Enfermedad ocular tiroidea: síntomas, tratamientos y recomendaciones

La enfermedad ocular tiroidea se manifiesta con una protrusión atípica de los globos oculares del paciente. También puede producirse una pérdida de visión.
Enfermedad ocular tiroidea: síntomas, tratamientos y recomendaciones
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 21 marzo, 2021.

Última actualización: 21 marzo, 2021

La enfermedad ocular tiroidea —también conocida como oftalmopatía u orbitopatía tiroidea— se refiere a los cambios oculares y perioculares fruto de la enfermedad tiroidea. Esta patología cursa con un aumento del volumen de los músculos extraoculares y grasa orbitaria, lo que provoca proptosis u ojos saltones, dicho de manera coloquial.

La enfermedad ocular tiroidea presenta una incidencia anual de 16 mujeres y 3 hombres por cada 100 000 habitantes al año. Es uno de los padecimientos oculares a nivel anatómico más comunes, pues representa el 70 % de las patologías orbitarias.

Las bases de la enfermedad ocular tiroidea

La enfermedad ocular tiroidea es una patología de carácter autoinmune. Tal y como indica el portal NanosWeb (North American Neuro-Ophthalmology Society), el sistema inmune del paciente con esta condición produce factores que estimulan el agrandamiento de los músculos que mueven el ojo.

4 de los músculos faciales son los que se ven más afectados. Entre ellos, el recto superior, el recto lateral, el recto inferior y el recto medio.

Toda esta musculatura se origina en la parte posterior del aparato ocular —en el fondo de la órbita— y se adhiere al ojo por detrás de la córnea. En situaciones normales, no son visibles de forma directa.

Por motivos que veremos en líneas posteriores, el sistema inmune del paciente ataca a los fibroblastos. Estos son unos tipos celulares del tejido conectivo que sintetizan fibras —colágeno y glucosaminoglicanos— y mantienen la matriz extracelular de tejidos.

Cuando el sistema inmune daña los fibroblastos se produce una inflamación generalizada de los músculos del ojo. Con su agrandamiento, el globo ocular es empujado hacia adelante, lo que genera la proptosis. La dificultad para cerrar los ojos y la protrusión de los capilares sanguíneos llevan a un enrojecimiento generalizado.

¿Cuáles son los síntomas?

El Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) nos muestra los síntomas más comunes de esta condición. La enfermedad ocular tiroidea se manifiesta con una inflamación orbitaria que se presenta en forma de hinchazón de los párpados, protrusión del globo ocular, retracción palpebral y, en ocasiones, estrabismo.

Una vez iniciada la patología, el periodo de inflamación se puede extender por hasta 2 años. Además, en los casos más graves la visión se compromete —en un 5 % de los pacientes—.

Algunos de los signos clínicos más comunes son los siguientes:

  • Sensación de cuerpo extraño en el aparato ocular, irritación y lagrimeo por exposición de la córnea.
  • Visión doble por estrabismo.
  • Disminución de la agudeza visual. Esto sucede por una compresión del nervio óptico.

La manifestación suele ser bilateral —en ambos ojos—, pero a veces existe una asimetría clara en la progresión entre un ojo y el otro. Además de todos los signos clínicos descritos, el paciente puede manifestar fotofobia y un intenso dolor en la zona retrobulbar.

Enfermedad tiroidea causa problemas oculares.
Es la enfermedad tiroidea la que se encuentra en la base de las alteraciones oculares que estamos describiendo.

¿Por qué se produce?

Aunque parezca una entidad clínica simple, dar respuesta a esta cuestión es una tarea que aún sigue en desarrollo. La revista de Endocrinología y Nutrición nos dice que todo apunta a que la causa de la enfermedad ocular tiroidea es autoinmune por 3 motivos:

  1. En todos los pacientes se encuentra alguna anormalidad inmunitaria a nivel de la glándula tiroides. De un 25 % a un 50 % de las personas con hipertiroidismo de Graves presentan manifestaciones de oftalmopatía.
  2. Muchos pacientes responden bien a la administración de inmunosupresores.
  3. Suele haber una cercanía en el tiempo entre la aparición de hipertiroidismo y la enfermedad ocular tiroidea.

La hipótesis más aceptada es que el sistema inmune reconoce algunos antígenos —sustancias que activan a los anticuerpos— comunes entre la tiroides y los tejidos orbitarios. Aunque el antígeno responsable de esta respuesta aún no se ha identificado, fuentes ya citadas indican que se trata del receptor de la TSH (hormona tirotropina).

La enfermedad ocular tiroidea y el hipertiroidismo

Como hemos dicho, los anticuerpos implicados en la oftalmopatía son los mismos que en el hipertiroidismo. En concreto, se tratan de los TRAb o TSI, también conocidos como anticuerpos anti-receptor de la TSH. Los fibroblastos de la musculatura orbital presentan estos receptores.

Hasta el 50 % de los pacientes con hipertiroidismo de Graves terminarán desarrollando esta oftalmopatía. Otros signos que acompañan a la afectación ocular, debido al mal funcionamiento de la tiroides, son nerviosismo, fatiga, debilidad muscular, pérdida de peso, problemas para dormir y temblores.

¿Cómo se diagnostica?

La Clínica Universidad Navarra (CUN) nos muestra el protocolo que se debe seguir para cuantificar la afectación ocular en el paciente. Entre los métodos más comunes encontramos los siguientes:

  • En primer lugar, se debe comprobar que no existe una afectación corneal. Es necesario descartar entidades clínicas como la queratitis.
  • Un TAC (tomografía computarizada) y una resonancia magnética pueden ayudar a dilucidar cuán inflamados están los músculos del ojo.
  • Estos métodos de imagen también ayudarán a valorar el nivel de afectación del nervio óptico. Es importantísimo detectar si este signo clínico está presente, pues provoca la pérdida parcial o total de visión.
  • Dependiendo del grado de afectación de los ojos, se pueden realizar test de agudeza visual, campo visual y visión en color.

De todas formas, el diagnóstico es multidisciplinar, ya que se requiere de la evaluación de un oftalmólogo y un endocrinólogo por igual. La prueba de TSH, T3 y T4 y el análisis de sangre de anticuerpos tiroideos ayudarán a detectar la presencia de este problema a nivel sistémico.

Tratamiento de la enfermedad ocular tiroidea

En general, la enfermedad ocular tiroidea cursa con un pronóstico positivo. Se estima que hasta 2/3 de los pacientes sufren una mejoría espontánea, un 22 % se mantienen estables y solo un 13,5 % empeoran. Además, en la mayoría de los cuadros la oftalmopatía es leve.

Tratamiento general de los casos leves

Cuando es leve se recomienda a los pacientes utilizar protectores oculares (gafas), lágrimas artificiales durante el día y lubricantes oculares en la noche, tal y como indica el portal Endocs. Además, también está indicado elevar el cabecero de la cama para dormir en una posición incorporada.

Control endocrinológico

Los medicamentos antitiroideos y betabloqueantes ayudan a reducir la hiperproducción de hormonas tiroideas y los síntomas asociados al hipertiroidismo. También se puede acudir al tratamiento con yodo activo y, en los casos más severos, a una cirugía de extirpación de parte o de la mayoría de la glándula tiroides.

Pulsos de corticoides

Se le administran al paciente dosis altas de corticoides por vía endovenosa. Este abordaje se prolonga por unas 6 semanas y solo se contempla en aquellos pacientes que presenten pinzamientos en el nervio óptico.

Anatomía del ojo en la enfermedad ocular tiroidea.
Detrás del globo ocular está el nervio óptico, que si se comprime pone en riesgo la capacidad de ver del paciente.

Tratamientos quirúrgicos para la proptosis

La protrusión del globo ocular se puede tratar a nivel quirúrgico. Algunos de los abordajes médicos para este signo clínico son los siguientes:

  • Descompresión orbitaria: para tratar una exoftalmia grave se puede aumentar el espacio de la cavidad orbitaria (descompresión ósea) y reducir su contenido en grasa (descompresión grasa).
  • Corrección de retracción palpebral: para ello se debilita la musculatura encargada de la elevación del párpado.
  • Cirugía del estrabismo: enfocada en corregir la visión doble producto de la exoftalmia.

La enfermedad ocular tiroidea es tratable

Como habrás podido comprobar, la enfermedad ocular tiroidea es una entidad clínica común en aquellas personas que sufren hipertiroidismo. Aunque venga determinada por signos clínicos alarmantes a nivel estético, solo un 3-5 % de los casos se consideran graves y muchos remiten de forma espontánea.

Como último apunte, es necesario destacar que las fuentes científicas destacan que el tabaquismo aumenta las probabilidades de padecer formas severas. Dejar de fumar es una necesidad para que la patología no progrese de forma rápida.

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