Diferencias entre el síndrome de Asperger y el autismo

Los trastornos del espectro autista incluyen diversas manifestaciones clínicas en las que el paciente no es capaz de relacionarse con quienes lo rodean.
Diferencias entre el síndrome de Asperger y el autismo
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por El psicólogo Bernardo Peña el 19 mayo, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 01 marzo, 2018

Última actualización: 19 mayo, 2021

Muchas personas creen que el síndrome de Asperger y el autismo son lo mismo. Sin embargo, no es así. Aunque ambos formen parte de lo que se conoce como trastorno del espectro autista (TEA) presentan diferencias que es necesario conocer para evitar malentendidos.

En líneas generales, debemos tener presente que el autismo se caracteriza por detectarse a muy temprana edad. Los niños que lo sufren no son capaces de relacionarse con naturalidad con otros niños, tienen dificultades para comprender el lenguaje no verbal y suelen realizar movimientos repetitivos e impulsivos.

En cambio, el síndrome de Asperger suele tardar algo más en detectarse. Quienes lo sufren tienen problemas comprender las metáforas y los dobles sentidos, y presentan retraso en su desarrollo motor (por ejemplo, no logran agarrar una pelota o montar en bicicleta). No obstante, tienen buena memoria y un buen uso del lenguaje. Este puede ser incluso muy rico en términos de vocabulario.

Con esto en mente, veamos un poco más sobre estos trastornos a continuación.

El autismo afecta a la capacidad intelectual, el Asperger no

el síndrome de Asperger y el autismo

El autismo se detecta a edades muy tempranas, generalmente antes de los 3 años. Lo que primero se observa es un ligero retraso en su desarrollo que se hace más notorio según avanza en la escuela. Este tipo de retraso afecta también al uso del lenguaje. Por ello, el niño no es capaz de expresarse como tendría que hacerlo a su edad. Parece que no madura y se queda estancado.

En cambio, el síndrome de Asperger no causa ningún problema a nivel intelectual. De hecho, los niños que lo sufren tienen un coeficiente intelectual que se encuadra dentro de la media.

Los niños con Asperger no tienen ningún problema de maduración del lenguaje, pues la adquisición de vocabulario es la adecuada para su edad. Sin embargo, sí que tienen dificultades para comprender el lenguaje figurado, para detectar metáforas y todo lo que tenga que ver con las emociones.

Los niños con Asperger son socialmente más “activos” que los niños con autismo

Los niños con Asperger son socialmente más activos

Los niños que sufren el síndrome de Asperger suelen tener interés por relacionarse con los demás. A pesar de sus limitaciones, no rechazan el contacto con los demás e, incluso, gozan de autonomía.

De hecho, no es extraño a veces escuchar a una madre decir “mi hijo tiene autismo, pero es muy cariñoso y siempre está pidiendo abrazos“. Lo más probable es que esté queriendo decir que su hijo sufre el síndrome de Asperger.

En cambio, los niños con autismo evitan el contacto con el resto de las personas y tienden a aislarse de ellas. Es normal que quieran encerrarse en la habitación y jugar solos. Así, pueden ser menos autónomos que los Asperger y más dependientes.

La comprensión e implicación de la familia

Psicóloga evaluando a niño con síndrome de Asperger.

En el síndrome de Asperger y el autismo, la implicación de la familia es muy importante. Tratar con un niño que sufra un TEA no es fácil y requiere de una buena dosis de paciencia, amor y, sobre todo, información.

Cuanto más se conozca sobre el trastorno que tiene el niño, más fácil será brindarle los cuidados más adecuados y mantener una buena dinámica en el hogar. Además, se debería tratar de conocer más sobre este tema y actualizarse regularmente, no considerarlo un tabú ni dejar el tema de lado salvo a la hora de acudir a la terapia con el profesional.

Por supuesto, en muchas ocasiones, la situación puede ser complicada. Por ello mismo, también hay que saber gestionar las emociones para no culparles ni reñirles, ya que ellos no tienen la culpa de nada.

En definitiva, aprender más sobre el síndrome de Asperger y el autismo, mantenerse al día, asistir a terapia para realizar todas las consultas necesarias, podría garantizar una ayuda y estímulo mucho mayor para el niño.

Por último, pero no menos importante: hay que recordar que aunque el síndrome de Asperger y el autismo no tienen cura por el momento, con una buena terapia, ejercicios y estimulación, se puede lograr que los niños con este tipo de trastornos lleven una buena vida y gocen de bienestar.