Crea tu propia caja de las preocupaciones

Raquel Lemos Rodríguez·
27 Noviembre, 2020
La caja de las preocupaciones es un método útil para reconocer las preocupaciones que nos aquejan, reflexionar sobre ellas y encontrarles una salida. Prueba a crear tu caja y comienza a sanar tus pensamientos.

Nuestro día a día suele estar cargado de preocupaciones que nos provocan estrés y ansiedad, ya sea por el trabajo, nuestras relaciones interpersonales, los hijos, o por otras circunstancias. Si te pasa lo mismo, te sugerimos la idea de crear una “caja de las preocupaciones”.

Esta caja suele ser una dinámica de juego que se utiliza mucho con los niños pequeños. De esa manera, se les comienza a enseñar la gestión de sus emociones y sus preocupaciones.

A continuación descubriremos cómo esto puede ayudarnos también a los adultos que, muchas veces, no nos detenemos a reflexionar sobre aquello que nos está generando malestar.

La caja de las preocupaciones: ¿En qué consiste?

La caja de las preocupaciones es un mecanismo que consiste en crear una caja con, por ejemplo, una caja de zapatos. En ella, la idea es incluir en esta caja todas esas preocupaciones de las que cuesta desprenderse. Suele utilizarse con los niños: el niño o la niña ha de escribir o dibujar esas preocupaciones constantes. Si al final de la semana estas preocupaciones le invaden todavía, entonces se puede instar al niño a que hable de ellas, ya sea con un profesor o con los padres.

La caja de las preocupaciones también para adultos

Papelitos

Pero la caja de preocupaciones no solo sirve para los más pequeños. De hecho, los adultos podemos hacer el esfuerzo de crear nuestra propia caja de las preocupaciones y experimentar con ella.

Puedes escoger cualquier recipiente, una caja, un frasco o una lata bonita que esté disponible. Lo interesante es que te resulte atractiva ya que vas a interactuar mucho con ella y será muy valiosa. En ella vas a depositar una a una todas las preocupaciones que te aquejan.

Sin embargo, esto no va a consistir simplemente en escribir la preocupación que te aqueja en un papel y lanzarla a la caja. Hay que realizar algo más elaborado.

Lo que guardarás en la caja será una ficha en la que tendrás que rellenar los siguientes elementos:

  • ¿Qué es lo que me preocupa?
  • ¿Qué pensamientos pasan por mi mente?
  • ¿Cómo me siento?
  • Del 1 al 10, ¿cuánto me preocupa?
  • ¿Qué cosas no puedo hacer por mi preocupación?
  • ¿Es algo que ya haya ocurrido otras veces?
  • ¿Cómo puedo eliminar mi preocupación?

Todas y cada una de estas preguntas son muy importantes y podrán permitirte reflexionar unos breves minutos sobre lo que tanto te está preocupando.

Después de haber analizado tu preocupación y de pensar sobre las diferentes formas para eliminarla, es el momento de echar esto a tu caja de las preocupaciones.

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La importancia de hacer de la preocupación algo palpable

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Este “juego” podríamos hacerlo simplemente usando el pensamiento. Es decir, pensar en lo que nos preocupa, visualizar una caja e introducir todas nuestras preocupaciones.

Sin embargo, en ocasiones, por la falta de tiempo y también por la pereza para dedicar unos minutos a analizar lo qué nos ocurre, es más útil convertir las preocupaciones en algo que podemos tocar y ver.

Además, escribir tiene un efecto terapéutico muy importante. Nos permite liberar las emociones, reflexionar sobre lo que plasmamos en el papel e, incluso, verlo todo mucho más claro.

Trabajar con esas preocupaciones e introducirlas en la caja tiene un efecto del que quizás no nos damos cuenta inmediatamente. Pero, posiblemente, logremos poner punto final a esas preocupaciones, y sentirnos liberados de una pesada carga.

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Las preocupaciones que dan vueltas sin sentido

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Hacer uso de la caja de las preocupaciones con cierta frecuencia nos permitirá liberarnos de esos pensamientos que giran en círculo sin sentido alguno, y sin salida. En el momento en el que nos preocupamos nos atamos a un pensamiento que nos genera culpa, dudas y expectativas.

En ocasiones, hacer uso de otras técnicas como el mindfulness o algún tipo de meditación puede ser una gran ayuda para lograr que las preocupaciones dejen de serlo. Una situación que está en nuestras manos poder cambiar y hoy ya sabemos cómo hacerlo. En cualquier caso, si esas preocupaciones no se van, lo mejor será consultar con un psicólogo sobre qué es lo que podemos hacer.

  • Ganly, M. (2013). The Worry Box. Journalism.
  • Long, R. (2014). Better behaviour. Routledge.
  • Treisman, K. (2017). A therapeutic treasure box for working with children and adolescents with developmental trauma: Creative techniques and activities. Jessica Kingsley Publishers.