Bradicardia: causas, síntomas y tratamiento

¿Alguna vez has sentido que tu corazón no late con la misma fuerza y rapidez? Esta condición se conoce como bradicardia. En esta ocasión te contamos cuáles son sus causas y qué tratamientos ayudan a abordarlo.
Bradicardia: causas, síntomas y tratamiento
José Lapenta

Escrito y verificado por el médico José Lapenta.

Última actualización: 25 junio, 2022

Si el corazón late con una frecuencia más lenta de lo normal, hablamos de bradicardia. En condiciones normales, el ritmo cardíaco inicia cuando se genera un impulso eléctrico que, luego, es enviado por el nodo sinusal – también llamado «sinoauricular» -, ubicado en la aurícula derecha.

Dicho nodo es el encargado de establecer la frecuencia y el ritmo del corazón. Por ello, se considera una especie de «marcapasos». A veces, si las vías de conducción se dañan, o si existe una vía adicional, el corazón cambia de ritmo; por ende, puede latir muy rápido (taquicardia), demasiado lento (bradicardia) o de forma irregular.

Estos latidos anormales se conocen como «arritmias» y pueden ocurrir tanto en las cámaras superiores (aurículas) como en las cámaras inferiores del corazón (ventrículos). En este caso, nos centramos en la definición de bradicardia y los tratamientos disponibles para la misma.

¿Qué es la bradicardia?

El término bradicardia hace referencia a una serie de condiciones en las que el corazón late con una frecuencia inferior a lo habitual. En particular, se dan menos de 60 pulsaciones o latidos por minuto. Es necesario conocer que el corazón late normalmente a una frecuencia entre 60 y 100 latidos por minuto.

Según un artículo de Trends in Cardiovascular Medicine, es un fenómeno normal en atletas jóvenes o como parte del proceso de envejecimiento o de una enfermedad. Por su parte, la bradicardia también es común durante ciertos momentos del día como el sueño.

¿Qué es la bradicardia?

Si el corazón late con una frecuencia anormalmente baja, se habla de bradicardia.



Tipos de bradicardia

Las bradicardias se pueden clasificar en función del nivel de la alternación dentro de la jerarquía del sistema de conducción cardíaco. En este sentido, dentro de la clasificación encontramos los siguientes tipo:

  • Bradicardia sinusal: el impulso eléctrico se origina en el nodo sinusal, solo que lo hace con una frecuencia menor a la adecuada. Esta alteración se observa en personas sanas y deportistas, se trata de una adaptación del organismo a trabajar a determinada frecuencia y no necesita tratamiento.
  • Enfermedad del nodo sinusal y bloqueos sinoauriculares: en este caso existen problemas en la creación del impulso nervioso a nivel del nodo o en su transmisión a las aurículas. Es más común en las personas mayores y puede ameritar la colocación de un marcapasos en los casos más graves.
  • Bloqueos auriculoventriculares: el problema se encuentra en la transmisión del impulso eléctrico desde las aurículas hasta los ventrículos. En este caso, algunos impulsos pasan con total normalidad mientras que otros simplemente no llegan y no existe contracción, por lo que los marcapasos pueden ser necesarios.

Causas de la bradicardia

La bradicardia puede ocurrir entre deportistas o en personas que entran en un estado de relajación profunda y ocurre cuando las señales del nodo sinusal se retrasan o bloquean. Asimismo, es frecuente en pacientes con enfermedades del corazón o que están bajo ciertos tratamientos con medicamentos. Sus posibles causas, de acuerdo con la Clínica Mayo, abarcan lo siguiente:

  • Daños en el tejido cardíaco debido al envejecimiento.
  • Alteraciones en el tejido cardíaco por enfermedades del corazón.
  • Defectos congénitos cardíacos.
  • Infecciones en el tejido cardíaco.
  • Complicación de una cirugía cardíaca.
  • Descontrol de los niveles de potasio o calcio en la sangre.
  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Enfermedades inflamatorias, como el lupus.
  • Medicamentos para los trastornos del ritmo cardíaco.
  • Hipotiroidismo.
  • Disfunción del nodo sinusal.
  • Enfermedades de las arterias coronarias.

Principales síntomas

La forma de presentación clínica de las arritmias va desde los signos electrocardiográficos asintomáticos hasta una amplia variedad de síntomas. En el caso de la bradicardia, los más comunes son los siguientes:

  • Mareo o aturdimiento.
  • Desmayo.
  • Fatiga.
  • Dolor en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Confusión.
  • Problemas de memoria.

La mayoría de los síntomas mencionados aparecen debido a que el aporte de sangre a los tejidos se ve disminuido por la lentitud con la que late el corazón. Es importante destacar que si los síntomas son graves, se debe indicar manejo farmacológico y la colocación de marcapasos de urgencia.

Complicaciones de la enfermedad

Sin un tratamiento oportuno, la bradicardia puede conducir a complicaciones en la salud. A continuación, detallamos las más relevantes.

  • Incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre (insuficiencia cardíaca).
  • Paro cardíaco repentino o muerte súbita.
  • Desmayos a repetición.
  • Cambios en la presión arterial (hipotensión e hipertensión).

Diagnóstico

Primero que nada es necesaria la realización de un examen físico completo, enfocándose en la auscultación del corazón. Además, se debe preguntar sobre la aparición de los síntomas, la presencia de antecedentes cardiovasculares

Para establecer el diagnóstico de una bradicardia, es crucial encontrar una relación causal entre los síntomas y las diversas anomalías que pueden presentarse en el electrocardiograma (ECG). Dada la naturaleza intermitente e impredecible de esta condición, el proceso puede resultar difícil.

Es importante tomar en cuenta los antecedentes médicos y realizar un ECG de superficie de 12 derivaciones. También se puede realizar un registro de Holter de electrocardiograma o una grabadora de episodios. Ambos instrumentos registrarán la actividad cardiaca a lo largo del día, informando sobre cualquier alteración.

Tanto la prueba de esfuerzo como la prueba de la mesa inclinada también son de utilidad en el diagnóstico. En el primer caso, se realiza un ECG mientras se está ejercitando. Por su parte, la prueba de la mesa inclinada permite relacionar la bradicardia con los síncopes o desmayos.

Tratamiento de la bradicardia

El tratamiento de la bradicardia debe limitarse a los pacientes en los que se ha documentado una clara correlación entre los síntomas y el ritmo. Los pacientes que son asintomáticos no requieren un tratamiento específico.

En general, la primera medida para el tratamiento de las personas sintomáticas es la suspensión de cualquier medicamento que enlentezca el ritmo cardíaco. Además, se procede a la intervención de cualquier condición subyacente relacionada.

En última instancia, cuando otros tratamientos no funcionan, el médico sugiere el implante de un marcapasos definitivo. De ser así, el profesional informará todos los detalles necesarios, como riesgos, beneficios y preparación para la colocación del mismo.

Tratamiento de la bradicardia
Si los pacientes rechazan la primera línea de tratamiento de la bradicardia, el médico puede sugerir la colocación de un marcapasos.


¿Cómo prevenir la bradicardia?

Por desgracia, no existe una medida 100 % efectiva que permita prevenir la aparición de bradicardia. En el caso de que sea causada por el consumo de algún fármaco, lo ideal será ajustar las dosis del compuesto.

Además, existen medidas generales y del estilo de vida que se pueden adoptar para reducir el riesgo cardiovascular. Dentro de las principales medidas preventivas destacan las siguientes:

  • Hacer ejercicio de forma regular: lo mejor es hacer al menos 30 minutos de ejercicio 5 días a la semana. Actividades como caminar o trotar son muy útiles para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Recuerda que deberás iniciar con una actividad ligera e ir aumentando la intensidad a medida que la condición física lo permita.
  • Seguir una dieta saludable: Las dietas bajas en grasas, sal y azúcares mejoran el funcionamiento del organismo y ayudan a controlar la hipertensión arterial. Por su parte, la ingesta de frutas y vegetales también resulta beneficiosa.
  • Mantener un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad son uno de los principales factores de riesgo para las afecciones cardiovasculares, por lo que mantener un peso adecuado es fundamental.
  • No fumar: el tabaco afecta la salud de los vasos sanguíneos, por lo que aumenta el riesgo de padecer afecciones cardiacas. Si bien dejar de fumar puede ser difícil, existen múltiples programas de ayuda y tratamientos que facilitan el proceso.
  • Controlar el estrés: tanto el estrés como la ansiedad son factores de riesgo cardiovascular. Por ello, practicar técnicas de relajación puede resultar beneficioso para prevenir la bradicardia y otras afecciones.
  • Controlar las enfermedades cardiovasculares existentes: las enfermedades del corazón tienden a empeorar si no poseen un control médico adecuado. En este sentido, resulta fundamental cumplir con el tratamiento médico indicado y acudir a las consultas de control.

Pronóstico

La progresión y el pronóstico de la bradicardia dependerá de diversos factores, como los siguientes:

  • La edad avanzada.
  • El tabaquismo.
  • El consumo de alcohol.
  • El uso de drogas recreativas.
  • Las enfermedades cardiovasculares coexistentes.
  • Las complicaciones tromboembólicas. 
  • La presencia de hipertensión arterial.
  • El estrés y la ansiedad.

La evolución natural de esta alteración es muy diversa y, a menudo, impredecible. Los pacientes con antecedentes de desmayos a causa de una bradicardia pueden continuar manifestándolos de manera recurrente.

La incidencia de muerte súbita es baja, y no parece que el tratamiento con marcapasos mejore la supervivencia total. Sin embargo, sí reduce la morbilidad.

En todo caso, resulta conveniente mantener un control médico regular, ya que las intervenciones adecuadas evitan complicaciones. El médico de cabecera o profesional en cardiología precisarán pruebas y tratamientos siempre que la alteración lo requiera.

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