7 claves para tolerar y gestionar la incertidumbre

Para tolerar la incertidumbre debemos aceptar que la misma existe. De esta manera, nos orientamos a pensar en términos de recursos y no de carencias.
7 claves para tolerar y gestionar la incertidumbre
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 20 julio, 2022

¿Pasará eso o no? ¿Y si pasa? Esta es la forma en la que luce la situación concreta en la que no podemos tolerar la incertidumbre. Preguntas sobre el futuro, sobre escenarios remotos que nos desorientan.

Sin embargo, esa excesiva preocupación le da más importancia. Hace crecer miedos y preocupaciones.

Además, opera en el sentido contrario: en lugar de permitirnos pensar soluciones, nos bloquea en un callejón sin salida. Para aprender a tolerar la incertidumbre, lo principal es aceptar que existe.

Se trata de indagar en una situación para diferenciar aquellos aspectos que están bajo nuestro control, de los otros que nos exceden. Es necesario partir desde ese punto de humildad; lo que también nos ayudará a tolerar mejor la frustración.



Algunas de las claves a la hora de gestionar la incertidumbre son las siguientes.

1. Ocuparse, no preocuparse

Una recomendación para tolerar la incertidumbre es focalizar nuestros esfuerzos en aquellos aspectos que sí podemos prever y anticipar. De este modo, sacamos la atención de aquellas situaciones probables, que solo nos generan ansiedad y preocupación.

Ocuparse nos vuelve proactivos. Preocuparse nos deja estancados y con angustia.

Ansiedad por la incertidumbre
La ansiedad por la incertidumbre nos paraliza y se alimenta un círculo vicioso.

2. Imaginar la escena temida y asociarla con nuestros recursos

Seguro que la situación que te provoca ansiedad ya desfiló una y otra vez por tu mente, causando angustia y sensación de pérdida del control. Ahora bien, debes intentar un paso más y preguntarte con qué recursos y fortalezas cuentas para hacerle frente.

Imaginar una resolución positiva es una forma de disminuir el malestar. A su vez, se abre la puerta para plantear soluciones al problema.

3. Aprender a identificar las emociones y aceptarlas

Es necesario saber cómo nos sentimos respecto a determinados temas, qué cosas nos provocan determinadas emociones. No resulta imprescindible que nos mostremos fuertes frente a los demás, cuando lo que necesitamos es contención.

Aprender a expresar y dominar las emociones, en lugar de evitarlas o huir de ellas, nos permite llegar mejor preparados y ser más dueños de nosotros mismos.



4. Evitar actos compulsivos

Un ejemplo muy claro fue lo que sucedió durante la pandemia. De repente, el mundo se encontró con una situación adversa, sin precedentes y de la que poco se sabía.

Era lógico que las primeras reacciones fueran de incertidumbre y angustia. Pero tener la televisión encendida todo el día para verificar la cantidad de internados fue contraproducente: generó más ansiedad y más angustia.

Por eso, es importante evitar los comportamientos de reaseguro que provocan un efecto rebote. A su vez, es necesario elegir muy bien las fuentes que nos informan.

5. Buscar algunos puntos de anclaje para tolerar la incertidumbre

Muchas veces podemos ir a ciegas en un camino o cuando tomamos alguna decisión. Pero es posible buscar bases que nos sirvan de apoyo:

  • Familia.
  • Amigos.
  • Pasión por lo que hacemos.
  • Vocación.

Cada quien debe saber qué es lo importante y en dónde encontrar un refugio cuando aparezca la incertidumbre.

6. Practicar la relajación

Por ejemplo, a través de ejercicios de respiración que nos ayuden a mantenernos en calma. La práctica del mindfulness, con su consigna del “aquí y ahora”, también contribuye.

7. Discutir con tus pensamientos

Debemos saber que nuestros pensamientos no son la realidad, sino una construcción. Por eso, también tenemos que atrevernos a discutirlos, a sopesar la supuesta verdad bajo la cual se encubren estas afirmaciones y relativizar aquello que se presenta como amenazante.

Muchas veces, agrandamos algunos aspectos y sobrestimamos su utilidad y probabilidad. Otro de los caminos posibles es preguntarse de qué nos estamos perdiendo o qué dejamos de lado por pensar tanto en determinado tema.

Examinar los pensamientos para tolerar la incertidumbre.
Aprender a meditar y observar los pensamientos es una buena práctica continua que reduce la ansiedad.

Las consecuencias de la intolerancia a la incertidumbre

Vivir buscando la certeza, no solo nos priva del disfrute de lo actual, sino que también convierte al futuro en algo temible. Nos somete a estados de estrés crónico y nos puede llevar a complejas situaciones:

Hay ciertos asuntos que no tienen respuestas concluyentes, en los que no siempre podremos tener el final que queremos. Mientras más busquemos y nos obsesionemos con algo, más inseguros nos sentiremos, porque nos dejaremos llevar por los sesgos cognitivos.

Por último, tal como señala Rebecca Solnit en su libro El arte de perderse, el hecho de no saber y de moverse en un terreno desconocido puede ser la punta del hilo para encontrar una salida diferente, para aprender a mirar las cosas con otros ojos, para encontrarnos a nosotros mismos. De esta manera, la incertidumbre puede ser el puntapié para desarrollar nuestra creatividad.

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  • Moscoso, M. S. (2010). El estrés crónico y la Terapia Cognitiva Centrada en Mindfulness: Una nueva dimensión en psiconeuroinmunología. Persona: Revista de la Facultad de Psicología, (13), 11-29.
  • García-Diex, Gustavo, & García-De-Silva, Rafael, & Moñivas, Agustín (2012). MINDFULNESS (ATENCIÓN PLENA): CONCEPTO Y TEORÍA. Portularia, XII( ),83-89.[fecha de Consulta 3 de Julio de 2022]. ISSN: 1578-0236. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=161024437009