Consejos para afrontar las secuelas mentales de una lesión

29 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales
El abordaje psíquico es clave para superar las secuelas mentales de una lesión. No se trata solo de cumplir con los pasos físicos y de rehabilitación, sino de gestionar las emociones.

En toda recuperación deportiva también se deben abordar las secuelas mentales de una lesión. Esto quiere decir que, más allá de trabajar ejercicios y programas de fisioterapia orientados a fortalecer la musculatura, a no perder la resistencia y otros objetivos, también se deben manejar las ansiedades, los miedos y las inseguridades.

La salud es integral y, aunque podemos estar en forma y preparados para la carrera de nuestras vidas, la cabeza nos juega una mala pasada y allí se acaba. Para ello, la psicología deportiva es esencial en todo abordaje de recuperación.

Efectos de una lesión en la salud mental

Es importante comprender que, como todo proceso que implica una lesión en el cuerpo, la persona se sentirá afectada. De allí que hay emociones que son propias y típicas del caso y no por ello deben resultar alarmantes. Es normal sentir preocupación, cierta angustia o temor. Incluso, en muchos casos, estos estados motivan y comprometen en la recuperación.

Sin embargo, tenemos que estar atentos cuando se presentan estados emocionales que interfieren en la vida cotidiana. Por ejemplo, insomnio, desgano permanente, depresión, ansiedad, pensamientos rumiativos, negativos y dramáticos en torno al suceso, entre otros.

Más allá de que se presente en la práctica amateur o de competencia, una lesión no solo significa una pausa en el ámbito deportivo, sino que también provoca cambios en las áreas personales, relacionales y laborales. La tristeza o la ira por la lesión sufrida se hará manifiesta de una u otra forma en el comportamiento de la persona.

Rehabilitación física de una lesión deportiva.
Junto a la recuperación y rehabilitación física hay que considerar el proceso mental que acompaña a las lesiones deportivas.

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Mentalidad y recuperación

La aceptación de la situación de la lesión es clave para gestionar las emociones y lograr una transición hacia un estado más positivo, orientado a la rehabilitación, de manera de no estancarse con ideas derrotistas.

La gestión de las emociones será clave en la recuperación. Es necesario tramitar la ira, el miedo, la tristeza o cualquier otro estado por el que esté pasando el deportista.

Asimismo, para la recuperación y el afrontamiento de las secuelas mentales de una lesión es clave también la psicoeducación, es decir, ofrecer información al deportista sobre el impacto de la salud mental en su progreso, de tal modo que comprenda la importancia de su abordaje y no la descuide.

Muchos psicólogos ofrecen un aprendizaje del deporte de manera indirecta. Por ejemplo, recomiendan videos o documentales sobre la actividad para involucrar al paciente y que siga en contacto con su área de interés. También resulta útil conversar con personas que hayan superado una lesión previamente.

El optimismo y la visualización de escenas positivas también son cruciales. Fomentar aquellos pensamientos que permiten pensarnos en las situaciones deseantes y ser capaces de reconocer el progreso diario, sin dejarse abrumar por “todo lo que falta”.

Consejos para superar el estrés mental de la lesión

Para el abordaje de la recuperación se debe conocer al paciente con el que se está trabajando, más allá de identificar la lesión en sí misma, su desencadenante o incluso antecedentes. ¿La persona deportista estaba pasando por un burn out deportivo, se sentía exigida o presionada al límite?

La personalidad y las circunstancias de vida que rodean al deportista serán una gran influencia en las acciones a seguir. Por ejemplo, indagar en los recursos de apoyo con los que cuenta, cómo son sus estrategias de afrontamiento del estrés, los sentidos que tiene el deporte en su vida, entre otras cuestiones.

De este modo, desde la psicología deportiva, se puede personalizar la intervención y ofrecer lo que necesita para afrontar las secuelas mentales de una lesión. Aún así, algunas recomendaciones generales son las siguientes.

1. Trabajar la aceptación

Es muy importante poner el foco en aceptar que existe tal lesión y que es momento de hacer una pausa para dedicarnos a una recuperación. Si bien la negación funciona como una defensa, no reconocer lo que está sucediendo puede incidir en la recuperación, en la motivación e incluso en comportamientos de riesgo.

También surgirán emociones de ira y de tristeza, como parte del duelo. Es necesario transitar una a una estas etapas hasta conseguir la aceptación y la negociación en las diferentes estrategias.

2. Fomentar la paciencia

Quizás, este es uno de los aspectos más difíciles de la recuperación. En especial cuando no hay un horizonte temporal tan claro y se depende mucho de la evolución de la lesión.

La paciencia va de la mano de la frustración, por lo que será importante reforzar de manera continua las ideas de que se está haciendo algo. En ocasiones, plantear la recuperación como un reto sirve como motivación.

También se recomienda el establecimiento de objetivos a corto plazo para evidenciar los logros y no ver la recuperación como algo lejano o imposible de alcanzar.

3. Abordar las creencias sobre la lesión

¿Cuáles son las atribuciones que hace el deportista a lo que le sucedió? ¿Mala suerte, estrés previo, fue culpa del contrincante? Es importante explorar las creencias sobre lo sucedido, tratar de identificar un panorama general de factores de influencia, de tal modo que se trabajen aquellos que resultan disfuncionales.

Por otro lado, también es importante conocer cuáles son sus estrategias de afrontamiento. No es lo mismo una persona que mira de cara al futuro y considera que la lesión es algo pasajero y solucionable, que aquella que lo vive como el final de su carrera.

La psicología cognitiva tiene mucho para aportar en este aspecto: reestructuración cognitiva, parada de pensamiento, entre otras técnicas y ejercicios.

Asimismo, como parte del trabajo sobre las secuelas mentales de una lesión, siempre resulta positivo abordar el por qué de su elección deportiva. Se trata de recuperar ese sentido para que se sienta motivada a no abandonar, a pesar del desánimo.

Tristeza por una lesión deportiva.
La ira, la tristeza y la frustración por no poder continuar con la práctica deportiva son emociones que deben gestionarse.

4. Practicar la relajación

La relajación es uno de los recursos que será clave, tanto para aliviar la ansiedad de la recuperación como por los temores una vez que se pueda retornar a la actividad física. Es necesario incorporarla como un recurso para disminuir el estrés deportivo y también como un medio para la prevención de recaídas.

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Volver a la actividad física desde lo biopsicosocial

Para volver a la actividad física, la clave es la progresión. Hay que establecer objetivos pequeños y avanzar gradualmente. Es importante también ser equilibrados con los tiempos de descanso.

Asimismo, no presionarse, respetar los tiempos y determinar cuál es el mejor momento para retomar el entrenamiento. Trabajar el registro sobre el cuerpo y el dolor es un recurso a tener presente para hacer pausas y descansos cuando es necesario. Por supuesto, es clave solicitar ayuda.

En el ambiente deportivo, la exigencia tiene una doble cara: por un lado, estimula a crecer y a superarse de manera continua, pero también resulta perjudicial, con consecuencias físicas y mentales. Hoy en día, la valoración que se le da al deporte puede generar que se pase del placer y el disfrute a la presión y al estrés en muy poco tiempo.

No importa el nivel de profesionalismo con el que se practique el deporte; para afrontar las secuelas mentales de una lesión, todas ellas deben considerarse desde una perspectiva integral, es decir biopsicosocial, trascendiendo lo médico. En este punto, la psicología deportiva puede aportar recursos para una mejor práctica y vivencia.

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