Consejos básicos para prevenir el dolor físico

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la fisioterapeuta Ainhoa Balado
Hay una serie de hábitos saludables que resultan determinantes a la hora de prevenir el dolor físico. Su práctica es importante pues, además, contribuyen a una buena calidad de vida.

¿Cómo prevenir el dolor físico? Practicar ejercicio físico frecuentemente, llevar una alimentación basada en alimentos no procesados, dormir suficientes horas, no exponerse al estrés y mantener un equilibrio emocional son las cosas que, sin duda, nos permiten llevar un estilo de vida saludable.

Asimismo, estos son «los pilares básicos» para evitar el dolor físico. Sin embargo, en muchas ocasiones, el ajetreo del día a día nos arrastra y pasamos por alto lo más importante: ¡cuidar de nosotros mismos! Veamos, entonces, de qué manera se puede prevenir el dolor físico.

La aparición del dolor físico

Identificar la faringitis
El dolor suele presentarse de la mano de la edad pero hay factores que adelantan su presencia.

El dolor o el malestar corporal suele aparecer según avanzan los años y, aunque está asociado a múltiples factores que no siempre podemos controlar, tenemos mucho que hacer para contrarrestarlo.

En la actualidad, existe una gran variedad de estudios científicos que vinculan la percepción del dolor en un tándem cuerpo – mente. Cuando el dolor es ligero y pasajero, quizá sea suficiente con cambiar ciertos hábitos.   

Ante un dolor crónico, será necesario un abordaje más global que incluya controlar el estrés o implementar técnicas de meditación. ¿Qué puedes hacer? En primer lugar, frente  la presencia de un dolor que se mantiene en el tiempo, debes consultar con tu médico.

En segundo lugar, puedes intentar aliviar el dolor o prevenir que empeore a través de la incorporación de hábitos de vida saludables a tu día a día. ¿Estás listo para poner manos a la obra y modificar tu cotidianeidad?

Actividad física regular para prevenir el dolor físico

Mujer haciendo ejercicio físico para prevenir el dolor
El ejercicio físico es uno de los hábitos más recomendados para prevenir el dolor físico. Por el contrario, el sedentarismo aumentaría el riesgo de dolencias.

Generación tras generación, vamos cambiando nuestros ritmos en la actividad diaria. Los adultos tenemos trabajos cada vez más sedentarios y los niños priorizan los dispositivos con pantalla a los juegos físicos en el parque con los amigos.

¿Qué problema hay? Los humanos estamos diseñados para estar en constante movimiento. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos señala que la falta de actividad física puede conducirnos a múltiples problemas de salud, entre los cuales se encuentra el temido dolor físico.

Por ese motivo, es importante tomar conciencia de la repercusión que tiene la falta de actividad en el organismo y ajustar, en consecuencia, los hábitos lo antes posible. ¡Los pequeños gestos pueden ser muy poderosos! Por ejemplo, podemos:

  • Estacionar el coche más lejos e ir andando al trabajo.
  • No usar el ascensor o acompañar a los niños al parque.
  • ¿Es fin de semana? ¡Una pequeña excursión en bici con familia!

Existe una multitud de deportes de bajo impacto: senderismo, natación, ciclismo, baile, calistenia, etcétera… Lo ideal es buscar el que más nos guste y nos haga sentir mejor. Con el tiempo, las molestias deberían empezar a remitir.

Mantener una alimentación saludable

Rutinas y buenos hábitos alimentarios
Lo ideal es mantener buenos hábitos alimentarios y horarios regulares para comer.

Una buena alimentación es saber comer. Si no llevamos una dieta con suficientes calorías y rica en vitaminas y minerales, ¿cómo hará el cuerpo para funcionar bien?

Curiosamente, en muchos casos, prestamos más atención a nuestro aspecto físico exterior que a la salud de nuestros órganos… ¡El espejo manda! Sin embargo, ¿sabías que lucir saludable por fuera empieza por una alimentación equilibrada?

La sociedad nos empuja a consumir alimentos rápidos, calóricos y deliciosos. Cada vez es más complicado, pero sería mejor tomarnos el tiempo de cocinar en casa. Así, podríamos aumentar el consumo de vegetales y frutas, además de minimicar las cocciones menos saludables.

¿Qué se considera una buena alimentación? Existen muchas definiciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que «la composición exacta de una alimentación variada, equilibrada y saludable estará determinada por las características de cada persona, el contexto cultural, los alimentos disponibles en el lugar y los hábitos alimentarios».

No obstante, podría decirse que la base de una buena alimentación son los vegetales, las frutas enteras y las proteínas magras. Cuando vamos al supermercado, deberíamos priorizar los alimentos de temporada, de proximidad y sin procesar.

Lee también: Nuestros dolores físicos y emociones: ¿cuál es la conexión entre ellos?

Dar un buen manejo al estrés

Manejar el estrés
Un adecuado manejo del estrés es esencial para evitar el dolor.

¿Qué vinculación hay entre el estrés y el dolor físico? No es fácil de averiguar, ya que las causas del dolor son multifactoriales. Convivir con el estrés, sea del tipo que sea, puede debilitarnos a largo plazo. No importa si es laboral, emocional o físico. Estar estresado significa que el sistema nervioso central está constantemente en “modo alerta”.

Básicamente, esta activación constante del sistema nervioso hace más probable que se active la alarma de que el cuerpo siente dolor. Pero, no solo nos hace «más conscientes de nuestro dolor», el estrés también nos puede hacer más propensos a sufrir lesiones.

Una investigación publicada en Physical Therapy explica que un cuerpo estresado libera más cortisol, una hormona que pone nuestro cuerpo en alerta, más reactivo y menos eficiente en el movimiento.

Además, el cortisol en altas cantidades inhibiría la reparación muscular y la función del sistema inmunitario. ¿El resultado? No nos recuperamos del ejercicio físico como deberíamos y el sueño suele ser menos reparador.

Descansar 8 horas diarias

¿Qué es el sueño REM?
Dormir es fundamental para tener un organismo saludable.

El cuerpo humano puede sobrevivir varios días sin comida, pero no sin dormir. Las horas de sueño y. sobretodo, la calidad del mismo desempeñan un papel muy importante en la salud física, como bien se observa en los resultados del estudio The association of sleep and pain: An update and a path forward.

Mientras dormimos, se recuperan nuestros tejidos. Existen numerosos estudios que vinculan la falta continua de descanso con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, presión arterial alta, diabetes u obesidad. Esto también estaría vinculado al estrés.

El sueño es vital en la etapa de crecimiento y desarrollo. El sueño profundo provoca que el cuerpo libere la hormona que promueve el crecimiento normal en niños y adolescentes.

Esta hormona, también, aumentaría la masa muscular y ayudaría a reparar células y tejidos, a cualquier edad, en mayor o menor mesura. De hecho, el sistema inmunitario depende del sueño para mantenerse saludable.

Descubre: Dolor irruptivo: síntomas y tratamiento

Equilibrio emocional, una clave para prevenir el dolor físico

Mujer en paz y feliz.
Muchas veces, todo depende del cristal con el que se mire.

Este apartado está muy relacionado con el estrés. No obstante, también existe una estrecha asociación con la paz mental, el control de las emociones y la importancia de estar bien con uno mismo y vivir en un entorno social saludable.

La negatividad en el pensamiento y el beneficioso efecto del vivir en positivo. Cuando estamos enfermos, nos obsesionamos con el dolor y nuestros pensamientos se centran en aquello que no podemos hacer.

Estos pensamientos influyen negativamente en cómo nos percibimos a nosotros mismos. Por eso, se suele recomendar que nos centremos en lo que sí podemos hacer para obtener una visión más real de las propias capacidades.

Es un trabajo interno que nadie podrá hacer por uno pero, cada minuto que dediquemos a ello, nos será recompensado de por vida. Actividades sencillas como la meditación regular y ciertos ejercicios de respiración pueden ayudar a conseguir el equilibrio y el foco que todos deseamos para alejar el dolor de nuestras vidas.

Prevenir el dolor físico es posible

Como hemos visto a lo largo de todo el artículo, el dolor físico es inseparable de las emociones, las sensaciones y las propias vivencias. Más allá de llevar una vida saludable, es importante cuidar la vida interior.

Si no estamos en paz con nosotros mismos, es posible que el cuerpo manifieste incomodidad, molestias e, incluso, dolor. Para prevenir el dolor físico, entonces deberíamos prevenir, primero, el dolor emocional.

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