4 formas de aplicar el colorete según el tipo de rostro y el efecto que buscas

El colorete o rubor es una de las herramientas más útiles en el neceser de maquillaje. Y es que ese toque de color le aporta vitalidad al rostro e incluso puede ayudar a equilibrar las facciones.
Muchas tienen la idea de que el colorete se aplica solo en las “manzanitas” de las mejillas, mas lo cierto es que no hay una sola forma de hacerlo. Lo ideal es que la aplicación se adapte a tu tipo de rostro, para que el resultado se vea más armónico y equilibrado.
Rostros redondos: efecto elevación

Los rostros redondos tienen una anchura y longitud similares. La idea es romper con esa redondez para estilizar el conjunto. Para ello, aplica el colorete justo en la parte alta del hueso del pómulo y difumina de forma ascendente hacia la sien.
Esta acción crea un efecto visual de levantamiento o lifting. Es clave que evites concentrar el colorete en las manzanitas de las mejillas, ya que refuerza la idea de redondez en el rostro.
Rostro alargado: buscar la anchura

Los rostros alargados tienen más largo que ancho, de manera que para lograr equilibrio debes darles esa anchura que les falta. En lugar de aplicar el rubor de forma inclinada, que acentúa la verticalidad, debes hacerlo en horizontal. Coloca la brocha en el centro de la mejilla, justo por debajo de la pupila, y mueve en forma horizontal, difuminando hacia las orejas.
Rostros cuadrados: suavizar ángulos marcados

Entre las características de los rostros cuadrados se encuentran una mandíbula potente y frente amplia. En este caso, el rubor debe actuar como un suavizante que rompa con esas líneas rígidas y lo haga ver más orgánico y redondeado. Evitando las líneas verticales y horizontales muy marcadas en la aplicación.
Lo ideal es colocarlo sobre las manzanas del pómulo y difuminar en círculos suaves hacia el exterior, de forma difusa. De esta manera, consigues que la dureza de la mandíbula pase a un segundo plano.
Rostro con forma de corazón: equilibrio frente-mentón

Este tipo de rostro cuenta con una frente ancha y un mentón que termina en punta o de forma afilada. La idea aquí es usar el colorete para equilibrar, haciendo la transición entre una zona y otra de forma más armónica.
Un error común en los rostros corazón es aplicar el colorete cerca del centro, lo cual hace que el mentón se vea más afilado. En su lugar, aplícalo justo donde empieza el relieve del pómulo y difumina en forma de C, creando una línea suave y curva que vaya hacia la sien. Este gesto suaviza los pómulos y desvía la atención de la barbilla.
Independientemente de tu tipo de rostro, hay ciertas normas o pautas a la hora de aplicar el colorete que debes seguir para obtener mejores resultados. Comienza colocando solo un poco de producto; es más sencillo aplicar otra capa fina —si falta—, que corregir un exceso. También debes difuminar bien los bordes, lo que creará un look más natural.
Y comprueba el maquillaje con el rostro alejado del espejo y en una luz natural, ya que la artificial puede ocultar cortes de color que en la calle resultan evidentes. Por último, no olvides que el colorete tiene la función de acompañar tus facciones y no de competir con ellas.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







