¿Cómo enseñar paciencia a un niño? 6 consejos útiles

Los niños son impulsivos e impacientes por naturaleza. Pero, con tu ayuda, tus hijos podrán desarrollar la paciencia más fácilmente. Descubre cómo hacerlo.
¿Cómo enseñar paciencia a un niño? 6 consejos útiles
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 13 octubre, 2021.

Última actualización: 13 octubre, 2021

La paciencia es uno de los aprendizajes que más cuesta a todos, niños y adultos, especialmente en la era de la inmediatez. Sin embargo, los más pequeños necesitan que los ayudes a desarrollar esta virtud con el ejemplo y con estrategias efectivas. Por ello, a continuación te mostramos como enseñar paciencia a un niño.

La capacidad de esperar se va adquiriendo de forma progresiva a medida que se produce una madurez a nivel cognitivo. Es importante tener esto en cuenta para no extralimitarte y exigirle a tus hijos algo que escapa a sus posibilidades.

Los niños son naturalmente impulsivos y tienen dificultades de autocontrol; además, en sus primeros años aún no han desarrollado adecuadamente la concepción del tiempo.

Así, conviene ser comprensivos y adaptar las enseñanzas a las capacidades infantiles. No obstante, el aprendizaje de la paciencia puede iniciar ya a partir de los dos o tres años y es importante que lo fomentes desde el hogar.

¿Por qué es importante enseñar paciencia a un niño?

Niño enfadado grita mientras sufre una de las pataletas de niños.
Enseña a tu hijo a ser paciente a partir de los dos años.

La paciencia es necesaria en multitud de situaciones de la vida cotidiana de un niño. Por ejemplo:

  • Para guardar el turno de palabra en una conversación
  • Al reclamar la atención de sus padres si estos se encuentran ocupados con otro asunto
  • Si tienen que esperar para usar el baño
  • Cuando otros niños están utilizando los juguetes que él quiere
  • Para soportar la espera en situaciones monótonas o aburridas como la consulta del pediatra
  • Cuando tienen hambre y a la comida aún le falta tiempo
  • A la hora de realizar sus tareas escolares con precisión y calma en lugar de ir a toda prisa y cometer fallos

Todas estas situaciones pueden suponer un auténtico reto para tu hijo, pero es necesario que aprenda a gestionarlas. De no hacerlo, no solo sufrirá más ante la impaciencia, sino que puede dar lugar a conflictos y peleas con los compañeros o con sus padres y profesores. Al fin y al cabo, la paciencia es fundamental para vivir en sociedad.

6 consejos para enseñar paciencia a un niño

La paciencia no puede trabajarse con un niño antes de los dos años. Mientras son bebés, sus demandas y llantos han de ser siempre atendidos por los progenitores pues, de lo contrario, pueden sentir un gran temor y angustia. No obstante, a partir de esa edad, existen varias pautas que pueden ayudar a fomentar la paciencia en los pequeños.

1. Predicar con el ejemplo

¿Te has parado a analizar cómo es tu propia reacción ante la espera? Muchos adultos se desesperan al encontrar un semáforo en rojo, una larga cola en el supermercado o cuando los niños se demoran más de la cuenta poniéndose el abrigo.

Estas actitudes son percibidas por tus hijos y tienen una influencia en ellos. No puedes pedirles que sean pacientes, si tú misma les llevas corriendo de un lado para otro o te muestras frustrada e inquieta cuando tienes que esperar. Comienza por trabajar en ti para ser el ejemplo que quieres que reciban.



2. Establecer horarios y rutinas

Está bien que los niños ejerciten su paciencia, pero los adultos también han de ser conscientes de sus limitaciones. A edades tempranas, ciertos aspectos relacionados con las necesidades básicas (como el hambre, el sueño o la necesidad de ir al baño) no pueden demorarse.

Así, es importante establecer unos horarios al respecto y tratar de cumplirlos cada día. A medida que los menores crezcan y desarrollen la paciencia, será posible irlos flexibilizando.

3. Emplear juegos y cuentos

Aprender valores y desarrollar habilidades puede ser muy divertido. Así, si quieres enseñar paciencia a un niño de una forma amena y natural, puedes invitarle a jugar juegos de mesa en los que haya que respetar el turno.

También, podéis leer juntos algunos cuentos que traten este aspecto. Al identificarse con los protagonistas, el pequeño adquirirá herramientas para manejar la impaciencia.

4. Dialogar y explicar

Cocinar en familia.
Explicarle a los niños por qué deben esperar es fundamental para fomentar la empatía.

A lo largo del día, se les pide muchas veces a los niños que esperen, pero no siempre uno se toma el tiempo de explicarles por qué. Si tu hijo reclama tu atención, explícale que estás terminando de cocinar, que tienes que poner una lavadora antes o que debes terminar la llamada y cuando acabes, podrás ir a jugar con él.

De este modo, le ayudas a comprender el motivo de la espera y a fomentar la empatía en lugar de hacerle sentir rechazado o desatendido. Incluso, puedes animarle a ayudarte en las tareas para amenizar la espera y terminar antes.

5. Enseñar estrategias para regular la impaciencia

Para ayudar a tu hijo a esperar, a ser paciente o a demorar la gratificación, puedes enseñarle algunas estrategias. Por ejemplo, en un conocido experimento realizado en la década de 1960 por el psicólogo Walter Mischel se encontró que los niños que tenían éxito demorando la gratificación utilizaban las siguientes estrategias:

  • Alejarse del estímulo. Esto lo podría emplear un niño que quiere un juguete que está usando otro infante alejándose de esa escena en lugar de permanecer mirando a la espera.
  • Distraer la atención. Por ejemplo, mientras se espera en la consulta del pediatra se puede aprovechar para charlar, jugar al veo veo o dibujar en una libreta.
  • Recordar el bien que se busca (pensar antes de actuar). Mamá ha dicho que puedo comer una galleta ahora o esperar a la merienda y tomar varias. Entonces, espero para ganar esa segunda opción que resulta más atractiva. Se ha encontrado que utilizar las autoinstrucciones puede ayudar a los niños a mantenerse en su elección.


6. Aprendizaje natural

Por último, es muy positivo utilizar las situaciones cotidianas del día a día para ayudar a los niños a comprender los diferentes ritmos y a entrenar la paciencia.

Involucrarles en la cocina y en la preparación de alimentos les permite ver lo necesarios que son los tiempos para que la comida esté lista. Cuidar un jardín o un huerto les ayuda a visualizar que la propia naturaleza también tiene sus tiempos y que de nada sirve tratar de acelerarlos.

Enseñar paciencia a un niño es prepararle para el éxito

Aunque pueda parecer una cuestión banal, al enseñar paciencia a un niño le estás preparando para la vida y para la obtención de éxitos en el futuro y eso es lo que, al fin y al cabo, todo padre desea.

En posteriores revisiones del anteriormente mencionado experimento se encontró que los niños que mejor habían aplazado la gratificación se convertían más tarde en adolescentes más exitosos y seguros de sí mismos, con mayor autocontrol, más inteligencia y más capacidad para concentrarse.

Por ello, comienza a trabajar esta virtud con tus hijos desde sus primeros años. Recuerda que tu propia paciencia, calma y flexibilidad serán el mejor modo de transmitirles esta enseñanza.

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  • Gómez, I., & Luciano, M. C. (1991). Autocontrol en niños: un estudio experimental sobre dos procedimientos en la adquisición de conductas de espera. Psicothema3(1), 25-44.