Autoexploración bucal: medida preventiva de cáncer oral

En la mayoría de los casos el cáncer oral se detecta cuando ya está en una fase avanzada. Esto disminuye las posibilidades de tratar la enfermedad y sobrevivir a ella. La autoexploración bucal es una medida que permite una detección precoz.
Autoexploración bucal: medida preventiva de cáncer oral
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 08 agosto, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 08 agosto, 2021

Última actualización: 08 agosto, 2021

La autoexploración bucal es una medida efectiva para ayudar a detectar el cáncer oral de forma precoz. Lo indicado es que también una persona visite a su odontólogo con regularidad. Las dos medidas en conjunto son la estrategia ideal para identificar a tiempo cualquier problema.

Se ha establecido que el cáncer oral detectado a tiempo incrementa la posibilidad de sobrevivir en un 90 % de los casos. En cambio, si este cáncer se identifica en las etapas avanzadas, hasta en la mitad de los casos la persona afectada muere a los cinco años.

Se estima que el 85 % de los casos de cáncer oral no se diagnostican a tiempo. De ahí la importancia de hacer una autoexploración bucal de forma regular. Esta es la mejor forma de detectar alguna anomalía, como un bulto o una herida que no sana.

¿Cómo se debe realizar la autoexploración bucal?

Persona con la boca abierta con sarro en los dientes.
La presencia de bultos o heridas que no sanan son motivo de consulta médica.

La autoexploración bucal es un procedimiento sencillo que cualquier persona puede llevar a cabo. En principio, se le puede pedir al odontólogo que dé las instrucciones sobre cómo hacerla. Si esto no es posible, de todos modos existen algunos pasos simples para realizarla.

Lo indicado es hacerse la autoexploración bucal por lo menos una vez cada seis meses. Se necesita una luz de linterna, un espejo y el mango de una cuchara para facilitar la visibilidad desde todos los ángulos. Lo recomendable es seguir estos pasos:

  • Observar los labios. Se deben observar por la cara interna y externa. La mucosa debe ser rosada y brillante. La presencia de manchas, bultos, lesiones o nódulos es una señal que debe tomarse en cuenta.
  • Las mejillas. Con ayuda del mango de una cuchara y la linterna, se debe explorar la cara interna de las mejillas. No debe haber manchas o lesiones. Si falta una muela, es posible que haya una protuberancia en la zona que coincide con ese hueco.
  • El paladar. En este caso se debe emplear un espejo y la linterna para obtener buena visibilidad. La tonalidad debe ser rosa, un poco más oscura en la zona posterior. Si la persona tiene amígdalas palatinas, estas también deben verse rosadas y brillantes.
  • Las encías. En ellas no debe haber bultos ni manchas. Tampoco deben ser sensibles al tacto ni sangrar. El color también debe ser rosa brillante.
  • Los dientes. Se examinan para detectar manchas, puntos o, incluso, pequeñas roturas o fisuras. El color debe ser amarillento o blanco. Una dentadura sana se ve de color marfil.

La lengua y el suelo de la boca

La lengua y el suelo de la boca merecen un capítulo aparte en la autoexploración bucal. La primera es una de las estructuras más importantes de la boca y constituye un importante indicador de posibles enfermedades. Por lo mismo, hay que explorarla con cuidado.

La lengua debe ser de color rosado y con aspecto rugoso. No debe haber lesiones en las papilas gustativas. Lo indicado es palparla para detectar posibles bultos. Asimismo, es importante moverla en todas las direcciones para verificar que no haya problemas de movimiento.

También se deben observar las caras laterales de la lengua. La cara inferior debe ser brillante y húmeda. Justo debajo de esa cara está el suelo de la lengua, una zona que rara vez se explora. Para verlo es necesario apoyar la punta de la lengua contra el paladar o los dientes de la parte superior.


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El suelo de la boca debe verse brillante. En medio está el frenillo y a ambos lados las glándulas salivares sublinguales. Es necesario revisar para detectar la presencia de lesiones o bultos en esta zona.

Factores de riesgo del cáncer oral

Cualquier persona puede padecer cáncer oral. Sin embargo, es frecuente que esta patología esté asociada al estilo de vida. Como resulta obvio, la mejor manera de prevenirlo es con un estilo de vida saludable. Dentro de los factores de riesgo para desarrollar cáncer oral se cuentan los siguientes.

Consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas

Cigarrillo como factor de riesgo para cáncer oral.
El consumo regular de tabaco se asocia a un aumento del riesgo de posibilidades de padecer cáncer oral.

Los datos disponibles indican que la mayoría de las personas con cáncer oral son consumidoras de tabaco. El humo del tabaco puede provocar cáncer en cualquier zona de la boca y la garganta, y, de hecho, en cualquier zona del cuerpo.

Fumar pipa está relacionado con el cáncer de labios. Los productos de tabaco para uso oral se asocian con cáncer de mejillas, encía y superficie interna de los labios. De otro lado, siete de cada 10 personas con cáncer oral son consumidores habituales de alcohol.

Las personas que consumen tabaco y alcohol de forma habitual tienen hasta 100 veces más riesgo de desarrollar cáncer oral. En algunas zonas del mundo se mascan sustancias como quid de betel o gutka que producen un efecto similar.

Virus del papiloma humano (VPH)

Algunos tipos del VPH tienen el potencial para provocar cáncer en diferentes zonas del cuerpo. El VPH 16 se asocia con el cáncer de orofaringe. Este, en principio, provoca infecciones en la boca, pero casi nunca genera síntomas. En los últimos años su incidencia ha aumentado de forma notable y se cree que puede estar relacionado con el sexo oral.

Edad y sexo

El cáncer oral es más frecuente en personas mayores de 55 años. Sin embargo, los casos asociados con VPH afectan cada vez más a personas jóvenes sin antecedentes de consumo de tabaco o alcohol. De otro lado, este tipo de cáncer es dos veces más común en los hombres que en las mujeres.

Sol y nutrición

La exposición a la luz ultravioleta (UV) también constituye un factor de riesgo para desarrollar cáncer oral. Este es más frecuente en las personas que realizan actividades al aire libre. Una dieta baja en frutas y hortalizas también se asocia con este tipo de cáncer.



Sistema inmune debilitado

El cáncer oral es más frecuente en las personas que tienen el sistema inmunológico debilitado. Esto puede ocurrir por la presencia de otra enfermedad, como VIH, o por el consumo de algunos medicamentos que provocan tal efecto.

Enfermedad de injerto contra huésped (GVHD9)

Es una afección que a veces se produce tras un trasplante de células madre. En este caso se emplean las células de un donante para reponer una médula ósea deteriorada. Esta enfermedad puede afectar los tejidos de la boca y aumentar el riesgo de cáncer oral.

Síndromes genéticos

Se ha detectado una relación entre algunos síndromes genéticos y el cáncer oral. En particular, la anemia de Fanconi y la disqueratosis congénita. En ambos casos hay más riesgo de desarrollar cáncer orofaríngeo a edades tempranas.

La prevención es el camino a seguir

Existen otros posibles factores de riesgo para desarrollar cáncer oral sobre los que no existe suficiente evidencia. Uno de ellos es el uso de dentaduras postizas mal ajustadas. El otro, la mala salud oral originada en una higiene deficiente. No hay certeza en ninguno de los dos casos.

Como quiera que sea, lo cierto es que la autoexploración bucal y la visita regular al odontólogo son fundamentales para ayudar a detectar el cáncer oral a tiempo. Como lo hemos visto, esto mejora el pronóstico de la enfermedad de manera significativa.

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