6 consejos para enseñar a los niños a leer en casa

Si te causa ilusión enseñar a los niños a leer en casa, revisa estos consejos que tenemos para ti. Es hora de sumergirse en la belleza de los libros.
6 consejos para enseñar a los niños a leer en casa
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Escrito por Ana Núñez

Última actualización: 01 noviembre, 2021

La lectura es una clase de amistad, dijo el escritor Marcel Proust para describir la importancia del vínculo fraterno y sincero que se teje en ese acto. Si quieres enseñar a leer a los niños en casa, podrías empezar propiciando un encuentro afectivo en el que el invitado de honor sea el lenguaje.

Pues así como la capacidad de hablar es una condición innata de los seres humanos, la lectura es una condición cultural. Por lo tanto, es una acción más que el cerebro debe aprender. Para lograrlo, la estimulación de su entorno será determinante.

Y es que se comienza a leer incluso antes de la alfabetización en sí misma, cuando los niños son capaces de establecer relaciones entre palabras y cosas. Es lo que se llama lectura del mundo. Para acompañarte en este proceso preparamos 6 consejos a continuación.

Consejos para enseñar a los niños a leer en casa

Para enseñar a los niños a leer en casa, lo primero que debes promover son experiencias con el lenguaje que surjan de forma espontánea. Mientras más ricas y variadas sean estas, mayores serán las posibilidades de captar y comprender referentes.

He ahí la importancia de generar espacios de interacción para que desarrollen en la mente la capacidad progresiva de conceptualizar, a medida que van familiarizándose con las palabras. Evolución que estudia el filósofo del lenguaje Lev Vigotsky, considerada clave en todo el proceso de aprendizaje de la lectura.

Lectura entre generaciones de la familia.
La lectura es cultural y, por lo tanto, implica un traspaso generacional dentro de las comunidades.

1. Juega con las palabras

Los juegos de palabras incorporados con naturalidad a la rutina de los niños en la familia son un buen estímulo. Entre cantos, retahílas, adivinanzas y trabalenguas se abona el camino de la lectura. Todas son formas orales que invitan al disfrute y, más tarde, ayudarán en el complejo proceso de establecer relaciones.

Con estos juegos, niños y niñas ejercitan la memoria, hacen conexiones entre palabras y conceptos, practican la dicción y ponen a volar la imaginación. Puedes comenzar con las que recuerdas de la infancia e ir incorporando otras de libros con las temáticas que sean de su interés.



2. Lee en voz alta

La lectura en voz alta es una de las estrategias que más impacto tiene en niños y niñas. La conexión que se establece en ese momento mueve unas fibras afectivas que dejarán huellas en sus emociones.

Por estos motivos, esfuérzate por hacer una lectura amorosa e inolvidable, atendiendo a las entonaciones adecuadas y al ritmo de la lectura. Estas son necesarias para comunicar la intención del texto, lo que es primordial para su comprensión y para el análisis que harán los niños más adelante.

Dependiendo de la edad se ajusta el tiempo de lectura. Con la práctica podrás ir sacando tu propia medida. También influye la personalidad; unos toleran más que otros la extensión del cuento y si se aburren, perderán el interés.

3. Construyan su propia biblioteca

Cómprale libros bonitos y divertidos, con buenas historias, de distintos formatos. Ofrécele variedad de texturas: tridimensionales, miniaturas, con sonidos. El mundo editorial infantil ha explorado muchas alternativas. Sé una madre observadora o un padre curioso y podrán afinar el criterio al gusto de sus hijos o hijas.

Construyan un rincón en casa que sirva de biblioteca y permite que seleccione el libro que quiere que lean. Atiende a sus reacciones para indagar o responder cualquier interrogante. Si lo ves agotado, quizás es hora de parar.

Léele antes de dormir una historia corta, preferiblemente que le brinde tranquilidad. Esto lo ayudará a sentir seguridad. Con frecuencia, las últimas imágenes del día suelen colarse en los sueños.

4. Dibujen letras, sílabas y palabras

El dibujo es una forma de representación. Esta operación de abstracción es necesaria para poder simbolizar los sonidos de las letras, las sílabas y las palabras. Lo que se conoce como adquisición de la conciencia fonológica.

Para que ocurra, los niños necesitan alcanzar un grado de madurez neurológica propia de la evolución humana, que puede estimularse desde el nacimiento con acciones que potencien su relación con las palabras.

5. Busca un ambiente adecuado

Elijan juntos un espacio que sea agradable, donde puedan concentrarse y evita las interrupciones. Que quede claro que ese tiempo dedicado a la lectura te importa mucho y no tienes prisa.

Procura que se sienta cómodo en el lugar escogido y pueda tener visual hacia las páginas del libro. Durante la lectura, puedes de vez en cuando señalar con tu dedo la línea que vas leyendo para que le sirva de guía. Si ya identifica las palabras, podrá repasarlas. Si aún está en proceso, funciona para que el cerebro vaya clasificando y almacenando en la memoria.



6. Enseña con el ejemplo

Por este último consejo se debió comenzar, porque todos los niños aprenden con el ejemplo y la influencia mayor la tienen de lo que ven en casa. Deben percibir que tu relación con los libros es valorada. No escondas la emoción que te pueda causar una historia, una receta, un poema.

Lee a pesar de las múltiples ocupaciones que puedas tener, sin llegar a hacerlo solo por compromiso. Ten siempre a mano un libro de turno y llévalo en el bolso. Nunca se sabe en qué momento tendrás un tiempo de espera en el que resulte la mejor compañía.

Espacio en al casa para enseñar a leer a un niño.
Disponer de un espacio de lectura, de un momento puntual y de una biblioteca son cuestiones que facilitan el proceso.

Enseñar a los niños a leer en casa con los recuerdos de nuestra infancia

Cuando los niños aprenden a decodificar las letras y logran la alfabetización, están cerrando un ciclo que comenzó con las primeras nanas que oyó de la madre. Es decir, es en la interacción oral que comprende las relaciones entre las palabras y sus referentes. De allí la concepción de que antes de dominar la palabra escrita, ha aprendido a interpretar el mundo que nos rodea.

Para enseñar a los niños a leer en casa existen métodos pedagógicos, como los silábicos, los sintéticos, los analíticos y los mixtos. Se han utilizado por generaciones y tienen defensores y detractores.

Antes de investigar en qué consisten, indaga en tus recuerdos. Seguro encontrarás alguna anécdota de cómo fue tu proceso de aprendizaje con la lectura. Reflexionar sobre la propia experiencia quizás te arroja otras luces para intentar repetir aquello que te impresionó de forma positiva.

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