¿Cuándo es necesario llevar una dieta baja en fibra?

Como norma general, es positivo asegurar la presencia de fibra en la dieta. Aun así, hay excepciones. Te contamos cuáles son para que las tengas presente.
¿Cuándo es necesario llevar una dieta baja en fibra?
Saúl Sánchez Arias

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias.

Última actualización: 19 julio, 2022

En algunas situaciones es necesario llevar una dieta baja en fibra. Hablamos de una sustancia importante para mantener una correcta salud intestinal. Sin embargo, a veces cuenta con contraindicaciones. De forma temporal, será necesario limitar su ingesta para manejar de forma adecuada ciertos problemas de salud que mencionaremos a continuación.

En cualquier caso, antes de comenzar, hay que destacar que lo ideal es asegurar un consumo diario de 25 gramos de fibra. Con ello, el medio interno funciona de forma óptima, al menos en lo que a intestino y salud digestiva se refiere. Su asimilación no solo evita el estreñimiento, sino que es clave para la absorción de varios nutrientes. Entonces, ¿cuándo hay que reducirla?

Adoptar una dieta baja en fibra si existe disbiosis

El primero de los escenarios en los que hay que reducir el consumo de fibra es el de la disbiosis intestinal. Suele cursar con un sobrecrecimiento bacteriano de microorganismos que resultan patógenos, lo que da lugar a problemas de tipo digestivo.

Al fin y al cabo, la fibra es el principal sustrato energético para las bacterias que habitan en el tubo, pero el crecimiento que fomenta no es selectivo. Si abundan aquellos nocivos para el ser humano, la presencia de dicha sustancia en la dieta será contraproducente.

Ahora bien, hay que destacar que existen varios tipos de disbiosis. Algunas están provocadas por una pérdida de densidad general de microorganismos. Bajo este contexto no sería preciso limitar el aporte de fibra, sino más bien todo lo contrario.

Eso sí, en casi todas las situaciones de este estilo conviene suplementar con probióticos. Estos productos han demostrado ejercer efectos muy positivos sobre la función digestiva, ya que logran recuperar el equilibrio en lo que a microorganismos se refiere.

De todos modos, antes de recurrir a una estrategia dietética de este tipo siempre será recomendable acudir a un especialista en nutrición. Puede ser preciso realizar un cultivo de heces para conocer con precisión la causa del problema y poder atacarlo de manera eficiente.

No hay que ignorar que existen muchas patologías intestinales que cursan con una sintomatología similar, por lo que conseguir un diagnóstico certero será determinante.

Bacterias en el cuerpo humano y los alimentos.
En la mayoría de casos de disbiosis intestinal, es primordial limitar la ingesta de fibra. De lo contrario, puede empeorar la situación.


Limitar la fibra en los casos de enfermedad inflamatoria intestinal

Cuando existen patologías intestinales de tipo inflamatorio también es preciso moderar mucho el consumo de fibra. Este tipo de enfermedades suelen tener un componente autoinmune y aun son desconocidas en muchos puntos de su fisiología.

Lo que se sabe es que la supresión en la pauta de elementos como el gluten y la fibra podría mejorar el tratamiento, ya que favorece el control de la sintomatología. Un estudio publicado en la revista Journal of Gastroenterology and Hepatology lo confirma.

Ahora bien, dependerá mucho de la tolerancia a nivel individual. A ciertas personas con enfermedades de este tipo, la fibra les produce hinchazón, dolor abdominal y muchos gases. Pero no siempre es así. En otros casos es bien tolerada, sobre todo la de tipo soluble.

Esto va a depender bastante del tipo de patología en concreto que se haya desarrollado y de las características genéticas de cada uno. También del tratamiento farmacológico.

Por otra parte, es clave destacar que suprimir de manera continuada el aporte de fibra tiene consecuencias negativas a medio plazo sobre la salud. Como hemos comentado, dicha sustancia supone el sustrato energético principal de las bacterias que habitan en el tubo.

Así, si no consiguen reproducirse, es posible que los procesos digestivos se vean negativamente condicionados, como lo evidencia una investigación publicada en la revista The Journal of Medical Investigation.

Obstrucción intestinal y dieta baja en fibra

No debemos pasar por alto tampoco las situaciones de obstrucción intestinal. En este caso, solemos encontrarnos ante un problema de tipo mecánico que no permite un paso correcto del bolo fecal a través del tubo digestivo.

En algunas ocasiones, requiere tratamiento quirúrgico, pero siempre suele ser preciso adaptar la dieta. Lo mejor es garantizar ingestas frecuentes y pequeñas en cuanto a volumen, con poca cantidad de fibra.

Hay que recordar que la fibra es una sustancia no digerible que incrementa mucho el volumen del bolo. Esto es positivo porque permite la estimulación de los mecanorreceptores del intestino y potencia los movimientos peristálticos para evitar el estreñimiento.

Pese a lo anterior, en casos de estenosis o de obstrucción mecánica, podría suponer un problema, ya que llega a taponar. No obstante, será el médico o nutricionista el que determine qué tanto hay que restringir el consumo de fibra.

A modo general, conviene ajustar la pauta y volver a reintroducir la sustancia de forma progresiva a medida que el problema se soluciona, para evitar males mayores. De hecho, es más preocupante la falta de fibra en muchas dietas que su presencia en ciertos casos patológicos.

Alimentos con fibra dietaria para combatir el estreñimiento en niños.
Limitar o no la ingesta de fibra depende de cada caso individual. Por eso, es conveniente consultar al médico.


¿Qué alimentos tienen fibra?

Nos queda por definir cuáles son los alimentos con mayor cantidad de fibra en su interior. A menudo, son los de origen vegetal, como las siguientes opciones:

  • Granos enteros.
  • Frutas.
  • Verduras.
  • Legumbres.
  • Frutos secos.

Eso sí, no en todos estos productos existe la misma relación entre fibra soluble y fibra insoluble. Dicho esto, algunas verduras (como las crucíferas) y alimentos como las legumbres presentan un tipo de fibra en su interior que tiene una gran capacidad de fermentación en el tubo.

Suelen provocar gases, por lo que aquellas personas con predisposición a sufrir dicho síntoma deberían tener cuidado con su consumo, sobre todo cuando generan dolor e incomodidad.

No siempre hay que consumir mucha fibra en la dieta

Como has podido comprobar, existen una serie de casos en las que sería positivo reducir de manera transitoria el consumo de fibra para mejorar el manejo de varias patologías e impedir complicaciones asociadas.

Gracias a esta estrategia se reducirán los gases y los dolores abdominales, entre otros problemas. Eso sí, el diagnóstico tiene que ser correcto y la estrategia supervisada siempre por un profesional.

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