Dismorfofobia: ¿en qué consiste y cómo superarla?

Las clínicas de cirugía estética reciben con frecuencia a jóvenes que buscan operarse de defectos o alteraciones físicas que, en realidad, no existen. El trastorno dismórfico corporal es más común de lo que creemos.
Dismorfofobia: ¿en qué consiste y cómo superarla?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por psicóloga Valeria Sabater el 05 febrero, 2021.

Última actualización: 05 febrero, 2021

Tener una pequeña cicatriz en la ceja y visualizar, en cambio, una desagradable deformidad. Mirarse al espejo y percibir defectos monstruosos, matices desagradables que, en realidad, no existen. La dismorfofobia define un trastorno somatomorfo en el que la persona presenta una preocupación excesiva por una característica física menor o imaginaria.

Este fenómeno psicológico aparece con frecuencia en las clínicas de cirugía estética. Son muchos los hombres y mujeres que acuden en busca de una operación que remedie ese «fallo» en su apariencia, esa supuesta «anormalidad» que le impide llevar una vida plena y funcional. Son, sin duda, situaciones de elevado desgaste que merman el plano social, el laboral y el afectivo.

Se estima que la prevalencia en la población general está entre el 0,7 % y el 2,3 %. Asimismo, no podemos pasar de lado un hecho destacable: el trastorno dismórfico corporal suele estar detrás de condiciones clínicas como la bulimia y la anorexia. Profundicemos un poco más.

¿En qué consiste la dismorfofobia?

La dismorfofobia es un trastorno obsesivo que consiste en una preocupación irracional por un defecto, el que puede ser real o imaginario. La primera vez que apareció este término fue en 1891, cuando el médico italiano Enrico Morselli describió el caso de un paciente que evidenciaba una imagen distorsionada de su propio cuerpo.

Más tarde, ya en 1986, la Asociación Psiquiátrica Americana lo reconoció como alteración psiquiátrica, para llamarse desde entonces trastorno dismórfico corporal (TDC). De este modo, algo que debemos entender sobre esta condición es que no estamos ante alguien vanidoso o ante una persona que, como cualquier otra, le gustaría corregir un pequeño matiz físico.

Lo que tenemos es una obsesión absoluta por una parte del cuerpo en la que se aprecia una anormalidad que no siempre es real. Esa percepción, además, genera tal sufrimiento psicológico, que su desempeño social o laboral se ve afectado. Poco a poco evidencian otros trastornos asociados, como fobias, ansiedad e incluso aislamiento social.

Mujer con dismorfofobia.
El trastorno dismórfico corporal es más común en adolescentes y adultos jóvenes, pudiendo asociarse a bulimia y anorexia.

¿Cuáles son sus causas?

Se estima que cerca del 2 % de la población mundial evidencia los criterios diagnósticos propios del trastorno dismórfico corporal o dismorfofobia. Estudios, como el realizado en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Padova, por ejemplo, nos indican que a día de hoy no se conocen las causas exactas que desencadenan su aparición.

No obstante, se valoran una serie de aspectos y se tienen en cuenta también factores de riesgo asociados. Son los siguientes:

  • Existen investigaciones, como las realizadas en la Universidad de California, que señalan que el origen podría ser cerebral. Ha podido observarse que estos pacientes procesan los aspectos visuales de manera alterada. Ello puede explicar esa forma irracional y poco ajustada del modo en que se ven a sí mismos.
  • Por otro lado, es destacable también el factor genético. Si los padres ya lo han sufrido o evidencian un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), también hay un riesgo mayor.
  • Asimismo, deben considerarse aspectos de la personalidad, como la introversión, el perfeccionismo, la baja autoestima, el neuroticismo y la timidez.
  • Haber sufrido bullying también es un factor destacable.

Síntomas de la dismorfofobia

La dismorfofobia evidencia una sintomatología muy amplia y compleja. Ello explica por qué el propio trastorno dismórfico corporal se solapa a menudo con otras realidades psicológicas, como es la ansiedad social. Veamos, por tanto, esas características que describen el cuadro clínico.

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos obsesivos de tener un gran defecto físico.
  • Pensar que todo el mundo los va a observar y a rechazar.
  • Pasar mucho tiempo diciéndose a sí mismos que no van a poder llevar una vida normal con ese defecto, que nada tiene sentido con ese matiz “horrible” en su cuerpo.
  • Baja autoestima.
  • Necesidad de demostrar al mundo perfección absoluta.
  • Autoconcepto pobre y no definido.
  • Ideación suicida.

Síntomas emocionales

  • Gran desánimo
  • Vergüenza.
  • Sentimientos de inferioridad.
  • Sentimientos depresivos.

Síntomas conductuales

  • Necesidad de aislamiento, de no relacionarse ni salir de casa por los defectos.
  • La dismorfofobia cursa con absentismo laboral o académico, incapacidad para cuidar o mantener las relaciones personales.
  • Posible aparición de conductas de consumo de drogas u otras adicciones.
  • Alteraciones en la alimentación.
Hombre con dismorfofobia.
El trastorno dismórfico corporal suele resolverse bien con tratamientos como los antidepresivos y la terapia psicológica.

¿Qué terapias ayudan a superarla?

La dismorfofobia tiene tratamiento y, por lo general, los pacientes logran tener una buena calidad de vida dejando a un lado esa obsesión, esa particularidad por focalizarse en defectos poco evidentes o inexistentes. El modo de afrontar el trastorno dismórfico corporal parte de dos estrategias:

  • La primera es farmacológica: tratamiento con antidepresivos, en concreto con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
  • La segunda es la terapia psicológica cognitivo-conductual: gracias a ella el paciente puede detectar los pensamientos irracionales, desactivarlos y sustituirlos por un enfoque más ajustado y positivo. También se trabajan aspectos como la autoestima, el autoconcepto, la regulación emocional y la asertividad. La reestructuración cognitiva les permitirá modificar las distorsiones mentales para introducir poco a poco ideas, razonamientos y conductas más ajustadas.

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La dismorfofobia requiere ayuda profesional

La dismorfofobia termina con mucha gente recurriendo a la cirugía para corregir detalles sin importancia ni trascendencia. Lo que está claro es que ni las operaciones son la solución, ya que al poco tiempo hay una nueva obsesión con otra parte del cuerpo. Es decisivo en todos los casos solicitar ayuda especializada.

En caso de no tratarse, esta condición mental deriva en ansiedad, depresión mayor, fobias sociales y, para casos más extremos, en suicidio. No dudemos en consultar con un profesional lo antes posible.

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