteligencia emocional durante tu embarazo.

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