Ejercicios para mejorar la circulación sanguínea

01 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
Existen ejercicios simples para mejorar la circulación sanguínea que podemos realizar en lo cotidiano del hogar y en pequeñas salidas que no implican mayores esfuerzos. Descúbrelos en este artículo y potencia la salud de tus venas y arterias.

Realizar ejercicios para mejorar la circulación sanguínea es una actividad que se recomienda, desde el punto de vista médico, a todas las personas con várices, por ejemplo. Pero los beneficios no se detienen allí, ya que otras personas también pueden aprovechar los efectos.

Del mismo modo, como prevención para evitar el desarrollo de patologías a largo plazo, se pueden implementar posiciones y movimientos básicos que activen el flujo de sangre. Veamos más en detalle este tema.

La circulación de la sangre

La sangre circula en el cuerpo humano en dos direcciones. Por un lado, tenemos la sangre arterial, oxigenada, que sale del corazón y se dirige a los tejidos para nutrirlos. La transporta el sistema de arterias, con vasos que están diseñados para impulsar el torrente con una determinada fuerza que, desde afuera, medimos en la presión arterial.

Por otro lado, tenemos la circulación venosa, con sangre pobre en oxígeno, que regresa desde los tejidos al corazón. Las venas son vasos con un calibre distinto y sin posibilidad de impulsar el líquido, por lo que deben valerse de otros métodos para cumplir su cometido, entre los que tenemos la prensa muscular y la gravedad.

Aquí nos detendremos para explicar mejor esto, ya que los ejercicios para mejorar la circulación se basan, en gran medida, en el estímulo hacia ambos mecanismos:

  • Prensa muscular: los músculos de los miembros inferiores, cuando caminamos, se contraen y se relajan. Las venas que pasan por su interior aprovechan esa bomba artificial que se genera para llevar la sangre hacia arriba, puesto que de otro modo sería imposible.
  • Gravedad: la sangre venosa del encéfalo desciende hacia el corazón por gravedad, ya que estos vasos se encuentran más arriba del tórax. Lo inverso sucede con las piernas, por lo que la prensa muscular deficiente complica el retorno venoso, al no haber manera de contrarrestar la gravedad.
La circulación de la sangre
En el organismo, la sangre circula en dos direcciones. Así, nos encontramos con la sangre arterial y la circulación venosa.

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Los riesgos de una mala circulación

La mala circulación sanguínea es peligrosa en múltiples sentidos. Quizás, el riesgo más evidente sea el de la formación de trombos y émbolos dentro de las venas, que pueden migrar hacia órganos vitales.

Cuando la sangre está estancada, o sea, detenida en un lugar por poco flujo por mucho tiempo, se activan factores de coagulación. El cuerpo interpreta que es necesario desarrollar un trombo, es decir, un coágulo. Plaquetas, sustancias proteicas y células se unen y obstruyen el paso de sangre.

Si el trombo queda en el lugar, los síntomas aparecerán allí. Habrá inflamación, edema, cambio de coloración en la región afectada y muerte celular de los tejidos que no reciben nutrición. En cambio, si el coágulo se desprende y viaja, estamos ante un émbolo, que puede impactar en órganos sensibles, como el pulmón o el cerebro.

El tromboembolismo pulmonar es la enfermedad paradigmática de los problemas de circulación de sangre. Suele comenzar con un coágulo en los miembros inferiores, sobre venas que están con poco movimiento. Es lo que sucede tras cirugías grandes que implican reposo prolongado, por ejemplo.

El coágulo abandona los miembros inferiores y recorre el sistema venoso para llegar hasta el pulmón, donde bloquea el flujo de sangre a los alvéolos. Las células pulmonares interrumpen su nutrición y la persona comienza a experimentar falta de aire, dolor torácico y descenso de la oxigenación general. Es una patología grave que requiere internación inmediata.

Ejercicios para mejorar la circulación sanguínea en distintas poses

Entonces, queda claro que realizar ejercicios para mejorar la circulación sanguínea es de vital importancia. Ya sea que tengamos várices, se nos obligue a un reposo por largo tiempo o si llevemos una vida sedentaria, siempre nos beneficiaremos de hacerlos.

Veamos algunas opciones que, siendo simples, se pueden incorporar a la rutina cotidiana. Las dividiremos entre las que pueden realizarse de pie, sentados y acostados.

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Ejercicios parados para mejorar la circulación sanguínea

Estando de pie, podemos hacer puntillas para activar la prensa muscular de los gemelos. Estos músculos son los que están en la pantorrilla y cumplen una función clave a la hora de impulsar sangre venosa hacia arriba. Si no podemos caminar, con repetir la posición de puntillas varias veces será suficiente.

Del mismo modo, aunque no podamos salir a la calle, podríamos caminar dentro del hogar. Lo importante es que los gemelos se contraigan, así que desplazarse ya resulta beneficioso.

Fortalecer las pantorrillas
El fortalecimiento de los músculos de la pantorrilla es clave para mejorar el retorno venoso.

Acciones para realizar sentados

Mientras trabajamos en el ordenador podemos aplicar algunos movimientos de miembros inferiores que activen los músculos. Al pasar demasiado tiempo en la misma posición, imposibilitamos a la sangre venosa ascender, aumentando el riesgo de trombosis.

Podemos hacer puntillas desde la silla, sin levantarnos. También desplazar los pies sobre la superficie del piso, a un lado y al otro, o juntando puntas y talones de manera repetitiva. Si queremos utilizar las manos, la realización de masajes en la pantorrilla es otro ejercicio adyuvante.

Ejercicios para la circulación estando acostados

Si estamos tumbados en la cama, por descanso o por un reposo que se nos obliga a realizar, los miembros inferiores pueden movilizarse también. Plegar la rodilla repetidas veces, con la espalda contra el colchón, activa la prensa muscular.

También podemos utilizar las manos, llevando la rodilla hacia el pecho y sosteniendo la pierna con los miembros superiores. Esa sola presión genera fuerza antigravedad que se puede repetir con suaves separaciones y acercamientos hacia el tórax.

No hay excusas para no moverse

En cualquier posición podemos realizar ejercicios que mejoren la circulación sanguínea. En realidad, no existen excusas para mantenernos quietos, aún realizando trabajos sedentarios de oficina. Como hemos visto, existen opciones de sentados y hasta de acostados.

De todos modos, en caso de várices o un problema de coagulación mayor, es mejor consultar al médico. En algunos casos será necesario emplear métodos complementarios para superar el problema.

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