¿Qué causa la enfermedad hemolítica del recién nacido?

La enfermedad hemolítica del recién nacido surge por una incompatibilidad entre la sangre de la madre y del feto durante el embarazo. Algunos cuadros son mortales.
¿Qué causa la enfermedad hemolítica del recién nacido?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 28 mayo, 2021.

Última actualización: 28 mayo, 2021

La enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN), también llamada eritroblastosis fetal, es una patología de naturaleza autoinmune que puede ser fatal durante el desarrollo de un bebé. En este cuadro clínico la madre fabrica anticuerpos que pasan a la placenta y, por error, destruyen los glóbulos rojos del feto.

Como resultado de esta falta de glóbulos rojos durante el desarrollo, el bebé tiene anemia antes de nacer. Por desgracia, los efectos de esta enfermedad hacen que la tasa de mortalidad del niño sea del 50 %, así que el pronóstico no es nada positivo.

¿Qué es la enfermedad hemolítica del recién nacido?

La enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN o hemolytic Disease of the newborn) es una condición de tipo autoinmune basada en las diferencias sanguíneas entre madre e hijo. Generalmente, en el ámbito clínico se conciben los grupos sanguíneos en las categorías de A, B, O y AB, pero existe otra distinción de este fluido en lo que a tipología se refiere: Rh + y Rh -.

El factor Rh es una proteína integrada en los glóbulos rojos o eritrocitos. Dependiendo de su presencia o ausencia se distinguen los 2 grupos citados. Como veremos, esta diferencia es el causal principal que propicia la aparición de la enfermedad hemolítica del recién nacido en su variante más grave.

Cifras epidemiológicas

StatPearls nos muestra ciertas cifras que evidencian el desarrollo de la EHRN a lo largo de la historia. Entre ellas destacamos las siguientes:

  • Hasta la década de 1970, la enfermedad hemolítica del recién nacido afectaba al 1 % de los neonatos, con una mortalidad del 50 %.
  • Mediante técnicas de inmunoprofilaxis esta incidencia bajó a partir de 1968 del 1 al 0,5 %. A día de hoy, la prevalencia se calcula en 1-3 pacientes cada 1000 partos.
  • La mayoría de la población es Rh +, pero los porcentajes de pacientes Rh – aumentan en ciertos grupos étnicos. El 15 % de las personas blancas son Rh -, mientras que en las etnias negras e hispánicas estas probabilidades se reducen al 5 % y 8 %, respectivamente.
  • Los nativos americanos son los que menor proporción de personas Rh – presentan, con solo un 1 % de la población con este carácter.

La población blanca es la que más en riesgo se encuentra para esta condición, pues una mujer Rh – tiene un 85 % de probabilidades de tener descendencia con un hombre Rh +. Esta incompatibilidad en el factor Rh promueve que el feto experimente la enfermedad hemolítica del recién nacido.

Tipos de sangre.
Los tipos sanguíneos, en grupo y factor, son los que determinan la patología. Sobre todo el factor Rh.

Síntomas relacionados con la patología

El International Journal of Pharmacotherapy nos muestra los síntomas más comunes del neonato ante esta patología. En primer lugar, el niño nacerá con ictericia (piel amarillenta), palidez epidérmica por anemia, hepatoesplenomegalia (aumento de tamaño del hígado y el bazo) e hidropesía fetal en los casos más severos.

La bilirrubina es un pigmento biliar de color amarillento que se sintetiza cuando se degradan los glóbulos rojos. Como en el paciente estos eritrocitos están siendo destruidos de forma continua, se acumula la bilirrubina sin conjugar en los tejidos y otorga el preocupante color amarillento de la piel.

Por otro lado, la hidropesía fetal se define como la acumulación de grandes cantidades de líquido en 2 o más zonas del cuerpo. Estas deformidades físicas al momento del nacimiento son producto de los desajustes metabólicos por el ataque inmunitario materno.

La anemia es el signo clínico más claro después de la ictericia, pero se observa en el análisis de sangre. Ambos son suficientes para confirmar la enfermedad hemolítica del recién nacido a nivel de diagnóstico.

¿Qué causa la enfermedad hemolítica del recién nacido?

La incompatibilidad en el factor Rh es la que causa la variante patológica más grave, pero no la única que puede desembocar en enfermedad hemolítica del recién nacido. A continuación dilucidamos las causas.

Incompatibilidad Rh

Como hemos dicho, la incompatibilidad en el factor Rh del feto y la madre son la principal causa de la EHRN con anemia y muerte fetal. Para que la enfermedad se desarrolle la madre debe presentar glóbulos rojos Rh – y el hijo Rh +, heredados del padre, tal y como indica el Manual MSD.

Una inoculación tan pequeña como 0,1 mililitros de sangre fetal al torrente sanguíneo materno es suficiente para que el proceso de aloinmunización de la madre comience. Esto significa que el sistema inmunitario materno reconoce a los glóbulos del infante como potenciales patógenos y desarrolla anticuerpos contra ellos.

Incompatibilidad ABO

En realidad, la incompatibilidad del grupo sanguíneo AB0 es el causal principal de esta patología, pero la mayoría de los cuadros se presentan de forma leve. Solo un 1 % dentro de esta categoría desembocan en una hemólisis (destrucción de glóbulos rojos) grave.

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, es posible que madre e hijo tengan un grupo sanguíneo diferente y poco compatible. Hasta el 25 % de los embarazos presentan este evento, pero solo una pequeña proporción (1 %) de las madres tienen poblaciones de anticuerpos IgG suficientemente grandes para provocar EHRN en el feto.

Por ejemplo, si la madre es del grupo sanguíneo 0 y el hijo A o B, es posible que esta comience a producir anticuerpos anti-A o anti-B. Estos anticuerpos son del tipo inmunoglobulina G (IgG) y pueden cruzar la placenta de forma sencilla. Igual que en el caso anterior, la incompatibilidad del hijo se explica por la herencia del padre.

Tratamiento y pruebas

El tratamiento más eficaz es prevenir la aloinmunización de la madre, realizando pruebas sanguíneas en ambos padres antes de que el feto empiece a sufrir el ataque inmune. En general, suenan las alarmas cuando la madre es Rh + y tiene anticuerpos contra el factor Rh.

Si el padre también es Rh -, no habrá peligro, pues el niño debe ser Rh – también. El peor escenario se confirma cuando la madre es Rh -, el padre Rh + y el sistema inmune materno ya ha comenzado a sintetizar los anticuerpos para atacar al feto.

En el caso de que la respuesta inmunitaria materna de la madre ya haya comenzado, se ha recurrido a la transfusión de sangre al feto por vía intraperitoneal, tal y como indica la Asociación Española de PediatríaEstas transfusiones le otorgarán al feto glóbulos rojos nuevos.

Si el bebé no responde bien al tratamiento se suele acudir a un parto prematuro. Cuanto antes abandone el niño el cuerpo de la madre, primero terminará el ataque de los anticuerpos a los glóbulos rojos. De todas formas, incluso fuera del entorno materno puede seguir necesitando transfusiones periódicas.

Una vez nacido, el tratamiento principal para la ictericia derivada de la enfermedad es la fototerapia. La isomerización lumínica transforma la bilirrubina en un compuesto que se puede excretar fácilmente con la orina y las heces, sin necesidad de pasar por el hígado.

Fototerapia recién nacido con enfermedad hemolítica.
La fototerapia ayuda a tratar la ictericia. Es un método seguro que también se aplica en otras patologías de los recién nacidos.

La importancia de la inmunización

Se puede evitar que una madre Rh – desarrolle anticuerpos frente a un bebé Rh +. Para ello se le inyecta un preparado con inmunoglobulinas especiales a las 28 semanas del embarazo, cuya finalidad es disfrazar a los eritrocitos del infante para que el sistema inmunitario materno no los reconozca como una amenaza.

Prevenir la enfermedad hemolítica del recién nacido con los controles gestacionales

La enfermedad hemolítica del recién nacido es una patología que sucede muy poco, en menos de 3 casos por cada 1000 infantes. Además, no todos los cuadros clínicos se manifiestan con hidropesía fetal, ictericia, anemia, fallo orgánico y muerte. Las incompatibilidades provocadas por el sistema ABO son mucho más leves y, por fortuna, suelen acabar bien.

El mejor tratamiento para evitar esta entidad clínica es seguir a rajatabla los análisis médicos durante el embarazo. Si se sospecha que la madre va a desarrollar una respuesta inmunitaria contra el feto, será suficiente con la inmunización mediante la vacuna para prevenir el cuadro.

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