Caminando en línea recta no llegarás más lejos

Puede que no seas consciente de ello, pero caminando en línea recta es posible que, además de no llegar lejos, te estés perdiendo infinidad de alternativas que solo puedes aprovechar si te desvías. Prueba nuevas alternativas, escucha, mira alrededor y arriésgate.
Caminando en línea recta no llegarás más lejos

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 04 Diciembre, 2016

Última actualización: 19 Abril, 2021

Aunque parezca contradictorio, caminando en línea recta no llegas más lejos. Sí, es bueno tener definido de dónde quieres partir y a dónde quieres llegar, pero para alcanzar la meta, quizás la línea recta no sea lo más adecuado. Puede llevarte a tener una actitud inflexible y esto a su vez puede causarte complicaciones.

Aprovechar algunas bifurcaciones, e incluso animarse a salirse del sendero de vez en cuando puede ayudar a explorar rutas distintas, enriquecer el anecdotario, e incluso ayudar a llegar a mejores lugares.

No es necesario explorar cada camino, pero vale la pena concedernos permiso para hacerlo con algunos. Al menos, para concedernos la tranquilidad (o satisfacción personal) de que pasamos por un sendero distinto al que queríamos o pensábamos tomar inicialmente.

Nos encontramos en un mundo de muchísimos caminos y opciones. Y lo que muchas veces parecen líneas rectas, luego, conforme se transitan, queda en evidencia de que se trata de líneas sinuosas, llenas de giros inesperados.

Caminando en línea recta, quedarás atrapado

Cuando nos empeñamos en algo, cuando solo consideramos nuestra propia opinión y somos testarudos en la manera que queremos lograr lo que deseamos, caminando sin prestar atención al entorno y a lo que puede ofrecernos, podemos terminar en un callejón sin salida.

¿Y qué haremos entonces? ¿Nos quedaremos atrapados en nuestra propia idea de que tenemos que avanzar en línea recta, intentando lo imposible? ¿Por qué empeñarnos en ir por una vía recta si con ello no estamos llegando a ningún sitio?

No todo debe ser perfecto, tal como estaba planeado. Los imprevistos siempre pueden presentarse y según nuestra actitud, estos pueden venirnos bien o enseñarnos algo, o paralizarnos. Por esto mismo, es importante mantener una actitud flexible.

Si no lloras puedes sufrir.

Siempre hay otras opciones

Imagina que has caminado un buen rato en línea recta y has terminado en un callejón. Miras la pared y experimentas varias emociones negativas: rabia, frustración, decepción, miedo, tristeza. Y aunque intentas escalar la pared para seguir avanzando, llega un punto en el que simplemente no puedes seguir. Entonces, te sientas y piensas que “nada tiene solución”.

Darte golpes de pecho, sentarte a pensar en lo que pudo haber sido y no fue, quejarte, autocompadecerte, victimizarte y enfocarte solo en lo negativo no va a llevarte a ningún lado. No te va a levantar del suelo mágicamente.

Si ya estás sentado frente al muro, ¿por qué no dar la vuelta y mirar hacia el otro lado mientras piensas qué ruta tomar para salir de allí? Y si no está seguro de nada, puedes levantarte igualmente y ponerte en marcha, y darte la oportunidad de dar pasos más cortos y de improvisar conforme avanzas.

Puedes salir de ese callejón. Puedes levantarte, puedes probar ir más despacio o más rápido, puedes caminar e ir probando diversas rutas conforme lo haces. ¡No estás obligado a seguir con lo que no te funciona!

  • Ten en cuenta lo que otros quieran aportarte desde la crítica constructiva. Eso puede ayudarte a ver tu propio camino desde diferentes perspectivas. Luego, podrás tener una visión más amplia de todo.
  • Valorar las opiniones de los demás sin perder el norte es importante para poner las cosas en perspectiva, pero también para darte cuenta de que existen diversas opciones que puedes elegir para ajustar el rumbo, si llegase a ser necesario.
  • Permítete equivocarte, aprender y reaprender, tantas veces como sea necesario.
  • Si el plan A no funciona, pasa al plan B o incluso al C.
  • Si tienes que detenerte en algún momento para pensar bien las cosas, hazlo. Tómate tu tiempo, pero evita quedarte indefinidamente en la zona de confort.

Si no puede ser, no será

Caminar descalzo por la playa para el dolor de pies

Aunque tengas muy claro lo que quieres conseguir, e incluso tengas un plan B por si acaso, es importante que seas consciente de si lo que deseas lograr es o no posible.

A veces nos sentimos terriblemente activos y ansiosos por lograr lo que ambicionamos. Sin embargo, en ocasiones también nos cegamos.

Pongamos como ejemplo que quieres iniciar una relación de pareja con una persona que te gusta. No obstante, este individuo ya te ha dicho que eso no es posible.

Estás caminando en línea recta, te has encontrado con una barrera y, aún así, sigues dándote cabezazos contra esa pared. Puede que sea orgullo u obsesión. Lo que sí es cierto es que esto no te hará feliz y te causará un gran dolor insistir en ello.

No importa si esto te sucede en el mundo de la pareja, de otro tipo de relaciones o en el ámbito laboral. No puedes aferrarte a algo que no es seguro. Porque en esta vida nada lo es.

Caminando en línea recta solo conseguirás desilusionarte. Así que intenta ser más positivo y tener la mente más abierta. No todo saldrá perfecto a la primera.

Recuerda que la vida es como los caminos. Algunos tienen senderos, otros, pequeños caminos, muchos, lugares poco explorados apenas definidos… Tú decides quedarte atrapado en esa zona toda tu vida, sin poder salir hasta que no te quede otra. Pero para entonces estarás destrozado.

No tengas miedo de dar media vuelta y optar por tomar un rumbo desconocido. Así, sí que llegarás lejos.