6 causas del flujo vaginal amarillo

Los especialistas suelen evaluar el flujo vaginal para detectar cambios en la salud íntima de la mujer. Habitualmente, las modificaciones de color orientan a procesos infecciosos.
6 causas del flujo vaginal amarillo
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 05 marzo, 2022

El flujo vaginal es uno de los principales mecanismos protectores de la zona íntima femenina. Por lo general, este es un líquido transparente y sin olor, segregado por las glándulas de la vagina y el cérvix para arrastrar impurezas y lubricar los genitales. ¿Te interesa conocer cuáles son las causas del flujo vaginal amarillo? A continuación te contamos las 6 más comunes.

La consistencia y el color del flujo vaginal suele reflejar el estado de la mucosa cervicouterina, en función del ciclo menstrual y los cambios en la microbiota genital. La manifestación de una descarga genital un poco amarillenta no siempre es indicativa de un problema grave.

Sin embargo, las infecciones son las causas más comunes del flujo vaginal amarillo. Sobre todo si la descarga es fétida y se acompaña de dolor al orinar y escozor en la zona íntima.

1. Tricomoniasis

La vaginitis por Trichomonas vaginalis es considerada la enfermedad de transmisión sexual (ETS) de causa no viral con mayor prevalencia en todo el mundo. Esta es una parasitosis que invade la mucosa de la vagina y del cérvix, interfiriendo con el metabolismo celular y produciendo toxinas.

Los síntomas de esta infección suelen presentarse luego de 1 a 3 semanas del contagio. Estudios estiman que más del 50 % de las personas afectadas presentan un flujo vaginal amarillo, espumoso y con mal olor.

De igual forma, se evidencian los siguientes síntomas:

  • Enrojecimiento de la zona genital.
  • Escozor intenso en la vulva y la vagina.
  • Ardor al orinar.
  • Molestias durante las relaciones sexuales.

El diagnóstico clínico se basa en la inspección genital, visualizando un cuello uterino con hemorragias petequiales, denominado cérvix aframbuesado. Además, es indispensable la toma de una muestra y el cultivo de la misma para la identificación del germen.

El tratamiento incluye el uso de metronidazol.

2. Gonorrea o blenorragia

La gonorrea es una de las causas más frecuentes de flujo vaginal amarillo. Esta es una afección genital causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae que afecta a hombres y mujeres. Por lo general, suele comprometer la uretra, el cérvix, el recto y la boca.

En la mayoría de los casos es transmitida durante el contacto sexual y es más común en las mujeres jóvenes con varias parejas sexuales. Algunos de los síntomas característicos son los siguientes:

  • Molestias al orinar.
  • Sangrado genital.
  • Aumento de la descarga vaginal.
  • Dolor en la parte baja del abdomen.
  • Flujo vaginal fluido, amarillo o blanquecino.

La identificación del gonococo en las muestras vaginales, junto con la clínica, suelen sustentar el diagnóstico. En las formas no complicadas, el tratamiento se basa en la administración de antibióticos vía oral, bajo estricta supervisión médica.

Antibióticos para flujo vaginal amarillo.
Si la causa del flujo es una bacteria, el tratamiento se basará en antibióticos, por vía oral o vaginal.

3. Vaginosis bacteriana

Esta es una de las infecciones genitales más comunes en las mujeres. Es originada por la bacteria Gardnerella vaginalis junto a otros microorganismos, ante una alteración de la microbiota normal de la vagina. Puede ser resultado de relaciones sexuales sin protección o por el uso de duchas vaginales en exceso.

Investigaciones afirman que la vaginosis bacteriana se presenta de forma clásica con un flujo vaginal con olor a pescado, de color amarillo-grisáceo, fluido y en cantidad moderada. De igual forma, suele acompañarse de escozor vulvar, ardor vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

Además, es común que exista un aumento brusco del pH y una reducción de la flora habitual de la vagina. La terapia médica se basa en el uso de metronidazol o clindamicina, tanto por vía oral como tópica.



4. Infección por clamidias

La clamidiasis es una ETS producida por la bacteria Chlamydia trachomatis que compromete el cérvix, la uretra y el recto. Suele presentarse en los hombres y las mujeres sexualmente activas. Por lo general, los síntomas pueden tardar hasta 3 semanas en aparecer.

De igual forma, la infección por clamidias es una de las principales causas del flujo vaginal mucopurulento y amarillo en las mujeres. Además, son frecuentes las siguientes manifestaciones:

  • Sangrado vaginal durante o posterior al sexo.
  • Dolor pélvico moderado a severo.
  • Micción dolorosa.

La clamidiasis aumenta el riesgo de varias complicaciones a corto y largo plazo si no es tratada a tiempo. La enfermedad inflamatoria pélvica, la peritonitis, la infertilidad y la perihepatitis son algunas de las consecuencias.

5. Cervicitis

La cervicitis es la inflamación del cuello uterino o cérvix. Puede ser resultado de procesos infecciosos, alergia a preservativos o espermicidas y alteraciones de la flora vaginal. El sangrado poscoital y la descarga vaginal anormal son algunos de los síntomas más frecuentes.

Esta afección es uno de los principales motivos de consulta ginecológica. El diagnóstico se basa en la clínica, los antecedentes y la toma de muestras del cérvix.



6. Uretritis

Se trata de la infección e inflamación de la uretra, siendo esta última la encargada de llevar la orina desde la vejiga hasta el exterior durante la micción. Esta enfermedad puede ser causada por hongos, bacterias o virus.

La uretritis se caracteriza por la presencia de una secreción uretral verde amarillenta, fluida o espesa, de acuerdo al germen implicado. Además, algunas mujeres pueden presentar sangrado fuera del ciclo menstrual y molestias leves el orinar.

El diagnóstico es clínico y se fundamenta en las pruebas de laboratorio para determinar al germen. El tratamiento suele incluir el uso de antibióticos por vía oral durante al menos 1 semana.

Uretritis aumenta el deseo miccional.
Con la uretritis aparecen síntomas marcados en el sistema urinario, aumentando la frecuencia de las micciones.

Una señal de alarma en tu zona íntima

Este cambio en el flujo es una señal clara de que algo no anda bien en la flora o en la mucosa interna de los genitales. De igual forma, la presencia de escozor y ardor al orinar suelen aumentar la sospecha de un proceso infeccioso subyacente.

Los especialistas en ginecología son los únicos capacitados para atender este malestar y brindar el tratamiento adecuado. Además, es recomendable mantener una adecuada higiene genital, utilizar preservativos durante las relaciones sexuales y llevar un control del ciclo menstrual.

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