Cómo evitar los celos y la rivalidad entre hermanos

Muchas veces la rivalidad entre hermanos se ve desencadenada por la forma de actuar de los padres que, sin darse cuenta, pueden prestar más atención a un hijo que al otro.
Cómo evitar los celos y la rivalidad entre hermanos
Bernardo Peña

Escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña el 17 diciembre, 2020.

Última actualización: 17 diciembre, 2020

La rivalidad entre hermanos parece de poca importancia. Sin embargo, no lo es en tanto en cuanto su duración puede provocar depresión y baja autoestima en un futuro cercano. Porque, ¿quién quiere llevarse mal con su hermano?

Los enfados, las riñas y las discusiones son completamente normales, sobre todo cuando se llevan poca diferencia de edad entre ellos. A pesar de esto, es nuestro deber, como padres, estar atentos.

Cuando hablamos de celos, nos estamos refiriendo a un sentimiento que puede acabar degenerando en envidia. Asimismo, la rivalidad entre hermanos desembocará en una poco sana competitividad.

Para evitarlo, es necesario poner en práctica una serie de recursos que tenemos a mano. Como padres, es imprescindible que acabemos cuanto antes con una situación así.

¿Cómo evitar los celos y la rivalidad entre hermanos?

A continuación, presentamos algunas estrategias para evitar los celos y la rivalidad entre hermanos. Todas requieren su especial observación.

1. Nada de comparaciones

Celos entre hermanos

Aunque no quieras reconocerlo porque quizá no lo veas, en ocasiones realizamos comparaciones entre nuestros hijos. Solamente con ensalzar las cualidades de uno e ignorar las del otro ya puede ser un preliminar para que se inicie la rivalidad.

Recuerda que esto nace de un miedo a perder la atención de los padres, a pasar a ser el hijo “menospreciado”, “el que menos vale”, por lo tanto, tal y como señala esta información de la Clínica Mayo, evita las comparaciones.

Además, los celos surgen sobre todo por parte del hermano más mayor. Él ha tenido que compartir la atención que sus padres cuando antes solo se dirigían hacia él. Es más, ha tenido que observar cuántos mimos, cuidado y esmero recibía su hermano cuando era un bebé.

Aunque creamos que los niños no se enteran de nada, un sencillo “al hermano pequeño se le dan mejor los estudios” o “es más sociable” puede desatar una pelea.

2. Cuidado con tu comunicación no verbal

Madre con hijos

Es probable que pienses que tus palabras son medidas, que nunca has pronunciado verbalmente nada que pudiese dar pie a una rivalidad entre hermanos. Sin embargo, no debes olvidar que tu comunicación no verbal dice más de lo que crees.

Hasta un 70 % de lo que comunicamos es no verbal; nuestros gestos, nuestro tono de voz, cómo nos movemos… Así que, fíjate en si lo que expresas con palabras se corresponde con lo que piensas.

Puede que esas diferencias que haces con un hermano se manifiesten en una ligera mirada, un toquecito en el hombro, un tierno abrazo… Con esto, un niño sabrá si es “el favorito” o no, algo que jamás debería ocurrir. Los padres nunca tendrían por qué sentir más predilección por un hijo que por el otro.

A veces ocurre, sin darnos cuenta y sin quererlo, por ello, es necesario que hagamos un poco de autocrítica y reconozcamos si, en verdad, es este el problema.

3. Las reglas son muy importantes para evitar la rivalidad entre hermanos.

Evitar la rivalidad entre hermanos

Como bien señala la información de la Clínica Mayo de la que ya hemos hablado, establecer reglas en el hogar es importante y todos los miembros tienen que respetarlas y cumplirlas. Por eso, será muy positivo que, por ejemplo, existan algunas de las siguientes normal:

  • Juguetes personales y compartidos. A veces los conflictos surgen porque se han tomado prestadas las pertenencias del otro hermano sin pedir permiso. Con las reglas les enseñarás el gran valor de compartir y pedir permiso.
  • Respetar el espacio personal del otro. Esto permitirá que cada uno tenga su propia zona privada y les ayudará a saber respetar también el espacio de las demás personas, no solo el de su hermano.

Además de todo esto, es importante que jamás recrimines una riña o un ataque de celos por parte de alguno de nuestros hijos. Hacerlo solo incrementará su ansiedad. Por ello, resultará muy positivo hablar con él y tranquilizarlo mientras haces una reflexión sobre cómo tu actuación no ha sido la más adecuada.

Familia feliz

Sobre todo hay que tener cuidado con dejar en segundo plano a alguno de los hijos. No nos damos cuenta de que con frases como “no puedo, estoy ayudando a tu hermano” o “¿no ves que estoy ocupado?” podemos desatar una fuerte rivalidad entre hermanos.

Para corregir esto, podemos utilizar “ahora no puedo, dame unos minutos” o “espera que ahora estoy contigo”. Parece lo mismo, pero cambia totalmente. La forma de decirlo tiene mucho que ver. Eso sí, no hay que olvidarse de lo que comunica el cuerpo.

En definitiva, muchas de las cosas descritas anteriormente las hacemos sin darnos cuenta. No obstante, es hora de tomar consciencia de ciertas situaciones que pueden darse y de poner remedio.

Recuerda que siempre tienes la posibilidad de acudir a un profesional; un psicólogo puede ser de ayuda en estos casos en los que no se sabe cómo manejar una situación intrafamiliar.

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