¿Cómo deshidratar fruta en casa?

Plátanos, fresas, manzanas, melocotones, kiwis, mangos, higos o ciruelas. Todas estas frutas deshidratadas son auténticas golosinas que puedes preparar en casa con facilidad. ¿Te atreves a probarlo?
¿Cómo deshidratar fruta en casa?
Anna Vilarrasa

Escrito y verificado por la nutricionista Anna Vilarrasa el 15 junio, 2021.

Última actualización: 15 junio, 2021

Deshidratar fruta en casa tiene muchos beneficios. Aporta gran parte de las vitaminas, minerales y fibra presentes en las frutas frescas, pero en cantidades más concentradas. Del mismo modo, al eliminar el agua pasan a ser alimentos energéticos y un dulce ideal para sustituir las golosinas.

Gracias a su reducido tamaño y peso se pueden llevar a todas partes, por lo que resultan un tentempié recomendable para desayunos, meriendas o snacks energéticos. Además, se pueden comer solas, pero también añadirlas en muchas recetas: granolas, ensaladas y yogures. También para endulzar postres y dulces caseros.

Hoy en día se encuentran muchas variedades a la venta ya envasadas. Sin embargo, en ocasiones pueden tener un precio elevado o ir acompañadas de ingredientes adicionales, como azúcar, aceite, sulfitos u otros conservantes.

Así que si quieres consumirlas a menudo, es una buena idea hacer todo el proceso en casa. Es sencillo y apto para todos los niveles de experiencia en cocina y podrás controlar la calidad de los ingredientes. Además, se trata de una actividad ideal para realizar con los más pequeños.

Qué aspectos tener en cuenta antes de empezar

Cuando se elaboran conservas caseras el resultado final depende de muchas variables, más allá de los ingredientes usados o del cumplimiento de todos los pasos. En el momento de deshidratar fruta en casa ten en cuenta algunas de estas consideraciones.

Tipo de fruta

Se pueden desecar muchos tipos de fruta. Pero cada una condiciona el proceso, ya que algunas contienen más agua que otras y tardan más tiempo en deshidratarse. Este es el caso de las fresas y otras bayas o frutos del bosque.

Es por ello que se recomienda trabajar en tandas y desecar cada tipo de fruta por separado. Si falta tiempo o se quiere hacer todo de una vez solo es preciso estar más alerta e ir retirando las que se van secando antes.

Fresas rojas para desecar.
Las fresas tienen un alto contenido de agua que hace más largo el proceso de desecado, por ejemplo.

Tamaño

El corte de la fruta condiciona el tiempo y la textura final. Cuanto más fina se corta, más rápido se deseca y queda mucho más crujiente.

Tiempo

Como ya se ha comentado, deshidratar frutas no es complicado, pero requiere de un poco de tiempo. Independientemente del sistema elegido para hacerlo y la temperatura aplicada, cuantas más horas pasan, más agua pierden.

Temperatura

Trabajar con temperaturas más altas acorta mucho el tiempo de todo el proceso, pero también aumenta el riesgo de tostar, cocer o quemar la fruta. Y este no es el resultado final que se busca con la deshidratación. Además, la pérdida de algunas vitaminas también es mayor.

Precio

En ocasiones, el precio en el mercado de las frutas desecadas puede ser un poco elevado. Y si se consumen a menudo puede representar un gasto semanal considerable.

La ventaja de preparar cada uno sus conservas es que el coste final de todo el proceso es menor. Gran parte del éxito depende de la materia prima, así que es recomendable elegir fruta fresca de calidad.

Métodos disponibles para deshidratar fruta en casa

Desecar alimentos es uno de los métodos más antiguos y más usados de conservación. Se puede hacer mediante procesos respetuosos con el alimento original y con un resultado final que mantiene su forma, color y sabor original.

A día de hoy, los procedimientos han avanzado mucho, pero algunas de las técnicas son fáciles de realizar en casa. No se necesitan grandes utensilios ni aparatos específicos, aunque sí un poco de paciencia.

Frutas desecadas al horno

Para realizar el deshidratado en el horno, las frutas se colocan en las mismas bandejas que se usan de forma habitual. Es muy útil forrarlas con papel para después poder retirarlas con mayor facilidad.

Para empezar, lavar bien las frutas con cuidado de no romperlas. A continuación, retirar los huesos cuando sea necesario, así como las semillas y los rabitos. Cortar en trozos o láminas de tamaño similar y colocar encima de las bandejas, dejando un poco de espacio entre ellos.

Calentar el horno a 40-60 grados centígrados e introducir las bandejas. Si el aparato dispone de ventilador es recomendable usarlo para asegurar la circulación de aire. En caso contrario, abrir de vez en cuando la puerta para eliminar la humedad.

El tiempo aproximado para obtener un buen resultado es entre 6 y 10 horas. Aunque este depende mucho del tipo de fruta, el corte y la textura final que se desea conseguir.

Cómo deshidratar fruta con el microondas

Este es el método más rápido y es genial cuando tienes un poco de prisa. Aunque requiere más atención, pues también existe un riesgo elevado de quemar la fruta.

Como en el proceso anterior, es necesario seleccionar, lavar y secar la fruta deseada. Cortar por la mitad o en rodajas delgadas si son piezas más grandes (melocotones, manzanar, peras).

Colocar en un plato apto para microondas. Es necesario ponerlas bien separadas y sin amontonar. Además, es necesario no mezclar distintos tipos de fruta; mucho mejor hacerlas en tandas separadas.

Programar un tiempo aproximado de entre 30 y 45 minutos en la función de descongelado. Con esta última es más fácil evitar que se queme, pero no hay que olvidar la vigilancia.

El método más tradicional: deshidratar fruta al sol

Esta forma de deshidratar la fruta es la más antigua y se obtienen ejemplares muy sabrosos. Sin embargo, el control sobre el resultado final es complicado, pues depende mucho de las condiciones climáticas.

Para llevarlo a cabo es necesario preparar la fruta y colocarla encima de una rendija. Cubrir con una mosquitera fina o una tela de gasa para evitar el contacto con los insectos y otros animales. Después colocarla en un lugar del balcón o terraza donde reciba el sol directo y esté bien aireada.

La temperatura ideal está alrededor de los 30 grados y es necesario dar vuelta las frutas cada 12 horas. En este caso, puede tardar entre 2 y 5 días en secarse. Por las noches es recomendable meterlas dentro de la casa.

Cómo almacenar la fruta desecada

El proceso de deshidratación es una forma de alargar la vida útil de la fruta fresca. Una vez acabado el proceso y bien almacenadas, pueden durar semanas o meses en buenas condiciones. Para ello, el Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en el Hogar ha redactado las siguientes recomendaciones:

  • Antes de envasar es imprescindible dejar enfriar por completo. Las frutas aún calientes desprenden humedad y esto facilita la aparición de moho.
  • Envasar en recipientes limpios y secos. Los más adecuados son los tarros de cristal, de plástico o las bolsas de congelado con cierre tipo cremallera. Otra buena opción es el envasado al vacío.
  • Llenar los envases con los frutos bien apretados, pero sin aplastar. Si las cantidades son grandes es preferible hacerlo en varios de ellos. Cada vez que se abren, el aire y la humedad pueden estropear el contenido.
  • Almacenar en zonas secas, oscuras y frescas. En estas condiciones, el tiempo de duración varía entre 4 meses y 1 año.
  • Revisar de vez en cuando las conservas para observar si hay humedad. En este caso, los alimentos en buen estado pueden volverse a secar. Si aparecen mohosos es mejor desecharlos.
Higos desecados.
Las frutas desecadas prolongan su vida útil, pero hay que controlar su envasado con regularidad.

Los puntos clave para deshidratar frutas con éxito

Desecar frutas en casa es algo fácil. Se obtiene un producto de calidad y asequible. Además de ricas son energéticas y saludables. Sin embargo, es importante recordar que no sustituyen las raciones de fruta recomendadas a diario.

Antes de empezar es necesario lavar y secar la fruta y cortarlas todas del mismo tamaño (ya sea a mitades o en rodajas). Algunas de ellas, como las peras o las manzanas, pueden oscurecer con el secado. Para evitarlo es posible rociar con un poco de zumo de limón.

Es imprescindible no olvidarse de ellas y vigilar de vez en cuando para evitar que se quemen. Si no se deshidratan de manera uniforme, darles la vuelta cada cierto tiempo.

Con los métodos mencionados se pueden elaborar frutas desecadas en casa con total normalidad. Pero si te gustan tanto que forman parte de tu alimentación diaria, puede ser una buena idea invertir en un aparato específico para deshidratar en casa.

Y recuerda que el resultado final es una cuestión de tiempo, de humedad y de temperatura. Quizás al inicio existan algunos fracasos, pero no te desanimes. Con un poco de paciencia y el dominio de la técnica seguro que el éxito no tardará en llegar.

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