Dolor en las relaciones sexuales o dispareunia

La dispareunia o dolor en las relaciones sexuales se puede producir por cambios hormonales bruscos, lesiones o cuestiones psicológicas. Su atención oportuna es clave para que no se afecte la vida sexual en pareja.
Dolor en las relaciones sexuales o dispareunia
Nelton Abdon Ramos Rojas

Revisado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 24 mayo, 2021.

Escrito por Daniela Echeverri Castro, 17 julio, 2018

Última actualización: 24 mayo, 2021

El dolor en las relaciones sexuales puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente entre las mujeres. Es un síntoma que se produce por problemas estructurales, cambios hormonales, preocupaciones psicológicas, entre otros.

Aunque muchos prefieren restarle importancia, es primordial solicitar un chequeo para verificar cuál es su causa, ya que cuando no se le brinda el tratamiento adecuado se vuelve un obstáculo para alcanzar el orgasmo. Esto puede afectar de forma considerable la vida en pareja. ¿Quieres saber más sobre esta condición? Sigue leyendo.

¿Cuáles son las causas del dolor en las relaciones sexuales?

Coas que no hacer antes del sexo.

La sensación de dolor en las relaciones sexuales se conoce en términos médicos como dispareunia y hace referencia a cualquier dolor genital que se presente antes, durante o después de tener relaciones sexuales. Su intensidad varía en cada caso, pero puede ser un motivo para considerar el sexo como algo desagradable.

Hay varios factores que pueden influir en la aparición de esta afección. Como mencionamos, esta puede variar de intensidad en función de su causa; asimismo, se puede presentar al ingresar el pene o durante una penetración profunda. De acuerdo con información de la Clínica Mayo, sus posibles detonantes son:

  • Disminución de la lubricación vaginal
  • Cambios hormonales bruscos
  • Infecciones agudas o crónicas en el tracto urinario
  • Lesiones o traumatismos (irritación por accidente, cirugía pélvica, circuncisión femenina)
  • Inflamación o trastornos de la piel de la zona genital
  • Espasmos involuntarios de los músculos de las paredes de la vagina (vaginismo)
  • Anomalía congénita
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Miomas y endometriosis
  • Reacción dolorosa a un anticonceptivo químico u otro producto íntimo
  • Cicatrices tras un parto
  • Problemas psicológicos relacionados con el aprendizaje sexual o factores traumáticos
  • Demasiado estrés
  • Antecedentes de abuso sexual
  • Problemas de pareja
Dolor en abdomen.

Diagnóstico

El diagnóstico del dolor en las relaciones sexuales se suele dificultar por el tabú que aún existe en torno al tema. No obstante, es esencial que toda mujer consulte al ginecólogo si el síntoma persiste por mucho tiempo o reaparece de forma constante.

Para comprobar cuál es su origen, el profesional realiza una exploración física de la paciente y evalúa su historia clínica. Luego, de ser necesario, sugiere pruebas complementarias como:

  • Análisis de orina
  • Hemograma completo
  • Examen pélvico con espéculo (visual)
  • Muestras de tejido de zonas de la piel y la mucosa (biopsia)
  • Análisis de una muestra por si existen virus
  • Ecografía pélvica

Tratamiento del dolor en las relaciones sexuales

El tratamiento del dolor en las relaciones sexuales varía en cada caso. Por lo general, el médico sugiere medicamentos o terapias psicológicas de acuerdo a la causa identificada. De esta manera, si se confirma una infección por bacterias, se opta por el uso de antibióticos.

Cuando el problema es una infección por hongos, se suelen emplear productos tópicos con propiedades antimicóticas. Además, si hay verrugas genitales, el tratamiento incluye medicamentos inhibidores del crecimiento de células.

En caso de endometriosis se prescriben terapias hormonales; sin embargo, si la enfermedad está en un estadio avanzado, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. En las mujeres menopáusicas se recomienda el uso de estrógenos tópicos en la vagina.

Por otro lado, una publicación de American Family Physician señala que el uso de lubricantes íntimos puede ser útil si hay sequedad genital. Además, el fortalecimiento del suelo pélvico al realizar ejercicios como los de Kegel también ayudaría a disminuir el dolor. Por último, si estas medidas no dan resultado, la intervención quirúrgica sería necesaria.

Apoyo psicológico o terapia sexual

Tras identificarse factores psicológicos como responsables de la dispareunia, se recomiendan las terapias psicológicas individuales y en pareja. Dado que el coito doloroso produce una respuesta emocional negativa a la estimulación sexual, es necesario buscar apoyo psicológico.

Estas alternativas ayudan a superar cualquier trauma y, además, mejoran la comunicación en pareja cuando ambos han sido distantes debido al problema. Los terapeutas sexuales tienen la facultad de resolver cualquier duda o inconveniente relacionado.

Otras recomendaciones para superar la dispareunia

Para tener relaciones sexuales más placenteras y sin dolor, es conveniente hacer algunos cambios en la rutina sexual. Así pues, según lo indica un artículo de The American College of Obstetricians and Gynecologists, como complemento del tratamiento, las mujeres pueden seguir estas recomendaciones:

  • Probar distintas posiciones para regular la profundidad de la penetración.
  • Mantener una buena comunicación para poder indicar con confianza en qué momentos se siente dolor y qué posturas resultan más placenteras y cómodas.
  • Disfrutar de juegos preliminares para favorecer la lubricación natural de la zona íntima.
  • Recurrir al sexo oral o la masturbación como reemplazo de la penetración.
  • Destinar un momento especial para el sexo en el que ninguno de los dos esté estresado o cansado.
  • Usar lubricantes íntimos para que el sexo sea más cómodo.
  • Aplicar hielo sobre la vulva para aliviar el dolor después de las relaciones sexuales.

¿Te aqueja el dolor en las relaciones sexuales? Procura consultar con el ginecólogo. Si bien puede ser algo pasajero y leve, hay que considerar que en ocasiones puede alertar una infección o enfermedad de mayor cuidado.

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