9 consejos para limpiar la mente de malos pensamientos

Reconocer el modo en que interpretamos la realidad es un primer paso para limpiar la mente de malos pensamientos. Identificando con qué lentes leemos el mundo, podemos reemplazarlos por otros.
9 consejos para limpiar la mente de malos pensamientos
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 21 agosto, 2022

Todos tenemos pensamientos negativos. Según nuestra situación, nos preocupan más o menos algunos asuntos. Pero quedar atrapados en ellos tiene consecuencias para la salud. Por eso, vamos a ver algunos consejos para limpiar la mente de malos pensamientos.

La enfermedad de un ser querido, dificultades con el estudio, una mala relación en el ámbito laboral. El espectro es tan variado como cotidiano. Tener pensamientos negativos derivados de estas situaciones no nos hace mejores ni peores personas, pero sí puede ser un obstáculo para el bienestar.

Aplica estos 9 consejos para limpiar la mente de malos pensamientos y cambia tu estado de ánimo. Vamos a ello.

1. Identifica los pensamientos que te generan malestar

No podemos trabajar sobre aquello que no conocemos, no aceptamos o a lo que le restamos importancia. Reconociendo estas ideas, luego podemos analizarlas y detectar si tienen algún rasgo o denominador común.

Por ejemplo, ¿piensas en términos de sí/no, siempre/nunca? ¿Crees que las personas te hacen cosas? ¿Tiendes a mirar solo el costado negativo de las situaciones?

Cuando empezamos a buscar la base de nuestros pensamientos, podemos descubrir que muchos de ellos están sesgados y que solo hacen un recorte de una realidad mayor. A partir de allí, es posible pensar en flexibilizarlos y proponer múltiples versiones posibles.

En psicoterapia, esto se conoce como técnica de reestructuración cognitiva. Puedes iniciarla por acción propia o solicitar ayuda de algún profesional.

Pensamientos negativos afectan el bienestar.
Los pensamientos negativos afectan el bienestar. Estamos de peor humor cuando les damos mucha cabida.

2. Haz una tarea de limpieza sobre tus pensamientos

Reflexiona sobre la situación que te aqueja. ¿Cuánto hay de realidad y cuánto hay de fantasías y de suposiciones?

Al final, quizás logras ver que hay muchas hipótesis y temores que son producto de tu imaginación y que pertenecen al terreno de la incerteza. No de algo que realmente vaya a pasar.

Incluso, cuando sucede la situación tan temida o se presenta el hecho que nos preocupa, nos damos cuenta de que era menos grave de lo que parecía.

3. Aprende a ponerte tus propios límites

Por muchas vueltas que le des a un problema, quizás hoy no tienes la solución en tus manos. Incluso, si dejas enfriar tu mente y le ofreces una pausa, verás que logras tomar perspectiva y encontrar otra manera de abordar el asunto.

A veces, se trata de aceptar que hay que parar. Saber ceder y alejarse del problema es una vía para encontrar la solución.

4. Practica técnicas de relajación

Por ejemplo, puedes intentar con ejercicios de respiración. También con estiramientos y relajación muscular progresiva.

Las caminatas y los paseos al aire libre pueden ser una opción. Todo esto ayuda a aquietar nuestra mente, a focalizarnos en el aquí y el ahora, evitando quedar atrapados en los asuntos del pasado o los problemas del futuro.



5. Haz que te sucedan cosas agradables y lindas durante el día

Es importante que tomes contacto con momentos agradables a diario: un café caliente al empezar la jornada, disfrutar de un chocolate, dar un paseo. Reservar tiempos para el ocio y la recreación disminuye el estrés, a partir de la producción de las llamadas hormonas del placer y la felicidad.

6. Rodéate de gente que te sume y no reste

A todos nos ha pasado que, luego de compartir un tiempo con alguien, sentimos que nos quedamos sin energía. Sucede que mucha gente suele vivir de manera negativa, siempre quejándose y siendo parte del problema, alejándose del lado de la solución.

Hay motivos que, a veces, lo justifican, pero la actitud hace una gran diferencia en nuestro día a día. Por eso es importante pasar tiempo con personas que tienen momentos buenos y malos, pero que no hacen de lo malo lo único y absoluto de su vida.

7. Prepara una lista de tarjetas

Otra forma de limpiar tu mente de malos pensamientos es valiéndote de recursos visuales, que te ayuden a poner un freno a la catarata de pensamientos. Por ejemplo, luego de identificar cuáles son los pensamientos perturbadores, puedes escribir versiones alternativas de los mismos.

De este modo, consigues distraer a tu cerebro de enfocarse en aquel pensamiento malo conocido. Tomemos un caso. Alguien que teme que le roben al salir de casa, puede escribir “habrá gente al salir a la calle que pueda ofrecer ayuda” o “he salido en numerosas ocasiones y en la mayoría de ellas no me ha sucedido nada”.



8. Refuerza tus pensamientos y experiencias positivas

Si tienes miedo a hablar en público y en la última semana pudiste pasar esa prueba, reconócete el logro. Piensa en él, en las emociones que sentiste. Conéctate con esa experiencia de superación.

De este modo, familiarizas a tus conexiones neuronales con una experiencia placentera. Donde antes había temor, preocupación y parálisis, ahora hay valentía y felicidad.

9. Acude a algunos recuerdos “comodín”

Cuando notes que empiezas a entrar en un bucle negativo, un recuerdo entrañable puede funcionar para liberar tu mente de malos pensamientos. Por ejemplo, las vacaciones familiares en la playa, la primera vez que tu mascota llegó a casa, etc.

Conecta con tus sentidos en torno a esa experiencia y todas las emociones que aparecieron. De esta manera, habrás logrado distraer a tu cerebro.

Con el tiempo, es importante que cambies esos recuerdos para que no pierdan su potencia.

Recuerdos para borrar los pensamientos negativos.
Acude a buenos recuerdos para desplazar a los pensamientos negativos y no darles lugar.

Limpiar la mente de malos pensamientos es cuidar la salud

Gran parte de nuestro malestar y muchas enfermedades provienen de darle tanta vuelta y entidad a los pensamientos: ansiedad, depresión, estrés, entre otras.

No se trata tampoco de promover el falso optimismo, aunque tampoco detenernos demasiado en nuestras miserias. Mucho menos implica hacer la vista gorda y negar los pensamientos, dejarlos acumular y que luego exploten.

Por el contrario, significa pararnos frente a ellos, discutir con ellos y darle lugar a la comprensión de que son solo eso: pensamientos. No somos ellos ni tampoco son la realidad.

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