Posibles cambios emocionales y psicológicos en el embarazo

Aunque no todas las mujeres embarazadas experimentan los mismos cambios emocionales y psicológicos, hay algunos que sí parecen cumplirse en la mayoría de los casos. ¿Quieres saber cuáles son?
Posibles cambios emocionales y psicológicos en el embarazo
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 06 mayo, 2022

Estar esperando un bebé es una experiencia muy dulce. Llegarán cambios a la vida que la transformarán por completo. Pero antes de que el embarazo llegue a término es fundamental conocer los posibles cambios emocionales y psicológicos por los que muchas madres pasan.

Preocupaciones, temores, miedos e incluso ansiedad pueden empañar un poco la felicidad.

Durante todo el proceso es importante que la pareja y la familia apoyen a la madre para que pueda gestionar de manera adecuada los cambios emocionales y psicológicos. La ayuda de un profesional de la salud mental puede ser positiva.

El responsable es el desequilibrio hormonal

Desde la Federación de Matronas (FAME) explican que los altos niveles de estrógenos y progesterona desencadenan desequilibrios hormonales. Esto puede alterar el estado de ánimo, provocar que la madre se sienta enfadada sin motivo aparente o que se note triste.

A pesar de lo incómodo que resulta todo, que se acentúen los signos durante el tercer trimestre es normal. Los cambios emocionales y psicológicos se deben a una serie de transformaciones en el cuerpo que son inevitables. Pero es verdad que hay otra serie de factores que también influirán en el bienestar de la madre.

Cambios emocionales y psicológicos en cada trimestre del embarazo

Aunque cada mujer puede tener síntomas distintos, lo habitual es que se lleguen a experimentar algunos de los cambios emocionales y psicológicos que expondremos ahora. Los hemos organizado por trimestres, ya que el desequilibrio hormonal no es el mismo al principio de la gesta que cuando casi ha llegado a término.

Preocupación en el embarazo.
La preocupación es lógica en una mujer embarazada, pero si se convierte en estrés crónico, afecta el desarrollo del feto.


Primer trimestre: los miedos

El primer trimestre es muy delicado. Desde el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología afirman que la pérdida temprana del embarazo es común y que se registra gasta en el 10 % de los embarazos confirmados. Esta posibilidad puede generar muchos miedos en la madre.

En este trimestre se realizan pruebas importantes para detectar si el bebé tiene alguna enfermedad genética o alteraciones que den lugar a un síndrome. Es un motivo más de preocupación.

Segundo trimestre: cambios en el cuerpo

En el segundo trimestre, la barriga empieza a notarse y el cuerpo cambia. Las caderas se ensanchan, es normal que se aumente de peso y el cansancio se incrementa.

Aunque este trimestre es bastante estable, porque las náuseas ya han desaparecido, sí es posible tener un cierto amor-odio por el propio cuerpo.

Puede que la madre no se sienta a gusto con la nueva forma que ha adoptado su físico, que esté incómoda al mantener relaciones sexuales o que se preocupe por las estrías. Todo afectará al estado de ánimo.

Mujer embarazada frente al espejo.
Entender los cambios esperables en el cuerpo es una forma de reducir la ansiedad a medida que pasan los meses.

Tercer trimestre: predomina la ambivalencia

En el tercer trimestre se producen los mayores cambios emocionales de todo el embarazo.La madre siente una ambivalencia en la que la alegría por la llegada del parto se mezcla con el miedo al mismo (sobre todo en primerizas). El cansancio, la retención de líquidos y el insomnio también pueden afectar de manera importante al estado de ánimo.

Además, la ansiedad puede dispararse al preocuparse por todo lo que se necesitará cuando se esté en el hospital o si se rompen aguas en cualquier momento. Es normal tener miedos en este punto y que estos se mezclen con la ilusión. Pedir ayuda nunca está de más.



La terapia psicológica durante el embarazo

Acudir al psicólogo durante el embarazo para poder disfrutar lo máximo posible de esta experiencia sin que los cambios emocionales y psicológicos desborden a la madre es importante. Además de todas las decisiones que se decidan, una de ellas podría ser la de acudir al psicólogo.

No obstante, no tiene por qué pasar nada malo para elegir a un terapeuta especializado en cambios emocionales y psicológicos durante el embarazo. Hay que estar preparadas para las transformaciones que llegarán y conseguir que la relación de pareja sea fuerte y sólida.

Desde principio a fin, el embarazo puede ser mágico. Hay mujeres que lo pasan mejor (con muy pocos síntomas) que otras. La llegada de esa personita al mundo que coge la mano y que se aferra a uno buscando protección es algo inexplicable. Es una experiencia que hace que todos esos miedos y preocupaciones se disipen.

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