¿Qué es la aversión al gusto y cómo se puede superar?

La aversión al gusto va más allá de un rechazo marcado hacia un alimento. En concreto, forma parte de la teoría del condicionamiento clásico.
¿Qué es la aversión al gusto y cómo se puede superar?
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 24 agosto, 2021

¿Alguna vez te ha sucedido que con solo oír el nombre de una comida se te revuelve el estómago? Esta sensación se asocia con la aversión al gusto, una condición que provoca el rechazo a ciertos alimentos porque, luego de ingerirlos, provocaron una sensación de malestar o enfermedad.

Y si bien la comida no siempre es la causa de la descompostura, se suele asociar su ingesta con la aparición de los síntomas. De este modo, el solo mencionar su nombre provoca escalofríos y malestar. ¿Por qué ocurre? La aversión se relaciona con el condicionamiento clásico. A continuación, detallamos más al respecto.

Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico se basa en igualar o emparejar diferentes estímulos asociándolos, aun cuando estos no se relacionan entre sí.  Se trata de un tipo de aprendizaje conductual descubierto por el psicólogo ruso Ivan Pavlov.

En este sentido, existe un estímulo neutral y uno incondicionado que, juntos, pueden generar una respuesta automática. El aprendizaje que se da dentro del marco del condicionamiento clásico se basa en emparejar estímulos neutrales y no condicionados en reiteradas oportunidades.

Condicionamiento clásico
En la aversión al gusto, la comida se asocia con molestias digestivas experimentadas tras un consumo previo.

Aversión al gusto 

¿Cómo se relaciona el condicionamiento clásico con la aversión al gusto? El alimento que nos causa rechazo sería el estímulo a priori neutral que se empareja con la enfermedad, es decir, el estímulo incondicionado.

Esta asociación nos lleva a dar una respuesta no condicionada que sería sentirnos enfermos. Luego de esta unión, el estímulo que era neutral en un principio, se convierte en uno que condiciona una respuesta de rechazo por el alimento.

Así las cosas, la aversión al gusto condicionado se da cuando enfermamos luego de comer cierto alimento que terminamos asociando a la causa de la enfermedad. En consecuencia, de solo pensar en él nos sentimos mal, al margen de que el alimento haya sido o no el causante del malestar.

Aunque esto puede no estar relacionado por completo con la teoría del condicionamiento clásico, ya que estamos frente a una aversión selectiva, sí se ha demostrado dónde radica la importancia del estímulo.

Al respecto, podemos decir que la preparación biológica que tenemos los seres vivos está lista para establecer asociaciones entre estímulos y resultados. De esta manera, los animales tienden a evitar la ingesta de aquellos alimentos que les han hecho mal, pues es una cuestión instintiva de asegurar la supervivencia.



¿Qué puede causar la aversión al gusto?

En general se desconocen los motivos por los que determinados alimentos generan aversión gustativa. Muchas veces, aun tras comprobar que dicha comida no tuvo relación con lo que vino después, seguimos sintiendo rechazo por ella. Somos conscientes de que no hubo conexión entre ellos, y sin embargo no podemos volver a ingerirla.

Por otro lado, se puede dar luego de haber comido solo una vez el alimento en cuestión, y al cabo de unas horas cuando el organismo manifiesta los primeros síntomas. De todas maneras, el rechazo puede durar días y hasta años.

¿Cómo se puede afrontar?

La aversión al gusto se ubica principalmente en el campo de la psicología. Esto significa que, la mayoría de las veces, la enfermedad no es causada por una alergia a la comida, sino que se debe a las asociaciones que hace la mente entre el alimento y el posterior malestar.

Una de las formas de superarlo es estableciendo nuevas asociaciones. Así las cosas, en lugar de relacionar el alimento con ganas de vomitar, mejor se puede relacionar con un bonito restaurante o un momento agradable. También se puede intentar variando la receta. Por ejemplo, si se trata de espaguetis con salsa de tomate, cambiar la salsa por una crema o por aceite de oliva.

Por último, puede funcionar exponerse poco a poco al alimento que provoca la aversión. Empezar con su aroma, luego probando un poco, hasta comer porciones más grandes. Si no hay buenos resultados con estos métodos, entonces lo mejor es buscar ayuda profesional. 

El psicólogo puede orientar sobre otras estrategias para vencer la aversión. Esto es importante, sobre todo si el rechazo por el alimento impide llevar una alimentación sana y balanceada.

¿Cómo se puede afrontar?
La atención profesional es determinante cuando la aversión al gusto compromete la calidad de la dieta.


¿Qué hay que recordar sobre la aversión al gusto?

En ocasiones, la aversión al gusto se desvanece con el tiempo y no requiere un tratamiento en particular. Sin embargo, hay quienes la mantienen por meses o años. Incluso, pueden desarrollar rechazo por varios alimentos. De ser así, lo mejor es buscar atención médica o psicológica, dado que puede afectar la calidad de la dieta.

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