Enfermedad de las arterias carótidas: causas y tratamientos posibles

Las causas específicas de la enfermedad de las arterias carótidas no se han determinado, aunque existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerla.
Enfermedad de las arterias carótidas: causas y tratamientos posibles
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Última actualización: 07 noviembre, 2022

La enfermedad de las arterias carótidas es una afección que altera a estos vasos sanguíneos. La patología ocurre cuando se forman placas ateromatosas que disminuyen el calibre de las arterias, reduciendo el flujo de sangre. Este hecho puede generar consecuencias graves a largo plazo.

Las arterias carótidas son dos vasos sanguíneos de gran calibre que se encuentran a ambos lados del cuello. Ambas son las principales encargadas de la irrigación del cerebro, por lo que llevan sangre rica en oxígeno y nutrientes. La obstrucción de una de ellas reduce el aporte de oxígeno al tejido, lo que genera un daño que puede ser mortal.

Las causas de la enfermedad de las arterias carótidas son muy diversas y muchas de ellas están relacionadas con el estilo de vida. Aunque su prevalencia ronda el 3 % de la población general, según estudios, existen muchos casos sin diagnosticar. Por fortuna, el tratamiento es simple y no requiere mayores intervenciones en la mayoría de los casos.

Síntomas

Enfermedad de las arterias carótidas: causas y tratamientos posibles
El dolor de cabeza intenso y repentino es uno de los síntomas asociados a la enfermedad de las arterias carótidas.

Los estadios iniciales de la enfermedad de las arterias carótidas suelen cursar de forma asintomática. Las personas no manifiestan ningún síntoma o signo de la enfermedad hasta que sufren un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico transitorio.

De esta manera, los síntomas con los que las personas notan la presencia de la enfermedad de las arterias carótidas incluyen los siguientes:

  • Entumecimiento o debilidad súbita en alguna parte del cuerpo.
  • Dificultad repentina para hablar o entender una conversación.
  • Alteraciones visuales inesperadas y sin explicación aparente.
  • Dolores de cabeza intensos.
  • Mareos o pérdida del equilibrio.
  • Dificultad para tragar repentina.
  • Desmayo o coma.
  • Hormigueos en los brazos o las piernas.

Por su parte, los accidentes isquémicos transitorios presentan los mismos síntomas; sin embargo, desaparecen por sí solos al cabo de unos minutos. Estos accidentes se caracterizan por la obstrucción temporal del flujo sanguíneo, por lo que los síntomas no perduran en el tiempo.



¿Cuándo acudir al médico?

Cualquier signo o síntoma que indique la presencia de un ataque isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular debe motivar a una consulta médica inmediata. No importa si los síntomas solo duran pocos minutos y después desaparecen, siempre será necesario consultar con el médico.

También, se recomienda consultar al especialista si se poseen muchos factores de riesgo para padecer la enfermedad de las arterias carótidas. Además, se aconseja realizar una consulta médica de control cada 6 meses para evaluar el estado de salud general.

Causas de la enfermedad de las arterias carótidas

La enfermedad de las arterias carótidas se produce por la acumulación de una placa ateromatosa, causando una patología llamada ateroesclerosis. Esta placa está formada por múltiples sustancias como colesterol, calcio, tejido fibroso y residuos celulares.

Enfermedad de las arterias carótidas: causas y tratamientos posibles
La formación de placa ateromatosa es la causante de la enfermedad de las arterias carótidas.

Los especialistas aún no descubren una causa exacta que explique la formación de estas placas. Sin embargo, una gran cantidad de factores de riesgo influyen en su aparición. Dentro de los principales factores de riesgo para el desarrollo de la patología, destacan los siguientes:

  • Presión arterial alta.
  • Consumo de tabaco y alcohol.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Diabetes mellitus.
  • Sedentarismo.
  • Mayores de 60 años.
  • Tener antecedentes familiares de enfermedad de las arterias carótidas.
  • Niveles altos de lípidos en sangre.

Al tratarse de una enfermedad multifactorial, los investigadores buscan de forma frecuente nuevos factores de riesgo. De hecho, un estudio reciente determinó que las personas que roncan tienen el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de las arterias carótidas se suele realizar por casualidad cuando se realizan pruebas en busca de otras patologías. También, se puede detectar cuando ocurre un aterotrombótico en el cerebro.

Durante el interrogatorio, el médico puede preguntar sobre la aparición de síntomas que sugieran un accidente cerebrovascular. Asimismo, el especialista hará preguntas para evaluar las habilidades cognitivas. El examen físico no suele arrojar muchos datos, aunque es posible escuchar un soplo cuando se auscultan las arterias carótidas.

El diagnóstico definitivo de la enfermedad de las arterias carótidas se realiza a través de pruebas de imagen como la ecografía. Esta prueba permite evaluar el flujo sanguíneo y medir la presión en las arterias. La arteriografía también suele ser de utilidad, así como la tomografía computarizada y la resonancia magnética.



Tratamiento de la enfermedad de las arterias carótidas

El tratamiento de esta patología dependerá de la gravedad de la afección. Los cambios en el estilo de vida suelen ser las únicas medidas indicadas en los casos más leves. Sin embargo, las obstrucciones graves suelen ameritar procedimientos quirúrgicos.

Los cambios en el estilo de vida permiten frenar el avance de la enfermedad de las arterias carótidas. Lo ideal es que las personas dejen de fumar, bajen de peso, mantengan una dieta balanceada y aumenten la cantidad de ejercicio diario después del diagnóstico.

El control de las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus también es fundamental en el tratamiento de la patología. Los medicamentos anticoagulantes son de utilidad para prevenir las complicaciones, así como los antihipertensivos y los fármacos para el colesterol.

Las personas que ya hayan sufrido un accidente cerebrovascular son candidatos a someterse a un procedimiento quirúrgico, así como aquellos con obstrucciones graves. Las cirugías que se pueden realizar son la angioplastia y la endarterectomía carotídea.

La angioplastia es una cirugía percutánea en la que se amplía la arteria con un balón y, posteriormente, se coloca un stent para evitar su colapso. Por su parte, la endarterectomía consiste en la extirpación de las placas ateromatosas y la posterior colocación de un injerto.

Una patología de sumo cuidado

La enfermedad de las arterias carótidas es una patología poco frecuente que puede llegar a ser mortal, ya que su principal complicación es el accidente cerebral. Por ello, es importante conocer sus principales factores de riesgo para evitarlos y, así, reducir la probabilidad de padecerla.

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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar o someterte a cualquier procedimiento.