¿En qué consiste la arterioesclerosis?

Esta enfermedad cardiovascular puede tener graves consecuencias, incluido el daño a múltiples órganos. Por fortuna, realizar actividad física y controlar la dieta son dos hábitos que toman importancia en esta enfermedad.
¿En qué consiste la arterioesclerosis?

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 22 enero, 2023

La arterioesclerosis es una afección en la cual los vasos sanguíneos se vuelven gruesos y rígidos. La causa más habitual es la acumulación de grasa, calcio u otras sustancias que obstruyen de forma parcial la circulación de la sangre. ¿Deseas saber más sobre esta patología? ¡Sigue leyendo!

Las enfermedades cardiovasculares como la arterioesclerosis son una de las principales causas de muerte alrededor del mundo, ya que suelen cursar de forma asintomática. Por fortuna, es posible prevenir su aparición con cambios sencillos en el estilo de vida, orientados a mantener hábitos saludables.

¿Qué es la arterioesclerosis?

Como ya se dijo con anterioridad, se trata de una enfermedad que afecta los vasos sanguíneos (en específico, a las arterias). Se caracteriza por la formación de una placa o ateroma en el interior de estas estructuras. Las placas están compuestas por diversas sustancias presentes en la sangre como grasa, calcio o colesterol.

Al inicio, los ateromas son blandos; sin embargo, se endurecen con el tiempo y disminuyen el calibre de las arterias. La disminución en la luz arterial reduce el aporte de oxígeno a los diferentes órganos del cuerpo, lo que genera múltiples daños a largo plazo.

Diferencias entre arterioesclerosis y aterosclerosis

La arterioesclerosis es un término que se suele confundir con la aterosclerosis. Sin embargo, a pesar de ser patologías muy similares, existe una diferencia crucial entre ellas. Las placas formadas en la arterioesclerosis están compuestas de múltiples sustancias como las ya mencionadas.

Por su parte, como bien indica el el Manual Merck de diagnóstico y terapia, las placas de la aterosclerosis o ateromas están compuestas en gran parte por colesterol y triglicéridos, es decir, grasa. Ambas patologías causarán los mismos daños y las mismas complicaciones, pero es necesario recordar que la aterosclerosis es un tipo específico de arterioesclerosis.

Posibles síntomas

Por desgracia, esta afección no suele generar ningún tipo de síntomas hasta que la mayor parte de la arteria se obstruye o hasta que se presenta una emergencia médica. Además, las manifestaciones clínicas dependerán de la arteria que se encuentre afectada, por ejemplo:

  • Dolor o angina de pecho si se afectan las arterias coronarias.
  • Entumecimiento, debilidad, dificultad para hablar, alteraciones de la visión o caída en los músculos faciales si se afectan los vasos cerebrales.
  • Dolor en las piernas o disminución de la presión en una extremidad si se afectan los vasos sanguíneos de los miembros superiores o inferiores.
  • Hipertensión arterial o insuficiencia renal si se ve afectada la arteria renal.


Complicaciones de la arterioesclerosis

El infarto de miocardio, el infarto cerebral y la angina de pecho son algunas de las posibles complicaciones que puede traer consigo esta enfermedad. No obstante, si el paciente realiza cambios en sus hábitos de vida y recibe el tratamiento adecuado para su caso, puede evitarlas. De ahí la importancia de cuidar y mantener un estilo de vida saludable y seguir las indicaciones del médico.

Por otro lado, la arterioesclerosis también puede llevar a problemas graves de salud cuando evoluciona en el tiempo, dentro de los cuales destacan los siguientes, según señalan los expertos de la Clínica Mayo Clinic:

  • Enfermedad de las arterias coronarias: ocurre cuando se ven afectadas las arterias encargadas de irrigar al corazón. Sus principales manifestaciones clínicas son la angina de pecho y el infarto agudo al miocardio, mencionados con anterioridad.
  • Enfermedades de las arterias carótidas: estas son las arterias encargadas de llevar la sangre oxigenada y los nutrientes al cerebro. En este sentido, cuando se ven afectadas es posible padecer un ataque cerebral agudo.
  • Enfermedad arterial periférica: las arterias afectadas en estos casos son aquellas ubicadas en los brazos, las piernas o la pelvis. Las personas suelen presentar adormecimiento, dolor, formación de úlceras y algunas veces infecciones.
  • Aneurismas: se trata de la protuberancia o deformación de las paredes de una arteria y puede ocurrir en cualquier zona del cuerpo. Este hecho altera el flujo sanguíneo y la irrigación de múltiples órganos.
  • Enfermedad renal crónica: al obstruirse ambas arterias renales, estos órganos dejarán de funcionar de forma adecuada. De esta forma, pueden aparecer síntomas y signos de insuficiencia renal.

¿Cuáles son sus causas?

Por desgracia, aún no se conoce la causa exacta de esta patología. Sin embargo, se produce por la acumulación de lípidos y otras sustancias en la pared arterial. Esto causa una disminución en el flujo sanguíneo y una consecuente isquemia.

La arterioesclerosis puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en los adultos mayores, así como en personas sedentarias y en quienes llevan una mala alimentación. Suele iniciar con un daño en la pared arterial, lo que generará la acumulación anormal de células sanguíneas y otras sustancias en la zona.

Si la lesión no cicatriza de forma adecuada, la sustancia grasa y las células sanguíneas depositadas en la pared arterial se endurecen; hecho que produce las complicaciones de la patología. La lesión inicial en la pared arterial puede deberse a múltiples factores, entre los cuales, según señala un artículo publicado en 2020 por el  Correo Científico Médico de Holguín, destacan los siguientes:

  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol alto.
  • Triglicéridos altos.
  • Fumar.
  • Resistencia a la insulina, obesidad y diabetes.
  • Procesos inflamatorios crónicos, como la artritis o el lupus.



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Diagnóstico de la arterioesclerosis

Al tratarse de una enfermedad asintomática en la mayoría de los casos, el control médico periódico resulta fundamental en su diagnóstico. Lo más recomendable es que las personas se realicen un chequeo médico anual a partir de los 40 años, sobre todo, si tienen antecedentes familiares de esta patología.

Las arterias con una obstrucción parcial pueden presentar un soplo, sin embargo, se trata de un hallazgo que se puede encontrar en muchas patologías. La angiografía es una prueba por imágenes que permitirá identificar la presencia de la placa y la arteria afectada con gran precisión.

El especialista podría indicar una gran cantidad de pruebas diferentes antes de ofrecer un diagnóstico definitivo e indicar las medidas a seguir, según afirma un artículo avalado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y la Sangre de los Estados Unidos.

Las posibles pruebas complementarias pueden ayudar a identificar el origen de la afección y, entre ellas, destacan las siguientes, expuestas en una investigación publicada por los Archivos de Medicina Interna:

  • Análisis sanguíneo.
  • Electrocardiograma y prueba de esfuerzo.
  • Ecocardiograma.
  • Ecografía doppler.
  • Escaneo de calcio coronario.

Tratamientos disponibles

Al detectarse la presencia de una placa en las arterias, la primera medida que se debe tomar es el cambio en el estilo de vida. Una dieta adecuada y una rutina de ejercicios evitará el crecimiento de la placa. Así disminuirá la probabilidad de complicaciones.

Ningún fármaco será capaz de eliminar la placa del vaso sanguíneo afectado. Por ello, la cirugía es la única opción viable en los casos más extremos. La cirugía necesaria se denomina angioplastia y consiste en la dilatación de la arteria con un balón con o sin la colocación de un estent (un tubo diminuto que se coloca dentro de una estructura hueca en el cuerpo), tal y como detalla un estudio desarrollado por varios investigadores del Complejo Hospitalario San Millán-San Pedro (La Rioja).

Según avala la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, la endarterectomía es otro posible tratamiento el cual se enfoca en la extracción de la placa de la arteria afectada. Los injertos de baipás también son una opción, en la cual el cirujano tomará un vaso sanguíneo sano y creará una nueva vía de circulación para el órgano afectado (por lo general, el corazón).

¿Se puede prevenir la arterioesclerosis?

La arteriosclerosis suele empeorar con la edad; ya que las sustancias se van acumulando en el interior de los vasos. Para prevenir o retrasar esta situación resulta fundamental controlar la hipertensión arterial y el colesterol sanguíneo. Para ello se pueden mejorar los hábitos alimenticios:

  • La principal medida preventiva en la alimentación consiste en reducir el consumo de grasas saturadas y sustituirlas por verduras y vegetales, los cuales son ricos en antioxidantes.
  • Consumir calabaza (el fruto o sus semillas). La calabaza puede ayudar a disminuir la absorción de la grasa en las arterias, de manera que no se acumulará en los vasos sanguíneos, como bien sugiere una investigación publicada por el Diario de la química agrícola y alimentaria. Además, la vitamina C que aporta, junto con los betacarotenos, impedirán que muchas de las células de las arterias degeneren.
Calabaza para prevenir la arterioresclerosis
  • Consumir fibra presente en fruta, verduras, cereales… Gracias a la fibra, el intestino absorbe menos grasas, así se reduce la cantidad que llega a la sangre, como bien determina el siguiente estudio publicado por la Revista de Nutrición Hospitalaria. En el mismo, además, se recomiendan distintos tipos de fibra según diferentes patologías.

El cambio en la alimentación no es la única medida que puede ayudar. Practicar algún tipo de actividad física también resulta beneficioso. De hecho, según demostró un estudio desarrollado por varios investigadores de la Universidad de Atlanta, Seatle y Washington, hacer ejercicio puede ayudar a reducir el colesterol en el organismo. Dar paseos diarios de 30 min a 1 hora a paso ligero es suficiente, aunque puedes practicar el deporte que prefieras.

La eliminación del tabaco es otra de las medidas necesarias para prevenir la arterioesclerosis. El cigarrillo altera la cascada de coagulación, aumenta el estrés oxidativo y genera inflamación vascular, según algunos estudios, como el siguiente publicado por la Revista Médica Química Actual en 2014. Por lo tanto, su eliminación revertirá todos estos cambios.

Por último, el control de estrés es fundamental en la prevención de la patología. El estrés genera alteraciones hormonales que aumentan los lípidos en sangre, lo cual favorece la formación de la placa. La mejor recomendación en este caso es practicar medidas de relajación como el yoga.

La dieta y el ejercicio son fundamentales

Dentro de los hábitos, la dieta y el ejercicio tienen un papel clave en la calidad de vida del paciente. Por ello, una de las primeras medidas a tomar siempre será la modificación y mejora de estos. De cualquier manera, si tienes alguna duda o padeces esta enfermedad, lo mejor es seguir las indicaciones de tu médico.

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