Demencia frontotemporal: síntomas, causas y tratamientos

A pesar de que los estudios imagenológicos resultan útiles, el diagnóstico de esta enfermedad suele realizarse con base en las manifestaciones clínicas. Te lo contamos en el artículo.
Demencia frontotemporal: síntomas, causas y tratamientos
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 18 febrero, 2021.

Última actualización: 18 febrero, 2021

La demencia frontotemporal es una enfermedad degenerativa que afecta a algunos lóbulos cerebrales, provocando la disminución progresiva de su tamaño. Esto conlleva síntomas conductuales, del lenguaje y motores.

Puede resultar similar a otros tipos de demencias y confundirse con ellas. A continuación encontrarás un breve artículo que resume las principales características de esta condición. ¡Sigue leyendo!

Tipos de demencia frontotemporal

Dependiendo de la región anatómica involucrada y los síntomas presentados, es posible distinguir 3 tipos de demencia frontotemporal. Por supuesto, existen casos en los que se solapan las manifestaciones clínicas de las variedades. Te lo explicamos.

1. Variante frontal

Este es el subtipo más frecuente y se caracteriza por cambios en el comportamiento que deterioran la interacción social del paciente de forma progresiva. No se afecta de forma evidente ni la memoria ni la capacidad de realizar actividades manuales.

2. Afasias primarias progresivas

Los pacientes afectados por esta variedad presentan dificultad para comprender y emitir el lenguaje oral. Esto puede incluir desde problemas para denominar objetos hasta errores gramaticales. Algunos de los síntomas pueden asemejarse a los presentados en la enfermedad de Alzheimer.

3. Demencia semántica

La característica principal de este tipo de demencia frontotemporal es la dificultad para recordar el significado de las palabras. A pesar de que también existen cambios en el comportamiento, son diferentes a los de la variante frontal.

Por ejemplo, los pacientes pueden estar largos períodos de tiempo abstraídos en actividades manuales, como la pintura.

Enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal.
El alzhéimer y la demencia frontotemporal comparten algunos síntomas, lo que se presta a confusión en el momento del diagnóstico.

Causas de la demencia frontotemporal

Esta enfermedad se caracteriza por la disminución progresiva de tamaño de los lóbulos frontal y temporal del cerebro, lo que explicaría los síntomas.

Según un artículo de revisión del año 2008 existen alteraciones genéticas relacionadas con la patología. Algunos de los genes involucrados son los siguientes:

  • MAPT (microtubule associated protein tau): se ubica en el cromosoma 17 y se relaciona con algunas formas clínicas de demencia frontotemporal en las que existen síntomas similares a la enfermedad de Parkinson.
  • PGRN (granulin precursor): con una localización muy similar al anterior.

A pesar de estos descubrimientos, solo del 20 al 40 % de los casos se transmiten de forma hereditaria, por lo que es probable que existan factores ambientales que influyan en el desarrollo.

Síntomas de la demencia frontotemporal

Las manifestaciones clínicas son el resultado del daño en los lóbulos cerebrales correspondientes. Según lo comentado por la Clínica Mayo, el lóbulo frontal se relaciona con el movimiento corporal voluntario y el lenguaje. Por otro lado, la memoria y el comportamiento tienen sus orígenes en el lóbulo parietal.

Suele afectar a personas entre los 40 y 65 años de edad, por lo que la edad de presentación es menor que en la mayoría de las demencias.

Los síntomas se relacionan con cambios drásticos en la personalidad, en el lenguaje y en el movimiento que aparecen de forma progresiva. Algunos de los más frecuentes son los siguientes:

  • Apatía.
  • Pérdida de la inhibición social.
  • Descuido de la higiene personal.
  • Llevarse cualquier tipo de objetos a la boca.
  • Dificultad para entender y emitir el lenguaje oral.
  • Temblores.
  • Rigidez o debilidad muscular.
  • Cualquier tipo de conducta social inapropiada, como risas frecuentes.

Todos estos síntomas ocasionan dificultad para mantener las relaciones personales y laborales, con el consecuente aislamiento.

¿Cómo se diagnostica?

Los médicos suelen diagnosticar la demencia temporal al tener en cuenta aspectos clínicos e imagenológicos. Los primeros incluyen las manifestaciones descritas en el apartado anterior, mientras que los segundos implican estudios mediante tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear (RMN).

La diferencia entre estos últimos dos radica en la calidad de la imagen, el costo, los principios físicos mediante los que actúan y la emisión de radiación. La RMN, por ejemplo, es una técnica que, a pesar de ser más costosa, aporta imágenes más nítidas de algunas estructuras cerebrales, además de no emitir radiación.

Como parte del proceso diagnóstico los especialistas deben descartar otras enfermedades neuropsiquiátricas más frecuentes. Para ello es posible que se soliciten estudios sanguíneos, pruebas neuropsicológicas y exámenes destinados a evaluar la calidad del sueño.

¿Qué opciones de tratamientos existen?

La demencia frontotemporal no tiene cura. Sin embargo, la administración de medicamentos antipsicóticos y antidepresivos puede ayudar a mejorar los síntomas, en especial en lo referido a los problemas conductuales.

Los antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), se caracterizan por cambiar los niveles de ciertos neurotransmisores en el cerebro. Dentro de este grupo destacan la sertralina y la fluoxetina.

En el caso de los antipsicóticos, estos también pueden utilizarse para otros trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La quetiapina y la olanzapina son algunos ejemplos que podrían prescribirse en el tratamiento de la demencia frontotemporal.

Por otro lado, la terapia del lenguaje y la psicoterapia ayudan tanto al paciente como a los cuidadores a afrontar el trastorno de forma más efectiva, mejorando la calidad de vida.

Terapia psicológica para mujer con demencia frontotemporal.
La aplicación de técnicas de psicoterapia, de apoyo con cuidadores domiciliarios y terapia ocupacional son adyuvantes para los casos clínicos.

Consejos y estilo de vida

Según el Manual MSD, esta enfermedad afecta de forma considerable a los pacientes y a sus seres queridos. Cuando se alcanzan fases avanzadas suele existir necesidad de cuidadores personales.

Estos deben tener un rol activo y es preferible que sigan las siguientes recomendaciones:

  • Aprender lo más posible acerca de la enfermedad: esto permitirá comprender la problemática de forma integral y evitar frustraciones.
  • Distribuir las responsabilidades: es común que la carga familiar se atribuya a unas pocas personas, aunque lo recomendable es establecer una comunicación efectiva con todos los involucrados para llevar la situación de la mejor forma posible.
  • No renunciar a otros aspectos de la vida: a pesar de que pueda ser deprimente y agotador, bajo ninguna circunstancia se deben descuidar las costumbres y aspiraciones personales.

Un problema de toda la familia

La demencia frontotemporal, una vez diagnosticada, puede representar un auténtico problema para el paciente y sus familiares. En caso de presentar alguno de los síntomas antes mencionados es recomendable agendar una consulta con un neurólogo o psiquiatra de confianza. Este guiará en los primeros pasos y referirá a otro especialista en los casos necesarios.

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