¿Cómo evitar el comportamiento agresivo?

Para evitar enfrentamientos es muy importante saber expresar nuestras opiniones desde el respeto y aceptar todos aquellos pensamientos que no coincidan con nuestro parecer, sin alterarnos ni levantar la voz.
¿Cómo evitar el comportamiento agresivo?

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 25 octubre, 2022

A lo largo de nuestra historia tanto personal como social nos encontramos rodeados de manifestaciones agresivas, ya sean guerras, violencia de género, discusiones familiares o de pareja, entre otros. Pero, ¿se puede evitar este comportamiento agresivo?

Aunque pareciera que es ineludible el estar rodeados de estas situaciones, existen muchas maneras de mantenerlas alejadas. Lo más importante es fortalecer el autocontrol, ya que es clave para manejar las emociones fuertes en aquellos momentos que las detonan.


¿Qué podemos hacer? ¿Qué alternativas podemos poner en marcha? En esta oportunidad queremos compartir algunas recomendaciones claves que podrían ayudarte.

Sin embargo, has de tener en cuenta que se trata sólo de recomendaciones y que, por tanto, podrían no funcionar para evitar el comportamiento agresivo en ti mismo o alguien cercano.

Así que si en tu entorno se presentan situaciones de violencia u otros problemas relacionados, lo mejor es acudir a un profesional de la salud mental, o a servicios de ayuda social, según sea el caso.

Cómo evitar el comportamiento agresivo: 7 consejos

Hay momentos en los que es difícil evitar el comportamiento agresivo; sin embargo, cuando se vuelve recurrente, es importante meditar al respecto, antes que se convierta en la causa de más problemas. 

Veamos a continuación algunas técnicas para reflexionar, así como estrategias para manejar estas situaciones.

1. Reconocer la causa del comportamiento agresivo

En primer lugar, debemos comenzar por reconocer que estamos teniendo o hemos tenido un comportamiento agresivo e inapropiado. Una vez hecho esto, tratemos de comprender las causas por la que esto nos pasa.

Hay variadas razones por las que podemos actuar de manera impulsiva o violenta. Al respecto, en las investigaciones se señalan situaciones tales como: estar bajo una situación de estrés, estar bajo el influjo de sustancias (por ejemplo, alcohol), haber sufrido maltratos, tener algún trastorno.

Y si bien es posible que en el momento nos hayamos dejado llevar por la emoción, si reflexionamos sobre ello, la próxima vez podremos manejar mejor la situación. Aunque, en caso de que esto se torne recurrente, lo mejor es buscar ayuda.

2. Intentar no discutir fuertemente o pelearse

Peleas entre parejas

Muchas veces llevaremos razón en algún tema, pero llegar hasta la situación de pelea o tener una fuerte discusión, no significa que conseguiremos solucionar algo, o incluso convencer a la otra persona.

Entre otras cosas, puede suceder que cada parte se arraigue más en su postura, en vez de intentar entender al otro. Para ello, podemos pensar primeramente por qué pretendemos pelearnos, llegar a las voces, insultos, etc., y qué consecuencias tendrá todo esto.

Debemos tener presente que hay alternativas a las conductas agresivas. En tal sentido, existen muchas otras maneras de conseguir lo que deseamos, queremos o necesitamos, sin llegar a tener consecuencias tan desastrosas. Por tanto, barajaremos las posibles alternativas, elegiremos aquella que más nos convenga y la pondremos en práctica.



3. Autocontrol

Es bueno ser conscientes de aquello que sentimos, saber diferenciar y no dejarnos llevar tanto por el primer impulso que tengamos, sobre todo cuando somos o tratamos con personas susceptibles.

Por ello, aplicar diversas técnicas de autocontrol, como un buen uso de la respiración o la relajación, son eficaces para evitar el comportamiento agresivo. 

¿Cómo hacer?

  • Identificar si la situación presenta riesgo o no para nosotros.
  • Concentrarse en las sensaciones internas positivas.
  • Si tenemos miedo a perder el control, podemos recurrir a algunas técnicas como contar hasta 10 lentamente, dándonos un respiro.

4. Responder a las bromas

Responder bueno en una broma

A menudo somos objeto de bromas, y en vez de reaccionar adecuadamente, nos enfadamos o retraemos. En estas ocasiones, la interpretación que hemos realizado acerca de la persona que nos ha hecho la broma es negativa, creemos que quería molestarnos o ridiculizarnos.

Puede ser correcta o no, pero siempre es adecuado aprender a manejar las burlas, para no reaccionar con ira ante estas situaciones. Lo más recomendable, frente al humor, es más humor o ignorar con simpatía aquello que se dice.

Por lo tanto, identificaremos la intención de la broma, pensaremos cómo solucionarlo, y encontraremos una alternativa para evitar el comportamiento agresivo como respuesta.

5. Convencer a los demás

Convencer a alguien no significa obligar, sino usar la retórica, para mostrar a alguien una forma de hacer las cosas que consideramos mejor, para que ella voluntariamente decida si seguir o no nuestra propuesta.

Para ello, tenemos que enseñar al otro las cosas buenas de aquello que le proponemos, siempre desde el respeto, y aceptando el hecho que el otro puede no querer ser convencido.



6. Negociar

La negociación es importante cuando dos o más partes tienen diferentes opiniones y no llegan a un consenso. Negociar es llegar a un acuerdo común para las partes, no es discutir, ni pelearse. El fin es evitar el comportamiento agresivo.

En este orden de ideas, es muy importante buscar formas alternativas de resolución de conflictos, con miras a entender qué piensa y siente la otra parte. Además, no tenemos que intentar imponer nuestras ideas por la fuerza, ya que debemos tener en cuenta la voluntad de la otra persona.

En un proceso de negociación, ambas partes deben expresarse desde el respeto, y escucharse para posteriormente llegar a un acuerdo que sea beneficioso para los dos, incluso para otras partes no involucradas en la discusión, pero potencialmente afectadas.

Esto concuerda con una frase del escritor estadounidense Napoleón Hill: Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de los demás.”

7. Empatía: compartir y ayudar a los demás

Todas las personas necesitamos que nos ayuden en algún momento de nuestras vidas, por lo tanto, al igual que recibimos, también es muy importante dar al otro.

No solo podemos ayudar o compartir algo cuando nos lo piden, sino también podemos hacerlo cuando nos damos cuenta de que alguien necesita ayuda o porque simplemente nos sentimos con predisposición a ello.

Ambas formas brindan numerosos beneficios: nos harán sentir mejor tanto a nosotros como a los demás, mejoraremos nuestras relaciones interpersonales y seguramente desarrollaremos mayor empatía, para comprender a los demás y evitar molestarnos cuando algo no nos parece.

Cuándo pedir ayuda

Recuerda que lo que hemos descrito aquí son tan sólo recomendaciones que podrían no servirte ante una situación complicada de violencia y/o comportamiento agresivo.

Pero lo mejor es que acudas a un psicólogo o psiquiatra en busca de ayuda, si consideras que tú o una persona cercana tiene un problema de agresividad, que no puede resolverse con este tipo de acciones.

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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.