Claves para la gestión de las emociones en familia

La gestión de emociones desde la infancia ayudará a los pequeños a tomar mejores decisiones en el futuro, controlar sus impulsos y tener en cuenta a sus interlocutores.
Claves para la gestión de las emociones en familia
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales el 12 marzo, 2021.

Última actualización: 12 marzo, 2021

Las emociones tienen una función adaptativa y, en sí mismas, no son ni buenas ni malas. A veces, sentir rabia nos ayuda a poner límites antes situaciones que nos disgustan. El miedo, por su parte, nos predispone a la acción, escapando del peligro. Por eso es importante aprender sobre la gestión de las emociones en familia, ya que este ámbito es ideal para iniciar con la práctica.

La gestión de las emociones, es decir, la identificación, la expresión y la regulación, es un proceso que puede traer múltiples beneficios. Entre ellos, ser dueños de nuestras reacciones emocionales y tomar decisiones sin que los impulsos nos pasen por encima.

Este proceso, que requiere de enseñanza, aprendizaje y práctica, encuentra en la familia el lugar óptimo para dar sus primeros pasos. Es un andamio que permite la prueba y el error.

La importancia de gestionar las emociones en familia

La importancia de gestionar emociones en la familia tiene que ver con 2 asuntos que se relacionan entre sí:

  • En primer lugar, la familia es el primer sistema social en que las personas se desarrollan, crecen y se vinculan. Es importante que sea un espacio en el que todos sus miembros se sientan a gusto.
  • En segundo lugar, todas las habilidades que se adquieran en este ámbito son las que se pondrán en juego más adelante, por lo que es crucial que sus miembros aprendan a gestionar sus emociones.

La gestión de emociones en familia ayudará a tomar mejores decisiones en el futuro, a controlar los impulsos, a considerar las consecuencias de los actos y a tener en cuenta a los interlocutores.

La dimensión emocional es esencial en el desarrollo integral de la personalidad, pero también es la base para el autoconocimiento y el autocuidado. Asimismo, es importante tener en cuenta que en la infancia, a través de la gestión emocional, estarán desarrollándose y fortaleciéndose determinadas conexiones cerebrales.

Claves para gestionar las emociones en familia

Te traemos ahora algunas claves para gestionar las emociones en familia. Tómalas como guías para el desarrollo de un proceso intrafamiliar que no se acabará nunca, quizás, y que requerirá esfuerzo de parte de todos los miembros.

1. Identificar las emociones

Es muy importante reconocer cuáles son las emociones que estamos viviendo, cuál es nuestra reacción y qué la originó. Como adultos, también debemos ayudarlos a poner un nombre a lo que sucede.

De este modo, podremos poner en juego distintos recursos para afrontar lo que pasa. No debemos perder de vista cómo es la manifestación en el cuerpo.

2. Expresar y regular las emociones

Es importante que en la familia se permitan espacios para expresar cómo nos sentimos y crear un lugar seguro para compartir las vivencias. De hecho, debemos considerar a las emociones como aliadas, ya que nos sirven como termómetro de lo que está pasando.

En la expresión hay que tener en cuenta la regulación de las emociones. Esto parte de considerarnos no solo a nosotros, sino también a las otras personas. La empatía es un componente crucial y hay que desarrollarlo.

Para que un niño o niña aprenda a regularse, primero necesita de un adulto que lo acompañe. Seguramente, en los primeros años de la infancia serán las muestras de afecto corporal lo que funcione mejor, mientras que a medida que se crece, la palabra ganará protagonismo.

3. Mantener una comunicación positiva

La gestión de las emociones en familia va de la mano de la comunicación. En este sentido, es importante establecer algunos acuerdos, como por ejemplo, que nadie se dejará de querer por estar enojado con la otra persona o que no se admitirán las faltas de respeto a pesar de sentir rabia.

Esto permite validar las emociones, pero también establecer un marco de convivencia. Cruzar los límites no está permitido.

Se deben propiciar espacios para una comunicación asertiva, clara y directa. Se recomienda evitar conversaciones del tipo teléfono descompuesto o los “me dijo, te dije”.

4. Entender que cada miembro es único

Por último, también es necesario comprender que cada miembro de la familia tendrá un estilo particular para identificar sus emociones. Así, las estrategias a implementar deben ser respetuosas de la individualidad y no ser de talle único.

Hay que tener presente que la educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente. Por eso, si aprendemos a conocernos y esas estrategias se construyen en familia, es más probable que tengamos éxito.

Herramientas para la gestión de las emociones en familia

Algunas herramientas para poner en práctica las claves anteriores pueden ser las que presentamos a continuación. Descúbrelas y aprende a utilizarlas.

Búsqueda de soluciones

Ante una idea o situación que desagrada o molesta, es importante que los miembros  de la familia puedan comprometerse en su resolución. Una buena pregunta siempre es colectiva e invita a todos a tomar parte en la acción.

¿Qué podemos hacer para que esto no se vuelva a repetir? ¿A qué acuerdo podemos llegar para que las cosas empiecen a cambiar? Aquí resulta interesante escuchar las opiniones de cada uno.

Incluso se pueden anotar mientras conversamos para no olvidarlas. Una vez que tenemos varias ideas, lo que sigue es elegir una o dos y lograr el compromiso del conjunto.

Juegos, películas y uso de metáforas

Todas son herramientas que funcionan para trabajar algunos temas más difíciles de abordar o cuando no sabemos cómo hacerlo. Los juegos permiten ponerle el cuerpo a la emoción, representar un rol y también ubicarse en el lugar del otro.

Por su parte, las películas facilitan identificarse con un personaje o rechazarlo, por lo que también nos permite exponer un punto de vista. Además, el juego refuerza otros valores, como el trabajo en equipo por una meta en común.

Actividades para conocerse

Para poder conocer cómo se siente el otro es preciso conocer sus gustos e intereses, sus miedos, las cosas que le hacen bien. De este modo, también vamos a poder identificar qué le sucede, facilitar su expresión y ayudar a regularse si es necesario.

Programar actividades en familia, tanto recreativas como de estudio, es útil para acercarse y crear un clima de confianza. Aquí es importante tener presente la calidad del tiempo que brindamos, que es mucho más importante que la cantidad.

Crear una zona segura o de calma

Esta es una estrategia adecuada para emplear cuando se necesita que los niños y niñas se calmen. En esta zona segura habría algunos juguetes, almohadones y adornos. La idea es que puedan adquirir habilidades de autorregulación.

Incluso, se recomienda que los adultos también tengan una zona segura cuando estén a punto de perder la calma.

Respirar profundo

Tan sencillo como eso: es una estrategia básica y fácil de accionar cuando estamos estresados o ante una situación de desborde. En estos momentos estresantes solemos respirar más corto y no nos oxigenamos bien, por lo que responde el sistema límbico.

De modo que, para recuperar el eje, lo mejor es empezar por respirar hondo, llenar los pulmones de aire, inflar la panza y luego soltar el aire con tranquilidad.

La gestión de emociones en familia no es una moda

Muchas personas creen que la gestión de las emociones es una moda. Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que, durante mucho tiempo, se ha descuidado lo emocional, ya que se dio más valor a lo racional.

Sin embargo, nunca debió perder importancia. Ni sobrevaloración del pensamiento ni subestimación de las emociones: ambos aspectos, actuando juntos, son un equipo de primera.

Como premisa a la hora de educar, debemos pensar que funcionar a cerebro pleno es lo que verdaderamente permite que podamos desarrollar nuestro potencial.

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