Chequeos médicos deportivos: ¿quiénes deberían hacérselos y para qué?

Realizarse un chequeo médico deportivo es fundamental, tanto si eres amateur como si te dedicas de forma profesional a una disciplina. Aprende para qué sirven estas revisiones y cada cuánto deberías hacértelas.
Chequeos médicos deportivos: ¿quiénes deberían hacérselos y para qué?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 29 diciembre, 2021

Cuando hacemos ejercicio, en el organismo se produce un aumento de las exigencias fisiológicas. Si no estamos en buena forma o el incremento en la exigencia no se hace de manera progresiva, corremos el riesgo de exceder nuestra capacidad. Con la finalidad de garantizar la salud en la práctica deportiva, surgieron los chequeos médicos deportivos.

El principal objetivo es prevenir los riesgos asociados al deporte y ofrecer claves para potenciar el rendimiento. Dicho de otra forma, en personas no familiarizadas con el ejercicio será una herramienta de prevención; y en deportistas consumados, una vía para optimizar los resultados.

Estos chequeos médicos deportivos se adaptan de manera individual a las características de cada persona, ya que varían según el deporte que se haga, el nivel de competición o la forma física previa.

¿Quiénes deberían hacerse un chequeo médico deportivo?

De forma general, hay que dejar claro que un chequeo médico deportivo está indicado para todas las personas que practiquen deporte, ya sea amateur, de fin de semana o en nivel de competición. Conviene, y es lo más seguro, que toda persona que haga deporte conozca la capacidad de su organismo para responder al aumento de la actividad física.

Dependiendo del nivel de preparación y la exigencia, el chequeo se adaptará. Conocer el punto de partida es la mejor garantía para asegurarnos que podemos disfrutar del deporte de manera saludable.

Pero sin dudas, el objetivo primordial de estos chequeos médicos deportivos es el de evitar la muerte súbita de los deportistas. La misma se suele presentar en personas que rondan los 40-50 años y se inician, por ejemplo, en carreras de larga distancia, como una media maratón.

Quiere decir que las prácticas deportivas intensas son un factor de riesgo. Estas altas exigencias estarían asociadas a un tipo de patologías conocidas como miocardiopatías.

Pero la finalidad del chequeo no se limita a la prevención de la muerte súbita, sino que existen otras muchas patologías que pueden acentuarse como consecuencia de la actividad física. Un estudio individualizado será muy válido para prevenir lesiones musculares, articulares o biomecánicas.

¿Cada cuánto tiempo es recomendable repetir el chequeo médico deportivo?

El ejercicio aporta infinidad de beneficios al cuerpo y a la mente:

  • Mejora la salud cardiovascular.
  • Incrementa la capacidad respiratoria.
  • Tonifica los músculos.
  • Potencia la autoestima y mejora la sociabilidad.

Sin embargo, existen riesgos que se deben asumir y conocer. A partir de los 35-40 años, lo aconsejable es hacer un chequeo médico deportivo cada 5 años, siempre y cuando no haya un cambio drástico en el estado de salud o se modifique la exigencia del deporte que se realiza.

Control médico para un chequeo deportivo.
Existen protocolos que los médicos siguen para realizar un chequeo médico deportivo y revisar los órganos más relevantes.

¿Qué significa tener un apto físico?

El apto físico deportivo es la condición que garantiza la realización de manera segura de una cualquier actividad física, ya sea recreativa o de competición. Se obtiene tras pasar unas pruebas de cribado.

El resultado apto suele tener una vigencia de un año (una temporada para los deportistas de élite). Aunque no existe una regularización clara en su implantación ni en su periodicidad, por lo que depende del perfil de la persona y de la práctica deportiva que realice.



¿Qué estudios se realizan?

Existen diferentes tipos y modalidades de chequeos médicos deportivos. El básico tiene como finalidad descartar la posibilidad de un caso de muerte súbita en el futuro, por lo que valorará los antecedentes familiares y personales a través de una entrevista, luego procederá con un examen físico exhaustivo y un electrocardiograma.

Si se viera algo sospechoso en el electrocardiograma o hubiera antecedentes de interés, convendría ampliar los métodos complementarios.

En términos generales, las pruebas que se pueden hacer son las siguientes:

  • Analítica de sangre: sirve para valorar parámetros de adaptación muscular y la capacidad de transportar oxígeno de la sangre. Además, da información sobre posibles patologías que pudiesen condicionar la salud de base.
  • Electrocardiograma en reposo: valora la actividad eléctrica del corazón en reposo.
  • Ergometría o prueba de esfuerzo: analiza la actividad eléctrica del corazón durante el esfuerzo, es decir, la respuesta que tenemos al ejercicio. Ideal para detectar anginas y arritmias.
  • Espirometría: es una prueba sencilla para valorar la función o capacidad pulmonar que tenemos.
  • Ecocardiograma: observa la estructura del corazón, analiza las válvulas y las paredes cardiacas.
  • Prueba de esfuerzo con medición de gases: mide el consumo de oxígeno que tenemos durante el esfuerzo y, si se repite en estudios sucesivos, permite conocer la mejora del rendimiento.
  • Estudio cineantropométrico: medición de los porcentajes de grasa, músculo y tejido óseo, que se relacionan con la talla, el peso y la constitución corporal.
  • Estudio nutricional: se combina con pautas específicas de alimentación, ajustadas para cada caso.


¿Es igual el chequeo médico deportivo de los adultos que el de los niños?

En principio, la finalidad del chequeo médico deportivo es similar en adultos y en niños. Lo que se pretende es conocer el cuerpo y los límites que tenemos para prevenir lesiones y evitar riesgos.

En los niños, la clave está en analizar posibles anomalías cardiacas, ya que el test deportivo será de las primeras pruebas que se realicen. Otro pequeño matiz a tener en cuenta en estas edades tempranas es descartar cualquier signo de disfunción neurológica o muscular.

En los niños hay que poner especial atención a la exploración de la motricidad, la fuerza y los reflejos, además de la flexibilidad.

Los pilares del chequeo pediátrico serán la entrevista clínica, los antecedentes personales y familiares y la exploración física, que junto al electrocardiograma darán una información suficiente. La ergometría es más frecuente para los adultos, ya que la probabilidad de sufrir patología cardiaca es mayor.

Ergometría en los chequeos médicos deportivos.
La prueba de esfuerzo o ergometría ya forma parte de los exámenes habituales para los adultos. No así en niños.

¿Cuáles son las alteraciones más frecuentes que se detectan en los chequeos médicos deportivos?

El chequeo médico deportivo puede dar mucha información, pero lo principal es buscar indicios para evitar la muerte súbita. Para ello, el electrocardiograma es de vital importancia.

Pero estos análisis pueden descubrir otra serie de problemas cardiacos, como una displasia arritmogénica que desencadene una arritmia, una miocardiopatía hipertrófica que condicione un bombeo ineficaz, un síndrome de Brugada, patologías en las válvulas del corazón y posibles soplos.

Los problemas orgánicos metabólicos, como alteraciones en la glándula tiroides, anemias, casos no diagnosticados de diabetes, también son susceptibles de ser hallados en esta revisión. Y por último, la escoliosis, que es la desviación de la columna vertebral.

¡Haz el chequeo!

En la actualidad casi no existen eventos deportivos ni establecimientos vinculados al ejercicio que no exijan chequeos médicos deportivos a los participantes. Pero si realizas la práctica de manera amateur, sin entrenadores y sin asistir a un lugar físico especializado, también deberías hacértelo.

La detección de una alteración a tiempo puede significar una diferencia enorme en el futuro. Esto aportará seguridad para tu práctica, una mejora en el rendimiento y tranquilidad.

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