Corre hacia tus miedos

Raquel Lemos Rodríguez·
10 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
17 Febrero, 2019
Exponernos a aquello que tememos es una posible solución en algunos casos. ¿Has reflexionado sobre esto en alguna ocasión?

Sentir temor es una experiencia habitual a lo largo de la vida. Por distintos motivos, de mayor o menor gravedad, dicha emoción en cierto modo ha estado presente. Pero ¿qué caracteriza a aquel que ‘corre hacia los miedos’? ¿Existe alguna forma de afrontar estas situaciones?

Lo que parece más claro es que escapar o huir nos alejará de una posible solución. Por instantes llegamos a sentir algo de libertad pero, tarde o temprano, el desasosiego vuelve a aparecer. A fin de cuentas, esta sensación había quedado desatendida, por lo que se presentará de nuevo antes o después.

¿Qué tal si en vez de jugar al despiste intentamos abordar el miedo?. Si te interesa, sigue leyendo. A continuación desarrollamos estas ideas.

fobias y miedos

Corre hacia tus miedos

En ocasiones el obstáculo que existe es justo el de reconocer que sentimos miedo. Por diversas razones, las personas tendemos a experimentar vergüenza ante el hecho de mostrarnos vulnerables o comunicar los propios temores. Porque, de forma general, estos son entendidos como un sentimiento de cobardía.

Por ello, en lugar de encarar las dificultades, optamos por evitarlas, por negar lo que nos está pasando. Sin embargo, bajo dicha actitud, olvidamos que admitiendo los problemas nos sería más fácil expresar el dolor o la angustia que algo nos produce.

Así, si lo que hacemos es esconder lo que nos asusta, esta impresión seguirá presente. Los impedimentos y las preocupaciones resurgirán otra vez en cuanto se den las circunstancias que las provocan.

Por tanto, aceptar que se tiene miedo es el primer paso para enfrentarse a él. A partir de ahí, contaremos con la oportunidad de avanzar, de empezar a recorrer el camino para superarnos.

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¿Cómo afrontar los temores?

Hay una fábula que cuenta lo siguiente:

Había un ratón que estaba siempre angustiado porque tenía miedo de un gato. Un mago se compadeció de él y lo convirtió, pues, en un gato. Pero, entonces, el que era ahora gato, empezó a temer a los perros. Tras ser transformado en un can, empezó a mostrarse aterrorizado por la pantera.

El mago, harto, decidió volver a convertirlo en un ratón y le dijo: “Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón”.

El mensaje que este relato nos transmite es claro: en el momento en que creemos que somos capaces de algo, estamos creando las condiciones para lograrlo. Si seguimos pensando de igual manera, nosotros mismos nos impondremos límites y barreras.

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Mirar a los ojos del problema

Existió una tribu de indígenas que enseñaba a los más pequeños a enfrentarse a los miedos a través de un método bastante curioso. De este modo, los mayores hacían que los niños se sentaran, cerraran los ojos e imaginaran que una víbora estaba delante de ellos.

Además, los chiquillos recibían la instrucción de evitar apartarse del animal, ya que si lo hacían, este crecía aún más y podía atraparles. También fueron advertidos de que si, por el contrario, miraban fijamente a los ojos a la víbora, esta menguaba de tamaño hasta llegar a desaparecer.

Como tal vez hayamos pensado, existe cierta similitud con algunas de las situaciones cotidianas por las que pasamos. En esos casos a menudo contemplar de forma directa los problemas facilita la búsqueda de soluciones.

Lo mismo ocurre con el miedo. Si escapamos, este crece, pero si lo abordamos, es posible empezar a conocerlo mejor y, así, reducirlo.

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La valentía de aquel que corre hacia los miedos

Con todo, parece que el miedo es una oportunidad para superarnos a nosotros mismos, para crecer. ¿Y si intentamos observarlo? ¿Qué sucedería si lo expresáramos en voz alta?

Compartir aquello que nos atemoriza con alguien de confianza es con frecuencia una vía para exponerse y conocer diferentes puntos de vista.

Además. es probable que las otras personas también nos confiesen algo que les asusta o que, incluso, les bloquea. Se trata de una emoción natural y, sobre todo, humana.

¿Qué tal si comenzamos a correr hacia los miedos?