Cómo hacer tomate frito casero

09 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
Te vamos a enseñar cómo preparar tomate frito casero para que te puedas beneficiar de las propiedades que este vegetal es capaz de aportarle a la salud. También te explicamos cómo guardar la preparación.

El tomate frito es una de las salsas más utilizadas a nivel mundial. Presenta la ventaja de que combina con carne y con pescado e incluso puede servir de base para la elaboración de diversas preparaciones culinarias. Por este motivo, te vamos a enseñar cómo prepararla de manera adecuada.

La ventaja del tomate frito casero es que tienes un control total sobre cada uno de los ingredientes que utilizas. Las variedades comerciales a menudo contienen azúcar o aditivos, lo que puede empañar su valor nutricional. Podrían ser negativas para la salud si se consumen con regularidad. Con la receta que te vamos a presentar no tendrás este problema.

Propiedades del tomate

Antes de entrar de lleno con la receta, es importante que conozcas algunas de las propiedades del tomate. Este vegetal contiene un fitonutriente en su composición, el licopeno, capaz de generar un efecto positivo.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Atherosclerosis, la ingesta regular de licopeno es capaz de proteger frente al desarrollo de ciertas patologías cardiovasculares. Esta sustancia es una variedad de caroteno que le otorga el color rojo al producto.

Por otra parte, el tomate destaca por contener vitamina A, un nutriente que ha demostrado ser esencial a la hora de prevenir la degeneración macular del ojo. De este modo, se reducen los problemas de visión. Por si fuese poco, también participa en la cicatrización de las heridas y en el mantenimiento de la salud hepática.

Tomates frescos en una tabla.
Los tomates son vegetales con un contenido rico en licopenos y vitamina A.

Para saber más: Propiedades del licopeno y alimentos que lo contienen

Receta de tomate frito casero

Para la elaboración de esta salsa tendrás que contar con los siguientes ingredientes.

Ingredientes

  • 2 a 3 kilogramos de tomates maduros.
  • 2 pimientos rojos.
  • 1 pimiento verde.
  • 2 dientes de ajo.
  • 4 cebollas.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • 1 cucharadita de azúcar.
  • 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra.

Modo de preparación

El primer paso es lavar bien todas las hortalizas, para de este modo asegurarnos que se eliminan los restos de pesticidas que puedan permanecer en la superficie. Acto seguido se pelan y se cortan las cebollas y el ajo para la elaboración de un sofrito. Será necesario utilizar el aceite de oliva virgen extra para darle una alta calidad a la preparación.

Una vez que están en la olla las cebollas, los ajos y el aceite, se cocina a fuego medio durante al menos 15 minutos hasta observar un ligero color tostado en la parte superior de los vegetales. Ten en cuenta que este toque tostado permitirá aportar algo de dulzor, lo que reducirá la necesidad de añadir azúcar.

Al tiempo que el sofrito coge su punto, es necesario cortar los pimientos en trozos bastos para añadirlos a la olla junto con los tomates, elevando el fuego a la máxima potencia. Es necesario remover durante unos minutos para evitar que las hortalizas se quemen y para que se junten los sabores.

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La cocción de la salsa es fundamental

Una vez que las hortalizas empiezan a soltar líquido, ya se puede bajar la potencia del fuego. En este momento, incluso se podría valorar la opción de introducir alguna especia para aportar un toque distinto. Tanto el laurel como el orégano son dos buenas opciones. Una vez reducido el fuego, hay que dejar que la salsa se cocine sin remover durante al menos 30 minutos.

Cuando el tiempo ha finalizado, es el momento de triturar la salsa para obtener una textura fina. Es importante asegurarse de que no quedan semillas en estado sólido, ya que podrían estropear el resultado final.

La receta todavía no está lista. Una vez bien triturado el conjunto de los ingredientes, hay que volver la mezcla a la olla. A fuego lento se seguirá cocinando al tiempo que se añade la cucharadita de azúcar y se corrige de sal. También es posible agregar un toque de pimienta. Esto último es al gusto de cada uno.

Pasada una hora, la salsa debería de haberse reducido, siempre a fuego lento. De este modo se elimina el exceso de líquido y se obtiene una textura perfecta que ya es válida para cualquier presentación. Es fundamental remover en intervalos de 15 minutos, más o menos, para evitar que se queme el fondo.

Tomates fritos en conservas.
La preparación admite un guardado en botes de cristal para utilizar luego.

La salsa de tomate frito se puede envasar

Una vez finalizado todo el proceso conviene dejar enfriar la salsa. A partir de aquí se pueden hacer varias cosas con ella. Una es consumirla como tal, incluso recalentarla en el microondas. La otra opción es envasarla para guardarla durante un periodo de tiempo considerable.

Si te decantas por esto último, ten en cuenta que puedes comenzar el envasado cuando la salsa se encuentra templada. Lo recomendable es introducirla en botes de cristal y luego calentarlos a baño maría. De este modo se destruyen los posibles microorganismos patógenos que pudiesen existir en el bote o en el alimento. Una vez terminado dicho proceso, se puede conservar el tomate frito a temperatura ambiente en un lugar oscuro durante un año.

Lo aconsejable es que los botes de cristal, antes de su utilización, hayan sido correctamente desinfectados e higienizados. Así se reduce el riesgo microbiológico que puede resultar fatal, en determinadas ocasiones, si no se cumplieron los protocolos de limpieza.

Prepara tomate frito casero

Como has visto, la receta del tomate frito casero no es complicada, aunque sí que hay que disponer de tiempo para elaborarla. La clave es elegir hortalizas frescas de mucha calidad para aprovechar todo su sabor. Así se reducirá la necesidad de incluir azúcar en la preparación.

El tomate frito casa bien con todo tipo de preparaciones. Puede también servir de fondo para la elaboración de platos más complejos. Además, cuenta con la ventaja de conservación hasta un año envasado al vacío. Basta con cocinar un día una gran cantidad y realizar un envasado higiénico después.

  • Cheng HM., Koutsidis G., Lodge JK., Ashor A., et al., Tomato and lycopene supplementation and cardiovascular risk factors: a systematic review and meta analysis. Atherosclerosis, 2017. 257: 100-108.
  • Saari JC., Vitamin A and vision. Subcell Biochem, 2016. 81: 231-259.