¿Conoces qué es la resiliencia?

La resiliencia es un conjunto de pensamientos y actitudes que podemos aprender y desarrollar para conseguir adaptarnos y superar situaciones adversas.
¿Conoces qué es la resiliencia?
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 26 enero, 2023

¿Conoces qué es la resiliencia? Este concepto se usa para referirse a una capacidad, una habilidad o una virtud. Tiene que ver con nuestra fortaleza en un sentido no físico, sino moral, espiritual o emocional.

En cierto modo, es lo que nos permite encontrar y sacar fuerzas dentro de nosotros mismos, incluso para sobreponernos y poder seguir adelante, pese a las circunstancias.

¿Cómo se enfrenta la gente a las situaciones difíciles? ¿Cómo superamos la muerte de un ser querido o la pérdida de un trabajo? La respuesta a por qué nos adaptamos, incluso en casos tan complicados, se llama resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

Características de la resiliencia

Hay que comenzar por aclarar que este concepto en realidad proviene de la física. Según los expertos, con el mismo se hace referencia a la propiedad de los cuerpos o materiales para recuperar su forma original, una vez que dejan de actuar sobre ellos las fuerzas que pueden deformarlos.

El mismo se ha adaptado al ámbito de la psicología para referirse a ciertas actitudes o habilidades de las personas sometidas a fuerzas externas como el estrés, traumas, duelo.

Así, los especialistas la describen como la capacidad que tiene el ser humano de afrontar y superar las adversidades, y lograr adaptarse ante las amenazas, los problemas o las frustraciones.



Es cierto que todos en algún momento de nuestras vidas sentimos tristeza, incertidumbre, malestar o dolor, ya sea físico o emocional. Sin embargo, reaccionamos de diversas maneras ante ello: nos abatimos, nos molestamos, nos deprimimos. Pero no nos dejamos vencer.

A pesar de todos los obstáculos y el gran impacto de las situaciones, las personas son capaces de sobreponerse y adaptarse.

Ahora bien, ser resiliente no significa que la persona sea indiferente a las dificultades o preocupaciones. No debe confundirse, por ejemplo, resiliencia con alexitimia, la incapacidad de manifestar o experimentar emociones.

La resiliencia no es algo que simplemente tenemos o no. Todos podemos ser resilientes en mayor o menor medida. En general, esta capacidad engloba un conjunto de pensamientos, emociones y conductas que pueden ser desarrolladas por cualquier persona.

Factores relacionados con la resiliencia

No todo depende de la propia persona, ya que el apoyo emocional es uno de los factores más importantes en relación con favorecer la resiliencia. Es decir, tener cerca de nosotros a personas que nos proporcionan cariño y estimulan nuestra confianza puede hacernos mucho más resilientes. Esto es al menos lo que sugieren investigaciones recientes.

Piensa así que se han catalogado factores personales, sociales, culturales y familiares que inciden en una mayor o menor capacidad de resiliencia. En este orden de ideas, se mencionan los siguientes:

  • situación de vulnerabilidad social;
  • trastornos psicológicos;
  • funcionalidad del grupo familiar;
  • inseguridad social;
  • identificación con el grupo o cultura;
  • proyectos de vida;
  • consumo de alcohol u otras sustancias.


Por otro lado, es importante señalar que se ha sugerido que la capacidad para ser resiliente puede tener componentes genéticos. Estudios recientes han encontrado que los hombres tienden a ser más resilientes en el contexto de la adultez emergente. De hecho, un trabajo publicado en Twin Research and Human Genetics estipuló que la heredabilidad de la resiliencia suele ser mayor entre los hombres.

¿Cómo son las personas resilientes?

7 claves para la resiliencia: el coraje que llevas en tu interior

Lo más resaltante de una persona resiliente es su forma de pensar. En tal sentido, sus características fundamentales son las siguientes:

  • Acepta la realidad tal cual es, a la vez que tiene un pensamiento flexible.
  • Tiene una visión positiva de sí, confiando en sus fortalezas y debilidades.
  • Ve los problemas como retos a superar y no como posibles amenazas.
  • Tiene inteligencia emocional, por lo que sabe controlar los impulsos y emociones.
  • Cree que la vida tiene un sentido.

Además, puede presentar otras habilidades como capacidad para mejorar, hace planes y se plantea metas realistas, manifiesta empatía, habilidades en la comunicación y manejo de conflictos, sabe identificar las causas de los problemas, tiene autoconfianza y autoeficacia.

Hábitos de las personas resilientes

Aparte de las características o cualidades antes mencionadas, las personas resilientes practican una serie de hábitos; entre ellos cabe mencionar:

  • Son perseverantes y tenaces, pero cuando las cosas no funcionan de una manera, intentan otras.
  • Practican la autoexploración y reflexión, por lo cual son conscientes tanto de sus potencialidades como de sus limitaciones.
  • Se enfocan más en el presente, en cómo superar las situaciones. Si piensan en el futuro lo hacen para saber a dónde quieren llegar, antes que lo que causó el problema en el pasado.
  • Hacen lo que pueden y si no, buscan ayuda.
  • No se encierran en sí mismos, sino que exteriorizan lo que les preocupa a quien pueda brindarles apoyo.
  • Se concentran y practican el hábito del mindfulness o conciencia plena.
  • No buscan culpabilizar o responsabilizar a otros de las situaciones que atraviesan.
  • No se quejan de la mala suerte ni se preguntan: «¿por qué a mí?».
  • Extraen un aprendizaje de cada situación, cuando corresponde.
  • Aceptan cuándo tienen que cambiar.
  • Disfrutan de los pequeños detalles de la vida.
  • Ríen cuando hay que reír y lloran cuando hay que llorar.

¿Cómo desarrollar la resiliencia?

Como se mencionó, esta capacidad no es algo que tengamos algunos y otros no, sino que puede desarrollarse y puede educarse para la resiliencia. ¿Cómo? A continuación, veremos algunos consejos para ello.

1. Establecer relaciones

El apoyo emocional es uno de los factores más importantes que nos permitirán ser más resilientes. Tener buenas relaciones con los demás, aceptando la ayuda que nos ofrecen y ayudar a quien lo necesita, fortalece la resiliencia.

Al relacionarnos con otros, obtendremos retroalimentaciones positivas para fortalecer la confianza en nosotros mismos. Algunas veces, los demás pueden ayudarnos a ver un camino o una solución cuando estamos bloqueados.

2. Pensamiento constructivo

No podemos evitar que ocurran eventos amenazantes o que produzcan mucha tensión, pero sí podemos cambiar nuestra manera de interpretarlos y reaccionar ante ellos, sabiendo identificar las oportunidades que hay detrás.

Esto significa aprender a ver los problemas como retos a superar, desde una perspectiva amplia, pensando que tenemos la capacidad suficiente de afrontarlos y encontrar posibles soluciones.

3. Aceptar los cambios

Debemos aceptar que el cambio es parte es fundamental de la vida. Nada permanece igual por mucho tiempo. Sin esa comprensión, el proceso de adaptación se estancaría. Y por el contrario, la resistencia al cambio podría no favorecer el desarrollo de la resiliencia.

4. Confianza en las propias capacidades

No sabemos de lo que somos capaces hasta que lo intentamos, incluso es posible que nos sorprendamos de todo lo que podemos lograr. Pero la única forma de descubrirlo es intentarlo.

5. Conocer los límites

También debemos explorar y conocer a fondo las propias capacidades. Así podremos plantearnos metas que nos lleven al siguiente nivel, pero que al mismo tiempo sean realistas.

El autoconocimiento es el punto de partida. En este sentido, es interesante reflexionar en lo que dice la frase: «La curiosa paradoja es que, cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar».

6. Aprender en todo momento

Muchas veces tras superar un acontecimiento estresante o una adversidad, experimentamos un gran crecimiento personal. Siempre aprendemos algo nuevo acerca de nosotros mismos, de las situaciones y de la vida en general.

Ante los errores tenemos dos opciones: lamentarnos por lo que pasó o sacar lecciones de los desaciertos propios o ajenos. Esto a su vez ayudará a prevenir futuros problemas.

7. Tener metas y objetivos

Debemos proponernos objetivos, pero también actuar y no quedarnos esperando a que las cosas pasen. Tenemos las cualidades para alcanzar nuestras metas. Luchemos por ellas. Son las oportunidades para descubrir y mostrar todo nuestro potencial.

8. Celebrar los logros

Por pequeños que sean nuestros triunfos, debemos congratularnos y alegrarnos de haberlos alcanzado. Sin envanecernos, más bien con humildad, reconocemos lo que somos, lo que podemos y lo que logramos. Esto es bueno para fomentar la autoestima.

Beneficios de la resiliencia

Hay otras formas para desarrollar la capacidad de resiliencia, solo tenemos que identificar aquellas actividades que nos permitan construir nuestra estrategia personal para desarrollarla.

Ahora bien, la resiliencia nos aporta diversos beneficios, tanto en la vida personal, familiar y social. Nuestro desempeño laboral o académico se verá menos afectado, en comparación si nos dejamos abatir por los problemas.

Mostrando fortaleza ante las dificultades, seremos ejemplo para otros y un empuje para ayudarlos a salir de situaciones de apatía, frustración o desánimo.

Por último, las dificultades pueden ser una oportunidad para reinventarnos, pero la resiliencia es el motor para ello. Esta actitud es determinante y marca la diferencia entre un fracaso o un nuevo comienzo.

Te podría interesar...
5 formas prácticas para construir la resiliencia
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
5 formas prácticas para construir la resiliencia

La resiliencia es la capacidad para afrontar las adversidades, pero ¿es fácil construir la resiliencia? Lo cierto es que sí con estas claves.

Imágenes cortesía de Aaron shaver y François Vigneron



  • Boardman, J. D., Blalock, C. L., & Button, T. M. (2008). Sex differences in the heritability of resilience. Twin Research and Human Genetics11(1), 12-27.
  • Liu, H., Zhang, C., Ji, Y., & Yang, L. (2018). Biological and psychological perspectives of resilience: is it possible to improve stress resistance?. Frontiers in human neuroscience12, 326.
  • Oriol-Bosch, A. (2012). Resiliencia. Educación médica15(2), 77-78.
  • Sibalde Vanderley, I. C., Sibalde Vanderley, M. D. A., da Silva Santana, A. D., Scorsolini-Comin, F., Brandão Neto, W., & Meirelles Monteiro, E. M. L. (2020). Factores relacionados con la resiliencia de adolescentes en contextos de vulnerabilidad social: revisión integradora. Enfermería global19(59), 582-625.
  • Southwick, S. M., Bonanno, G. A., Masten, A. S., Panter-Brick, C., & Yehuda, R. (2014). Resilience definitions, theory, and challenges: interdisciplinary perspectives. European journal of psychotraumatology5(1), 25338.
  • Wu, G., Feder, A., Cohen, H., Kim, J. J., Calderon, S., Charney, D. S., & Mathé, A. A. (2013). Understanding resilience. Frontiers in behavioral neuroscience7, 10.
  • Yalcin-Siedentopf, N., Pichler, T., Welte, A. S., Hoertnagl, C. M., Klasen, C. C., Kemmler, G., ... & Hofer, A. (2021). Sex matters: stress perception and the relevance of resilience and perceived social support in emerging adults. Archives of Women's Mental Health24, 403-411.

Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.