Autofobia: el miedo a estar solo

16 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La soledad puede ser sana y enriquecedora, pero para algunas personas resulta intolerable. Es el caso de quienes padecen autofobia. Te contamos sobre el trastorno y sus consecuencias en este artículo.

Hay quienes disfrutan de la soledad y quienes la evitan. Hay personas que buscan momentos de quietud y reencuentro consigo mismas y otras para quienes esto supone una auténtica tortura. Para estas últimas, la soledad es un castigo y la compañía, más que un placer, termina convirtiéndose en necesidad. Es la autofobia, un mal de nuestros tiempos que nos lleva a experimentar elevados niveles de ansiedad si estamos solos.

¿Qué se te viene a la mente cuando tienes un día libre en tu agenda sin planes, reuniones ni actividades sociales? ¿Lo consideras una oportunidad para descansar y dedicarte a ti mismo? ¿O, por el contrario, entras en pánico y comienzas a buscar alguien con quien compartir el tiempo? Son muchas las personas a las que les incomoda estar a solas, pero para un pequeño porcentaje este malestar alcanza niveles patológicos.

¿Qué es la autofobia?

El término autofobia significa ‘miedo a uno mismo’. Sin embargo, en esta condición no se teme a la propia presencia, sino a la ausencia de alguien más. Es decir, existe una incapacidad para estar solo.

Se trata de un trastorno categorizado como una fobia específica, por lo que sus síntomas son los propios de este tipo de desórdenes:

  • Se experimenta un miedo intenso e irracional a estar solo o ante la idea de poder estarlo en un futuro próximo.
  • La persona evita por todos los medios quedarse a solas y, si no lo consigue, soporta esta situación a costa de un tremendo malestar.
  • El temor y la ansiedad son desproporcionados. Llegan, incluso, a afectar al funcionamiento diario del individuo. Así, su vida puede verse afectada en el plano social, personal y laboral.
  • Los síntomas se prolongan en el tiempo, por lo menos por seis meses.
Figura sola en la oscuridad.
El miedo a estar solo es una característica de esta época en la que vivimos hiperconectados.

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¿Cómo se manifiesta?

Además de los anteriores síntomas, propios de la autofobia, es un trastorno de ansiedad y, como tal, se manifiesta en diversas vertientes. Así, suelen presentarse las siguientes condiciones:

  • A nivel cognitivo aparecen pensamientos disfuncionales asociados al hecho de estar a solas. La persona puede creer que se encuentra en peligro y que no hay nadie que pueda socorrerla en caso de necesidad. Puede pensar que será atacada, que sufrirá un accidente o que morirá. Pero también existe un cierto componente de miedo a ser ignorada o rechazada, pues se suele tratar de alguien con una gran necesidad de aprobación.
  • A nivel fisiológico aparecen síntomas somáticos: taquicardia, palpitaciones, sudoración, mareos y dolores diversos.
  • Por último, a nivel conductual, quien padece autofobia evita la soledad y escapa de ella en cuanto es posible y por cualquier medio.

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¿Cuáles son las causas de la autofobia?

Las causas de la autofobia no están del todo claras y pueden variar en función del caso concreto. Es frecuente que, en el origen, se hallen experiencias directas pasadas en las que la persona vivió la soledad como una situación peligrosa. Por ejemplo, si sufrió algún daño por no tener a nadie cerca.

También es común que el temor se desencadene por aprendizaje vicario. Esto es tras observar a otros sufrir las consecuencias negativas de la soledad.

Por otro lado, se trata de un mal de nuestro tiempo, pese a que no se presente con tanta intensidad. Aunque vivimos en una sociedad individualista, competitiva y que nos insta a ser independientes, también estamos inmersos en una cultura que no favorece la conexión con uno mismo.

Estamos acostumbrados a ritmos frenéticos y entornos excesivamente estimulantes. Las nuevas tecnologías y los dispositivos electrónicos nos llevan a estar siempre en contacto con otros o distraídos con informaciones externas. Por ende, no solemos escucharnos, mirarnos ni conocernos.

Estamos tan poco acostumbrados a estar realmente solos con nosotros, que cuando ocurre podemos llegar a sentirnos incómodos. En el caso de la autofobia, dicha incomodidad se convierte en verdadero miedo.

Miedo a la soledad.
El origen de la autofobia no siempre es claro y el abordaje psicológico debe hacerse para evitar complicaciones.

Es esencial aprender a estar solos

Las consecuencias de la autofobia van más allá del malestar y ansiedad que genera en la persona. La incapacidad para estar solos puede llevarnos a establecer dañinas relaciones de dependencia emocional. También puede perjudicar nuestros vínculos afectivos por la excesiva necesidad o exigencia de compañía constante.

El principal tratamiento para la autofobia es la exposición en vivo. Es decir, exponer a la persona de forma gradual a situaciones que impliquen estar a solas e ir aumentando el nivel de exigencia.

También resulta importante realizar una reestructuración cognitiva de los pensamientos disfuncionales para sustituirlos por otros más ajustados y apropiados. Del mismo modo, puede ser útil que la persona aprenda alguna técnica de control de la activación para regular la ansiedad.

En suma, estar a solas es una circunstancia común en el día a día que debemos ser capaces de tolerar. Pero no solo eso; la soledad es una magnífica oportunidad para conectar con nosotros mismos y mejorar la salud emocional. Por lo mismo, resulta interesante aprovechar y disfrutar esos momentos.

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