8 consejos nutricionales para pacientes con hipertrigliceridemia

Los triglicéridos son necesarios para la vida, pero el organismo debe mantenerlos en un rango normal para evitar consecuencias negativas para la salud. Descubre la dieta para la hipertrigliceridemia.
8 consejos nutricionales para pacientes con hipertrigliceridemia
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa el 15 marzo, 2021.

Última actualización: 15 marzo, 2021

La hipertrigliceridemia es un problema clínico habitual que se presenta solo o asociado a otras condiciones, como colesterol elevado o síndrome metabólico.

Sus causas son múltiples y en gran parte de las ocasiones la implementación de unos hábitos de vida saludables son el primer paso para abordar la situación. Dentro de ellos, la dieta es una de las piezas clave y de la que conocemos más detalles en el siguiente artículo.

¿Qué es la hipertrigliceridemia?

Se denomina así la situación en la que los niveles de triglicéridos en sangre se encuentran por encima del considerado normal. El umbral a partir del que se clasifica como alto se sitúa en los 150 miligramos por decilitro de sangre. 

Los triglicéridos son el tipo más común de grasa en el cuerpo. El organismo los necesita, ya que son un almacén de las calorías no utilizadas y proveen energía entre comidas. También forman parte de las membranas celulares. En exceso son preocupantes porque se asocian con mayor riesgo cardiovascular.

Esto sucede de forma directa, pero también porque suelen estar relacionados con otros factores como la obesidad, el síndrome metabólico, los marcadores proinflamatorios y la diabetes tipo 2. Además, en niveles mucho más elevados pueden provocar inflamación del páncreas (pancreatitis).

¿Qué factores pueden elevar el nivel de triglicéridos?

No existe una única causa que pueda derivar en esta consecuencia. La presencia de triglicéridos depende de su metabolismo, su ingesta y del aporte que hace el hígado hacia el torrente sanguíneo. En consecuencia, cualquier alteración que se produzca de estos 3 factores produce valores elevados.

Factores genéticos

En algunas ocasiones, el problema está relacionado con ciertas enfermedades o trastornos genéticos, como la hiperlipidemia familiar combinada.

Como indican desde la Fundación Española del Corazón, las alteraciones en los genes o en las enzimas encargadas de metabolizarlos son el motivo de las situaciones más severas, cuando los niveles se sitúan por encima de los 500 miligramos por decilitro.

Herencia genética e hipertrigliceridemia.
La genética juega un papel importante en algunos casos de triglicéridos elevados, lo que se incrementa con un estilo de vida poco saludable.

Causas dietéticas

Uno de los principales motivos relacionados con la alimentación es  una ingesta por encima de las necesidades energéticas. Si además proviene de los carbohidratos refinados o de las grasas saturadas, las posibilidades de tener hipertrigliceridemia son mayores.

Factores ambientales

Algunos de los factores que predisponen a la hipertrigliceridemia no se pueden modificar, como la edad. En cambio, otros son reversibles, pues están relacionados con la conducta y el estilo de vida.

Los ejemplos más claros son la ingesta excesiva de alcohol, la obesidad y el sedentarismo. 

Padecer otras enfermedades

Existen algunos problemas de salud que pueden causar la elevación de los lípidos en la sangre. Algunos de ellos son los siguientes:

También la toma de algunos medicamentos influyen en esta situación de forma negativa. Es el caso de los anticonceptivos orales, esteroides, diuréticos, betabloqueantes y retinoides, entre otros.

Consejos nutricionales para pacientes con hipertrigliceridemia

Al detectarse niveles de triglicéridos altos en sangre, una de las primeras medidas a tomar son los cambios en el estilo de vida. Dentro de ellos, algunos tienen que ver con la conducta alimentaria. Veamos. 

1. Ingesta energética adecuada

Como se ha mencionado, el exceso de calorías es una de las posibles causas del aumento de triglicéridos. Por esto, la dieta debe adecuarse a las necesidades energéticas de cada persona, que cambian según el sexo, la edad y la actividad física.

Además, es necesario bajar de peso cuando hay obesidad. También se impone el mantener bajo control los niveles de glucemia en sangre si se padece diabetes.

2. Elegir grasas monoinsaturadas

Los alimentos grasos deben estar presentes en la dieta, por lo tanto, no hay que eliminarlos. Los lípidos de preferencia en el día a día son los monoinsaturados, como el aceite de oliva o el aguacate. También los poliinsaturados como el pescado azul y los frutos secos. 

3. Controlar las grasas saturadas y las hidrogenadas

En cambio, los lípidos saturados deben controlarse y evitar alimentos como la mantequilla, la nata, los embutidos y las carnes grasas. También están presentes en el aceite de palma, un ingrediente habitual de la bollería industrial. 

Las grasas hidrogenadas o trans se relacionan con una elevación tanto del colesterol como de los triglicéridos. A su vez, reducen los niveles de HDL (conocido como colesterol bueno).

Es por esta doble acción que son las más dañinas para el corazón y las arterias. Aunque se encuentran de forma natural en algunos alimentos, su principal fuente de ingesta son los ultraprocesados.

4. Evitar los azúcares simples

Estos se localizan de manera principal en el azúcar de mesa, la miel, los siropes y la fructosa. Además, muchos productos manufacturados son altos en este tipo de carbohidrato de rápida absorción: zumos de frutas, bebidas energéticas, refrescos, batidos azucarados, repostería, bollerías, dulces y golosinas.

5. Priorizar los carbohidratos complejos y con moderación

Hay que servir los alimentos que aportan carbohidratos en cantidades moderadas. Es preferible que formen parte del acompañamiento y no del plato principal.

Además, es deseable optar siempre por las opciones integrales, tanto de los granos como de sus derivados (pan o pasta).

6. Aumentar el consumo de verduras y frutas

Estos son dos de las principales fuentes de antioxidantes y fibra, junto con los frutos secos y las legumbres. Optar siempre por la fruta fresca y mucho mejor con piel. No sustituir por zumos, compotas, jaleas o mermeladas.

La fruta es uno de los alimentos en los que se ha demostrado la relación con niveles bajos de triglicéridos en sangre. Sin embargo, los mecanismos son desconocidos y es preferible no sobrepasar las 3 raciones al día, separando las tomas en diferentes ingestas.

7. Más pescado azul y legumbres

Este tipo de alimentos deben elegirse entre los que aportan proteínas. Comer más lentejas, garbanzos o judías permite reducir la ingesta de carnes y embutidos, a la vez que aumentar la presencia de fibra. 

Entre el pescado debe priorizarse el azul por delante del blanco, por lo menos con 2 raciones a la semana. Elegir siempre las especies más pequeñas (sardina, caballa, atún, bonito, salmón, arenque, boquerones o jurel) para reducir la toxicidad de mercurio y otros metales pesados.

Pescado azul para la dieta de los triglicéridos.
El pescado azul y pequeño debe preferirse por encima del blanco para aportar proteínas a la dieta.

8. Evitar el alcohol

Eliminar el alcohol de la dieta es una de las primeras mediadas recomendadas. Como señalan desde la Heart UK, sus efectos negativos no compensan los posibles beneficios que se le suponen.

Unos hábitos de vida saludables son clave para controlar la  hipertrigliceridemia

Los triglicéridos son la forma de grasa más común en la naturaleza y en los humanos son necesarios para realizar diferentes funciones. Sin embargo, cuando se encuentran muy elevados se relacionan con problemas en la salud cardiovascular.

A nivel dietético, para mantener bajo control los niveles de triglicéridos hay que basar la alimentación en productos frescos y cocinados en casa, siempre que sea posible. Frutas, verduras, pescado azul, aceite de oliva, frutos secos, legumbres y cereales integrales. 

Aparte de la dieta, otros hábitos de vida son de especial relevancia en relación a la hipertrigliceridemia. Suprimir el alcohol (tanto cerveza y vino, como destilados), evitar el tabaco y hacer ejercicio físico con regularidad.

Implementar estos cambios es el primer paso para controlar la situación, pero en ningún caso sustituyen las recomendaciones adicionales de los médicos. Algunos pacientes pueden necesitar otras medidas para bajar los triglicéridos.

Es básica la prevención, aunque no se pertenezca a ningún grupo de riesgo. Los controles periódicos son positivos, pues es una enfermedad que rara vez cursa con síntomas.

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